La columna de Julio Astillero Hernández de este jueves me llevó a preguntarme en quiénes estaría pensando el colaborador de La Jornada al hablar de la quintacolumna: “La Casa Blanca ha emitido normas y declaraciones de amenaza abierta, con el beneplácito y colaboración del quintacolumnismo partidista y mediático en México”.

No pocas veces menciono en mis columnas algunos nombres de quintacolumnistas. Para elaborar una lista más amplia pedí a la inteligencia artificial (ChatGPT y Gemini) elaborar el “Directorio del quintacolumnismo mediático, político y empresarial mexicano”, no como acusación jurídica de traición —algo que no se sostendría en ningún tribunal, o todavía no—, sino desde la óptica soberanista de la 4T.

La IA me dio primero una definición breve de quintacolumnismo y, enseguida, una lista dividida en tres bloques: (i) mediático, (ii) intelectual y (iii) político y empresarial.

Definición: El quintacolumnismo es la acción de colaborar, desde dentro de un país, con una fuerza enemiga. La expresión surgió durante la Guerra Civil Española. Un general dijo que, además de las cuatro columnas militares que avanzaban hacia Madrid, tenía una quinta columna dentro de la ciudad: infiltrados.

Bloque mediático

Las columnas más leídas de hoy

1. Raymundo Riva Palacio, de El Financiero. Basa sus análisis en fuentes de seguridad, inteligencia o diplomacia vinculadas a Estados Unidos y tiende a justificar el injerencismo de ese país.

2. Carlos Loret de Mola, de El Universal y Latinus. Concede gran relevancia a filtraciones y expedientes provenientes de EEUU.

3. Salvador García Soto, de El Universal. No es raro que considere legítimas las presiones estadounidenses cuando estas apuntan a la captura institucional en México.

4. Mario Maldonado, de El Universal. Acostumbra tratar como muy verosímiles acusaciones o investigaciones originadas en EEUU aun antes de que existan resoluciones definitivas en México.

5. Luis Cárdenas, de MVS y El Universal. Le da por amplificar enfoques estadounidenses sobre seguridad y narcotráfico y presenta la presión bilateral como entendible e inevitable.

6. Sergio Sarmiento, de Reforma, El Heraldo Radio y TV Azteca. Defiende una visión liberal clásica muy favorable a la integración con Estados Unidos, privilegia criterios internacionales de mercado y frecuentemente considera legítimas las presiones externas.

7. Jorge Fernández Menéndez, de Excélsior y TV Azteca. Desde hace años ha respaldado esquemas de cooperación en seguridad no solo muy cercanos a la visión estratégica de Washington, sino injerencistas.

8. Pascal Beltrán del Río, de Excélsior. Analiza la relación bilateral desde parámetros de gobernabilidad y seguridad compatibles con las prioridades estadounidenses.

9. Francisco Martín Moreno, de Reforma. Interpreta la historia y la situación actual de México desde una crítica muy severa al nacionalismo revolucionario. Suele presentar a las instituciones mexicanas como estructuralmente incapaces.

10. Francisco Garfias, de Excélsior. Tiende a considerar justificadas las presiones diplomáticas de EEUU sobre temas de corrupción y crimen organizado.

11. Joaquín López-Dóriga, de Radio Fórmula y Milenio. Ve la presión estadounidense como consecuencia natural de problemas estructurales de la 4T, minimizando el componente de injerencia.

12. Carlos Marín, de Milenio. Concede alta credibilidad a investigaciones y narrativas provenientes de agencias estadounidenses.

13. Seudónimo de la familia Junco de la Vega (Manuel J. Jáuregui, en Reforma y Mural, Abogado del Pueblo, en El Norte). Es muy crítico del discurso soberanista y favorable a una intervención mucho más agresiva con EEUU en temas de seguridad mexicana.

14. Armando Catón Fuentes Aguirre, de Reforma: Sus críticas y chistes al supuesto deterioro político y moral del país configuran una visión pesimista que abre espacio a legitimaciones externas.

15. Pablo Hiriart, de La Aurora. Ve los conflictos entre México y Estados Unidos desde una lógica pragmática favorable a Washington y muy crítica de los discursos soberanistas de Morena.

