“Organigrama mata carita”.

DICHO

“Ciudadanos, esta es una celebración que celebraremos cada año. Uníos a la primera purga.”

MARTIN R MLODOZENIEC

En julio publiqué en este mismo espacio “Su declive está ocurriendo muy, pero muy rápidamente”. Lo sostengo y lo reafirmo: el derrumbe de Morena no es una posibilidad lejana ni un deseo opositor, es un hecho que avanza día a día, escándalo tras escándalo, como una avalancha imposible de detener.

El comienzo del fin ya está aquí. El partido en el poder podrá seguir presumiendo mayorías, territorios bajo control y encuestas con respuestas ‘políticamente correctas’, pero la gente se va enterando. Los escándalos de corrupción —que son los que el pueblo no soporta— van permeando. Porque por mucho que en un sondeo se responda para no levantar ámpulas, en la conversación diaria —esa que no registra MetricsMX ni ninguna otra casa encuestadora— se reconoce que la impunidad y la podredumbre alcanzaron niveles que hace arquear las cejas e inclinar las balanzas.

Se acabó la época en la que un programa social maquillaba la realidad. A partir de ahora, escándalos matan dádivas.

El clientelismo no puede competir con las revelaciones de vínculos de la 4t con el crimen organizado, desfalcos multimillonarios y encubrimientos que ni la Presidencia de la República logra justificar.

¡Qué papelón, por cierto, el de la presidenta Sheinbaum! Se dice en los taxis, en las colas de las tortillerías y en primera plana de los diarios europeos. Sale con la frase trillada de “no vamos a encubrir a nadie”… pero mantiene a Adán Augusto López al frente de los senadores morenistas. La contradicción es tan burda que ni los más ingenuos la creen. Entre tapar el pozo y salvar la cara, eligieron embarrarse hasta el cuello.

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Ejemplos sobran. Tan solo este último mes: el escándalo del exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena —conocido como el “Comandante H”— prófugo con ficha de Interpol y señalado como operador del crimen organizado. ¿Y quién lo encumbró? Pues nada menos que el antes mencionado; actual coordinador en el Senado y presidenciable frustrado.

A eso se suma la investigación en Estados Unidos sobre sobornos ligados a Pemex y contratos de Dos Bocas. Otra joyita que involucra de manera indirecta a Adán Augusto y que confirma lo que todos sospechaban: la 4T también tiene cola larga que le pisen del otro lado del Río Bravo.

Por si fuera poco, la crisis tabasqueña ya salpicó a Chihuahua. Andrea Chávez, discípula fiel de Adán, enfrenta el rechazo empresarial a su candidatura de 2027. El mensaje es claro: su cercanía con el senador la convierte en un riesgo. Y cuando los bolsillos del norte dicen “no”, ni la propaganda presidencial alcanza para revertirlo.

En el Senado, la tensión fue de antología: Lilly Téllez acusando vínculos criminales y Gerardo Fernández Noroña respondiendo con su clásico tono de porro ilustrado. El resultado: un espectáculo grotesco que muestra a Morena convertido en ring de gritos, no en partido de gobierno.

La política mexicana nos regaló un espectáculo digno de un guion de telenovela de bajo presupuesto. En el Senado, Alejandro Alito Moreno, líder del PRI, y el citado Noroña protagonizaron una pelea física durante una sesión legislativa. Los empujones y golpes entre ambos legisladores no solo evidencian la falta de madurez política, sino que también reflejan la profunda crisis interna que atraviesa el partido en el poder (los demás no importan y por eso no los menciono).

La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó el incidente para contrastar los valores democráticos de su gobierno frente al “autoritarismo” de la oposición, pero lo cierto es que este tipo de confrontaciones solo debilitan aún más la imagen de la clase política en su conjunto.

Mientras tanto, en el ámbito de la corrupción, el gobierno mexicano ha reconocido que Pemex actuó desde el 2020 contra la red delincuencial interna denunciada por Estados Unidos. Sin embargo, la realidad es que los funcionarios implicados permanecieron en la empresa durante años, y las acciones tomadas parecen más una respuesta reactiva que una estrategia proactiva para erradicar ese mal.

¡Y no he mencionado a El Mayo! 45 años —incluyendo todos los de AMLO— de sobornar al poder

Todo lo anterior confirma la TESIS: la defensa de los morenistas se vuelve cada día más costosa, más débil, más risible. Se acabó la narrativa épica del pueblo bueno y los corruptos del pasado. Ahora son ellos los protagonistas de la decadencia.

Morena podrá seguir apelando a su popularidad y a sus operadores territoriales, pero la realidad no perdona. Cada nuevo escándalo erosiona su autoridad moral, cada silencio cómplice acelera su caída. La relación no es lineal ni constante; es ascendente y exponencial.

Los críticos ya olimos sangre. No se trata de simple oportunismo, sino de un instinto afinado por años de observar fallas, contradicciones y promesas incumplidas. Esta vez, los errores no son pequeños tropiezos; son grietas profundas que dejan al descubierto la debilidad de un proyecto que muchos creyeron inquebrantable. Cada tropiezo será señalado, cada exageración desnudada y subrayada con marcador fosforescente, cada intento de maquillar la realidad, desenmascarado. Porque la complacencia ya no tiene lugar, y el silencio, menos aún.

En torno a ello crecerá(n) alguna(s) figura(s) anti 4t. Dentro o fuera de los partidos políticos, eso es lo de menos. Y la masa de detractores del régimen le(s) dará(n) cabida. 25% de la población votante no es poca cosa para generar masa crítica; claro que no. El gobierno lo sabe y ya se preocupa.

No se trata solo de gritar “corrupción”: apuntalan su estrategia donde la verdad duele, donde los vínculos criminales combinan con el despilfarro y el cinismo. Y no van a cejar. Lilly Téllez, por ejemplo, ha roto el consenso diplomático al pedir apoyo externo contra la protección gubernamental a cárteles, erigiéndose como una figura polarizadora con nuevos ecos internacionales. Alito se extralimitó, pero, ¿qué creen? ¡Que son cada vez más mexicanos que se lo dejamos pasar!

Y aquí va lo personal: no hay mármol que sostenga lo que está podrido. La 4T tiene su talón de Aquiles, y ciertos actores de la oposición ya lo identificaron. No van a cejar, porque saben que ahora cada error, cada encubrimiento, cada escándalo, es un clavo más en el ataúd de este experimento fallido (igual de fallida que la reforma al Poder Judicial del infame y traidor a la Patria, Arturo Zaldívar).

Morena creyó que podía burlar a la historia, pero la historia ya le tomó la medida.

Giro de la Perinola

¿Y saben por qué los escándalos cada vez permean más y más hondo? Pues porque resultó que la clase política de Morena, esa que está en el poder, gusta placearse, comprar y hacer todo donde lo hacen clase media, la media alta y, sobre todo, la alta. Las que precisamente pueden evidenciar a los cuatroteístas. Y a estos, los críticos al régimen no les vamos a dejar pasar ni una. Ni una sola.