En la columna pasada les platiqué que viajé al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) saliendo de mi pueblito, uno de los 11 pueblos originarios de Tlalpan, y mencioné que hice dos horas de camino.

Lo que no les dije, porque quise guardarlo para esta publicación, es que estoy convencida de que el gran reto que enfrenta actualmente la jefa de gobierno, Clara Brugada, es la movilidad en la Ciudad de México. Para nadie es un secreto que los capitalinos, y los habitantes del área conurbada, llevamos meses sufriendo por las remodelaciones a los distintos sistemas de movilidad de la capital.

El panorama se torna complicado, por decirlo amablemente. Tanto, que hace tres semanas la jefa de gobierno, anunció una estrategia de trabajo remoto dirigida al sector privado durante el Mundial, con el objetivo de reducir el tráfico vehicular, disminuir las emisiones contaminantes y evitar la saturación de las vialidades en la Ciudad de México.

La propuesta es absurda, pero sobre todo insuficiente. Por eso -justamente mientras escribo estas líneas- se hace oficial que “por acuerdo unánime del Consejo Nacional de Autoridades Educativas” se modificó el Calendario Escolar, y el inicio de las vacaciones de verano coincidirán con el inicio de la justa mundialista.

Más allá del hecho insólito de que este ciclo escolar tendrá unas vacaciones de tres meses, la realidad es que la movilidad de la capital tiene que mejorar de raíz, y convertirse en un verdadero sistema integral, seguro y funcional.

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Y para que el tren al AIFA sea verdaderamente una opción, se debe tener la certeza de que la movilidad sea óptima, y poder llegar a la estación de trenes en Buenavista, independientemente del sistema que utilices.

Ya les platiqué lo bien que me fue en la ida al AIFA, pero ahora hablemos del regreso. Tomé el tren en la estación del AIFA, y el servicio del Tren Urbano fue excelente: suave, puntual y limpio. Llegué a Buenavista, para salir a la calle y dirigirme al Metrobús; eran alrededor de las 17:00 horas del sábado, y resulta que el servicio de la Línea 1 del Metrobús estaba interrumpido por una “manifestación”.

Solamente se daba servicio entre Plaza de la República e Indios Verdes, y entre la estación Insurgentes y la de El Caminero, y como yo voy hasta el sur, pues después de subirme en Buenavista, me tuve que bajar en la estación de Plaza de la República y caminar dos kilómetros y medio hasta la Glorieta de los Insurgentes.

En dicho trayecto me tocó presenciar algo curioso: la oferta de un transporte al que llaman “mototaxi”. Bajando de la estación Plaza de la República había varios motociclistas ofreciendo sus “servicios de transporte de pasajeros” para llevarte a la estación de la Glorieta de los Insurgentes. ¿Sabrá Clara Brugada de este simpático e irregular negocio de transporte de pasajeros? Supongo que el hecho figura en los informes que la Secretaría de Seguridad Ciudadana le rinden y que no es algo “desconocido” para ella y su equipo de gobierno.

Por supuesto yo elegí caminar, pues como buena citadina soy la mar de desconfiada. A medio camino, justo en el cruce de Insurgentes con Paseo de la Reforma, me topé con la manifestación que exige el acceso libre y universal al cannabis, que iba apestando todo el espacio de forma desconsiderada con ese intolerable aroma a “petate quemado”, que me pone de malas. Lo siento, pero si de libertad de expresión hablamos, defiendo mi derecho a decir que no me gusta el aroma que despide su porro, bareto, canuto, carrujo, churro, petardo, troncho, forje, toque, blunt, o como le quieran llamar.

Si quieres consumirla, hazlo sin obligar a los demás a soportar el hornazo de la planta quemada. Aclaro con firmeza: estoy en contra de la estigmatización de las personas que consumen este tipo de drogas, pero a favor de que se respeten los espacios públicos, que deben ser libres de humo, no solo porque la ciudad es de todos, sino por el objetivo principal de proteger la salud de los no fumadores, y de los efectos nocivos del humo de segunda mano.

No nací ayer, así es que quienes no compartan mi punto de vista pueden ahorrarse todos sus argumentos para defender este tipo de manifestaciones, porque ya los conozco. La que esto escribe ha utilizado infinidad de ocasiones el sistema del Metrobús, y siempre he pensado que su carril exclusivo confinado, siempre debe permanecer libre; de manera que las manifestaciones que diario suceden en la ciudad, no afecten la movilidad de miles de usuarios de un transporte público que reduce las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), una razón clave para incentivar su uso.

La Ley de Movilidad de la Ciudad de México ya existe, y es muy clara en cuanto a que no se pueden invadir los carriles confinados, pero mientras no se ponga orden, las manifestaciones de todo tipo seguirán obstruyendo el paso del transporte público, y se seguirán generando importantes cantidades de GEI a la atmósfera por detener el tráfico vehicular, y en lugar de disminuir los gases de efecto invernadero se aumentan y empeora la calidad del aire.