Bloque intelectual

1. Héctor Aguilar Camín, de Milenio. Privilegia marcos liberales e internacionales de análisis y, frente a problemas nacionales, suele considerar necesaria una cooperación demasiado amplia con Estados Unidos.

2. Denise Dresser, de Reforma. Enfatiza el valor de los contrapesos internacionales y de la presión externa como mecanismos para contener abusos del poder interno.

3. Jesús Silva-Herzog Márquez, de Reforma. Sostiene una visión liberal que privilegia la vigilancia internacional. El tono de sus artículos sugiere que considera legítima la presión externa cuando él piensa que el sistema político mexicano muestra signos de deterioro institucional.

4. Leo Zuckermann, de Excélsior. Considera indispensable una cooperación muy estrecha con Estados Unidos en seguridad y combate al narcotráfico.

5. Jorge Castañeda, de Nexos y El Universal. Desde el arranque de la 4T ha defendido públicamente la presión internacional como herramienta legítima para impulsar los cambios políticos en México que la oposición, sin base popular, no puede lograr en las elecciones.

6. Aurelio Nuño, de La Aurora. Representa a una generación tecnocrática formada bajo paradigmas de integración global y cercanía estratégica con Estados Unidos. Su defensa en el pasado de reformas estructurales neoliberales, como la energética en el sexenio de Enrique Peña Nieto, refleja una visión en la que la legitimidad externa pesa más que tradiciones nacionalistas mexicanas.

Bloque político y empresarial

1. Felipe Calderón, del PAN. Durante su gobierno profundizó la cooperación operativa con agencias estadounidenses de seguridad y normalizó altos niveles de coordinación bilateral. Inició la guerra contra el narco que solo agravó los problemas de seguridad de México.

2. Vicente Fox, del PAN. Ya demasiado viejo, siempre ha sido proyanqui. Puso en ridículo a México con aquel “comes y te vas” dirigido a Fidel Castro.

3. Ricardo Anaya, del PAN. Recurre a foros y narrativas para cuestionar la legitimidad o desempeño del gobierno mexicano y, por tal motivo, justificar el injerencismo estadounidense.

4. Alejandro Alito Moreno Cárdenas, del PRI. Ha utilizado señalamientos provenientes de Estados Unidos como herramientas de confrontación política interna.

5. Federico Döring, del PAN. Exige respuestas inmediatas alineadas con las demandas estadounidenses.

6. Ernesto Zedillo, del PRI. Aunque en esta etapa de tensiones con EEUU ha mantenido un perfil silencioso, en meses anteriores se ha alineado con redes académicas, organismos y actores internacionales muy críticos del rumbo político mexicano. Desde la visión soberanista, ello significa una disposición a respaldar mecanismos de presión externa sobre México. No tarda en reaparecer atacando nuevamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

7. Carlos Salinas de Gortari, del PRI. Simboliza el periodo de integración neoliberal más profunda con EEUU. Es el representante histórico de una élite política y económica más vinculada a intereses globales que a tradiciones soberanistas mexicanas. Está al acecho. Espera que, de verdad, las presiones estadounidenses debiliten a Sheinbaum para lanzarse a atacarla y también a AMLO, al que odia más que a nadie. Su pobre nacionalismo lo demostró al hacerse español después de haber gobernado México.

8. Claudio X. González Guajardo. Impulsa redes de presión política y articulación internacional que sectores soberanistas consideran excesivamente dependientes de agendas externas. Es el vocero de la derecha empresarial, el que hace públicas las ideas partidarias a la intervención de EEUU de sus colegas dedicados a los negocios, quienes permanecen callados para no entorpecer tratos con el gobierno.

9. Columna Templo Mayor, de Reforma. Refleja posiciones del neoliberalismo empresarial mexicano favorables a la presión internacional como mecanismo de corrección institucional.

Idea central del reproche soberanista. El argumento común para agrupar a tales personas bajo la idea de quintacolumnismo sería que, frente a conflictos entre soberanía mexicana y presión internacional, tienden a: (i) conceder alta legitimidad a investigaciones y diagnósticos provenientes de EEUU; (ii) considerar necesaria la presión externa para corregir fallas internas, y (iii) relativizar la defensa estricta de la jurisdicción y autonomía política mexicanas.

¿Cómo se defienden los quintacolumnistas? Argumentando que la soberanía no debe utilizarse para bloquear investigaciones sobre corrupción o crimen organizado.