Amenazan a periodista durante cobertura del funeral de Nicolás Perdomo, de Sin Senos Sí hay Paraíso, trabajador asesinado el pasado 18 de abril en Santa Fe, Colombia.
Germán Zirene acudió al funeral de Nicolás Perdomo para presentar sus condolencias y realizar una cobertura, cuando miembros de la producción Sin Senos Sí hay Paraíso lo amenazaron.
Amenazas a periodista durante funeral de Nicolás Perdomo de Sin Senos Sí hay Paraíso
German Zirene narró en Ventaneando que cuando llegó al sepelio de Nicolás Permodo, la producción de Sin Senos Sí hay Paraíso lo recibió con amenazas y le exigieron que no grabara.
“Les cuento que el día de ayer viví momentos horribles… desde el momento que entré a la iglesia, todo el equipo de producción se me vino encima… me pidieron que no grabara”
Germán Zirene, periodista
El periodista accedió a la petición y no grabó durante sus estancia en la iglesia, pero al salir del lugar inició su cobertura sobre el funeral de Nicolas Perdomo.
Fue en ese momento donde un miembro de la producción lo insultó y tenía intenciones de golpearlo; el sujeto trató de quitarle el celular a Germán Zirene y lo obligaron a borrar las fotos del momento.
Germán Zirene menciona que cuando se retiró del lugar a bordo de un auto, una motocicleta se le emparejó y lo amenazó con que si seguía publicando información del caso, habría consecuencias.
“Voy andando en la vía… me viene un tipo en una moto… amenazándome que, si yo seguía publicando, me iba a atener a las consecuencias”
Germán Zirene, periodista
Nicolás Perdomo fue una de las víctimas mortales de Josué Cubillos García, quien lo atacó en el estacionamiento de una de las locaciones de Sin Senos Sí hay Paraíso.

Muerte de integrantes de Sin Senos Sí hay Paraíso destapa precariedad de sus trabajadores
Germán Zirene narra que la muerte de Nicolás Perdomo y Henry Alberto Benavides destapó la falta de seguridad en los sets de grabación en Colombia, así como la falta de condiciones para los trabajadores.
El set donde murió Nicolás Perdomo y Henry Alberto Benavides carecía de un esquema de seguridad, por lo que no había vigilantes que procuraran la integridad de la producción y los actores.
Los trabajadores de diversas producciones colombianas enfrentarían condiciones de trabajo precarias como jornadas de 14 a 16 horas, pagos de entre 500 y 800 pesos, falta de seguro médico y pensiones.




