Tras más de ocho horas de audiencia, una jueza de control dictó prisión preventiva contra Diego Sebastián Rosen y su chofer Gerardo “N”, acusados del multihomicidio del tecladista de la banda Camilo Séptimo, Jonathan Meléndez, y su familia.
Ambos imputados enfrentan cargos graves que incluyen homicidio calificado, interrupción del embarazo y crueldad animal, permaneciendo recluidos en el Centro Penitenciario de Reinserción Social de Tlalnepantla, conocido como Penal de Barrientos.
La defensa ha solicitado una ampliación del plazo constitucional, por lo que la resolución definitiva sobre su vinculación a proceso se determinará en su próxima audiencia programada para el 9 de septiembre.
Una jueza dictó prisión preventiva contra Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” por el multihomicidio de Jonathan Meléndez y su familia
Durante la audiencia inicial realizada el sábado 5 de septiembre, una jueza de control calificó como legal la detención de Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” por el multihomicidio de Jonathan Meléndez y su familia.

Asimismo, les impuso la medida cautelar de prisión preventiva (oficiosa o justificada), por este motivo, permanecen recluidos en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Juan Fernández Albarrán, conocido como el Penal de Barrientos, en Tlalnepantla.
La defensa legal de los detenidos solicitó la duplicidad del término constitucional para contar con más tiempo y aportar datos de prueba a su favor, por lo que el plazo legal se duplicó de 72 a 144 horas.
Debido a esta prórroga, la continuación de la audiencia inicial -donde la jueza resolverá formalmente si existen elementos suficientes para vincularlos a proceso e iniciarles un juicio penal- quedó programada para el miércoles 9 de septiembre a las 9:30 de la mañana.
Diego Sebastián Rosen (señalado como presunto socio de la víctima y autor material del crimen) es acusado de cinco delitos:
- Homicidio calificado con premeditación, alevosía y ventaja en agravio del tecladista Jonathan Meléndez, su esposa Ana Paula Barragán, su hija Sofía de 3 años, y la trabajadora del hogar Aleyda Romero.
- Interrupción del embarazo (dado que Ana Paula tenía cuatro meses de gestación).
- Maltrato o crueldad animal (por el asesinato de la canina Golden Retriever de la familia).
Gerardo “N” (identificado como chofer y cómplice que colaboró para facilitar la huida) enfrenta cuatro delitos: los mismos cargos de homicidio calificado múltiple e interrupción del embarazo, a excepción del cargo de crueldad animal.
Durante la diligencia, los abogados de las víctimas solicitaron formalmente que los asesinatos de Ana Paula Barragán, de la menor Sofía y de la joven Aleyda Romero sean reclasificados y juzgados como feminicidios, pidiendo que el caso sea analizado con perspectiva de género.
La jueza de control determinará si procede esta reclasificación durante la reanudación de la audiencia el próximo 9 de septiembre.
Autoridades acusan que Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” actuaron en coautoría en el multihomicidio de Atizapán
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) presentó diversos datos de prueba para sustentar que Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” actuaron en coautoría en el multihomicidio.
Un día antes de los hechos (el 31 de agosto), Diego Sebastián le ordenó a Gerardo conseguir herramientas e insumos específicos para el sometimiento de las víctimas, que incluían desarmadores, cinchos grandes, guantes negros y cubrebocas.
La Fiscalía expuso que Diego Sebastián le prometió pagar a Gerardo 2 millones de pesos por su ayuda para cometer el robo de la memoria USB o “caja fría” que contenía las claves para acceder a una importante suma en criptomonedas.
Ambos ingresaron al condominio a bordo de un automóvil gris (un modelo Kia) que portaba placas sobrepuestas. La investigación arrojó que estas placas habían sido reportadas como robadas en una zona de la Ciudad de México muy cercana al domicilio de Gerardo “N”.
Un elemento de vigilancia del condominio identificó plenamente a ambos sujetos tanto al ingresar como al salir del inmueble.
La imputación sostiene que, mientras Diego Sebastián ingresó al departamento para someter y privar de la vida a las víctimas, Gerardo permaneció en el exterior del condominio vigilando para asegurar el éxito del ataque y facilitar la posterior huida.