Porque más allá de la fiesta futbolera, el turismo seguirá llegando a nuestra ciudad; por eso se debe de pensar -y actuar- en que la movilidad del transporte público esté en óptimas condiciones, tanto para los visitantes como para la gente que diariamente utilizan este transporte.

Ustedes saben que, para mí, el uso del transporte público no es porque no te alcanza para tener un coche, sino que va más allá. Lo uso más por consciencia ecológica y el gusto de ir disminuyendo mi huella del carbono, mientras contribuyo a la mejora del aire; sé de lo que hablo porque sufro de alergias varias, mi nariz parece la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME) y sabe cuándo hay contingencia ambiental.

Además, no podemos ver todo por separado. Sin eufemismos, considero que Clara Brigada ha tenido una pésima gestión del transporte público; no es gratuito que de todo lo que va del 2026 solamente hemos tenido cuatro días de aire limpio, según los datos de la Dirección de Monitoreo Atmosférico.

Ahora, yo quiero que el tren al AIFA tenga un éxito rotundo, pero para ello Brugada es la pieza fundamental, tiene que arreglar la movilidad de la ciudad, garantizando un servicio continuo en los distintos sistemas de movilidad como el Metro, Metrobús y Trolebús, que básicamente son los más afectados cuando hay una manifestación que corta el tráfico vehicular.

Termino mi narración diciendo que de regreso hice poco más de tres horas a mi casa, y no está nada padre. Sobre todo si tomo en cuenta que tuve que caminar un buen tramo, y que era sábado, un día en el que normalmente la gente no sale a manifestarse a las 5 de la tarde.

Debemos decirlo, la interrupción del servicio del Metrobús por marchas, bloqueos y manifestaciones es el pan nuestro de cada día de los que somos usuarios. A eso sumemos los retrasos en la remodelación de algunas líneas del Metro; siguen inconclusas, pero eso sí, han inundado su interior con kioskos redondos, aunque todos venden los mismos productos, y los locales comerciales establecidos dentro del sistema de transporte están cerrados. Todo ello hace aún más caótico e imposible utilizarlos de forma eficiente y cómoda.

Estamos en plena fiebre mundialista, y quien lo dude que vea la modificación al calendario escolar. Sé que parece prioritario recibir con manteles largos a los turistas, pero no podemos olvidarnos de la gente que habitamos y/o trabajamos en esta olla de grillos. Merecemos un sistema de transporte público de calidad, pues evidentemente los ojos del mundo estarán sobre nuestro país. París es un gran ejemplo de movilidad sostenible; en sus pasados Juegos Olímpicos lo demostró, y no terminó ahí, sino que son medidas a largo plazo. Tal vez sería bueno copiar y adoptar sus estrategias, basadas en:

1.- Aumento del uso de bicicletas gracias a la construcción de más de mil kilómetros de ciclovías seguras.

2.- La eliminación de más de 70 mil lugares de estacionamiento, los cuales son convertidos en áreas verdes y espacios peatonales.

3.- El reforzamiento del transporte público migrando a autobuses eléctricos o de biometanano, teniendo como meta lograr el 100% de la flota de autobuses públicos para 2030.

4.- Rediseño de los barrios, eliminación de calles para el tráfico vehicular convirtiéndolos en calles peatonales, asegurándose que en un radio de 15 minutos andando se cuenten con los servicios básicos.

5.- La prohibición de vehículos que utilizan diésel y para el 2030 la prohibición de autos que usan gasolina, con la intención de impulsar los vehículos eléctricos.

6.- Que el sistema de metro y trenes (Metro y RER) son el eje fundamental de la movilidad de los parisinos, al ser un transporte rápido, eficiente y ecológico. Garantizando que los viajes sean tanto accesibles como inclusivos para todo el mundo, que se cuente con una conexión entre todos los distintos modos de transporte, los parisinos le llaman “intermodalidad y multimodalidad”.

Con esto se incita a la gente a utilizar los distintos modos de transporte urbano, ya sea tren, tranvía, metro, autobús y bicicleta para hacer un mismo viaje y esto se logra al colocar al peatón en el centro de las políticas de movilidad multimodalidad.

Yo sé que no somos París, pero para que el tren al AIFA sea todo un éxito, se requiere que el resto de transporte público este funcionando como reloj suizo, y ¡claro que se puede hacer!, siempre y cuando quien lleve la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México (hoy esa responsabilidad es de Clara Brugada) entienda que la población que utiliza transporte público necesita que no se cierren los carriles exclusivos. Que el Metro no esté fallando diariamente en todas sus líneas para que para que sea atractivo para los viajeros. Estoy segura de que garantizar una movilidad de calidad incrementará el uso del nuevo aeropuerto.

Lo pude constatar, la gente está encantada con el tren; pero si al salir no hay servicio por una manifestación, la sensación que queda es agridulce y de malestar. Porque Buenavista no es “cualquier” estación; es un punto nodal para la interconexión entre distintos tipos de transporte público. Clara debe garantizar que no habrá cortes ni interrupciones en el servicio diario; sin duda eso será más efectivo que sugerir que los días que haya partido en el otrora Estadio Azteca, nos quedemos en nuestras casas.