Vámonos tendidos como bandidos, porque la aviación está pasando por un momento “vertiginoso”. Respecto a la aviación nacional, déjenme decirles que estuve en contacto con diferentes agencias de viajes que están -literalmente- pagando los platos rotos ante la probable quiebra de Magnicharters.

Y es que sí, desde diciembre del año pasado se encendieron los focos rojos y en enero de este año los de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) fueron a ver si Magnicharters estaba cumpliendo con el contrato de concesión, percatándose que en el rubro financiero estaban francamente en el hoyo. La pregunta que surge es ¿por qué les permitieron seguir operando y no alertaron a las agencias de viajes, a los usuarios y sus trabajadores?

Porque ese es un grave problema que tenemos, que las autoridades actúan muy despacio; primero, con el evento de un piloto de Magni denunciando la falta de pagos, y acusándolo de “secuestrar” la aeronave. En ese momento, ¿dónde estaba la Secretaría del Trabajo y Previsión Social?, ¿por qué se permite que las empresas tengan empleados laborando pero sin recibir sus pagos?

Y perdónenme, pero no entiendo como a un gobierno de izquierda, con un interés primordial en el bienestar de la clase trabajadora, no puede ignorar olímpicamente un hecho así; lo entendería de los gobiernos neoliberales, que están siempre del lado de la patronal ¿pero en el gobierno de la Cuarta Transformación? Es simplemente inaceptable.

Hoy cientos de trabajadores de Magni que están siendo afectados, sin poder llevar el pan a su casa. Los dueños de las agencias de viajes están viendo cómo resarcen un daño del que ellos no son responsables, porque se están jugando su credibilidad.

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Como ellos dicen, ganarse la confianza de los usuarios no es fácil y luego con este tipo de eventos, pues resulta complicado porque el pasajero busca que le reembolsen su dinero, a los clientes no les importa quién es el culpable, quieren respuestas ante la falta del servicio contratado.

Es increíble, en México han sido muchas las compañías aéreas que han quebrado por culpa de sus dueños. El caso de Mexicana lo pongo en un costal aparte, porque ese fue un mandato de Calderón, para dejar operando solamente una línea aérea bandera en el país; pero en los demás casos, a los dueños no los tocan en lo absoluto; así pasó con la familia Alemán dueños de Interjet; luego sucedió con la familia Katz, dueños de Transportes Aeromar, y ahora con Magni de los Bojórquez.

Se van sin pena ni gloria, mientras los trabajadores, los dueños de agencias de viajes y los pasajeros se quedan “chiflando en la loma”, porque no se actúa de forma preventiva. El típico caso de “después de ahogado el niño, tapado el pozo”. Y no podemos seguir permitiendo que estas situaciones pasen, porque debilitan a la aviación nacional.

No es broma, Estados Unidos -nuestro querido vecino del norte- siempre ha buscado minimizar la aviación de nuestro país, de hecho, quien más se benefició en 2010 con la salida de Mexicana de Aviación fueron las aerolíneas norteamericanas, que se quedaron con muchos de los slots que se tenían en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), junto con otras rutas, tanto en Estados Unidos como en el resto de la República Mexicana.

Debemos estar conscientes de la importancia que la aviación tiene para nuestro país, y de lo importante que es la soberanía aérea, sobre todo en estos momentos que el mundo va a enfrentar a una enorme crisis energética por culpa de Trump y su servilismo con Netanyahu. Ahora más que nunca, perder una aerolínea, es un asunto serio.

No podemos solamente decir “pues ya ni modo”, se tienen que buscar a los dueños, y hacer que paguen, no se pueden ir impunes. Si no, el mensaje que está mandado el gobierno de Claudia Sheinbaum es que puedes defraudar a la gente sin sufrir ninguna consecuencia; ¡bueno!, a menos que seas alguien con poder económico y social, porque si eres un ciudadano de a pie, no correrás con la misma suerte.

El tema de Magnicharters debería ser primordial para el gobierno de la 4T, hoy por hoy ni las agencias de viajes ni los trabajadores han sido abordados por las autoridades para ver cuáles son sus problemáticas, en qué se les puede ayudar, qué requieren para su sobrevivencia, o de plano ¿no les importa que cientos de familias se queden en la calle sin sustento alguno?

Disculpen si sueno agresiva, pero es que ya pasé por ese largo y doloroso camino, por eso me sorprende -y a la vez me enfada- el pasmo con el que las autoridades correspondientes actúan.

Ahora bien, a nivel internacional el panorama tampoco es atractivo. La Unión Europea advierte que solo tiene 6 semanas de combustible, esto gracias al cierre del estrecho de Ormuz. En entrevista para el medio Associated Press (AP), Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE) declaró: “que pronto podrían producirse cancelaciones de vuelos si los suministros continúan bloqueados”.

Así lo informó la AIE, que asesora a más 30 países en materia de seguridad energética y suministro de combustibles, dejando muy claro que la región del Golfo Pérsico es la principal fuente de combustibles a nivel mundial para la aviación comercial.

Tanto ha impactado el conflicto bélico impulsado por Estados Unidos e Israel en contra de Irán, que Grupo Lufthansa tomó la decisión de poner en tierra a su filial regional CityLine, y acaba de anunciar el recorte de 20 mil vuelos de corta distancia desde este momento y hasta el mes de octubre.

En Estados Unidos el panorama tampoco es nada atractivo, Spirit Airlines, que hace poco más de 5 meses había salido del Capítulo 11 ha solicitado ayuda al gobierno de Donald Trump ante una quiebra más que inminente en caso de que no se le rescate.

Ante esto Trump declaró para la CNBC: “Spirit está en problemas, y me encantaría que alguien la comprara”, dejando claro que su gobierno no va a meter las manos, y espera que “alguien” quiera comprar la aerolínea y la rescate. De quebrar, estaría dejando a más de 14 mil trabajadores en la calle.

Hasta el momento la línea aérea ha ofrecido al gobierno norteamericano una participación accionaria, pero todavía no obtienen una respuesta favorable. Además, aprovechó el espacio Donald Trump para dejar claro que no está para nada a favor de una alianza o fusión entre American Airlines y United.

Alaska Airlines, otra aerolínea estadounidense, ya suspendió sus “previsiones de ganancias” para lo que resta del año, y comienzan a reportar importantes pérdidas, mayores a las que tenía proyectadas.

Como pueden ver, esto es una pequeñísima pincelada de cómo se encuentra actualmente la aviación, tanto la nacional como la internacional, y de seguir el conflicto en Medio Oriente, no sabemos de qué tamaño van a ser las consecuencias para la industria aérea, pero seguiremos muy al pendiente.