Aunque todavía falta que el Senado de la República lo apruebe, el pasado 16 de abril, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la propuesta de reforma a la Ley de Aviación Civil, que permitiría tanto a las tripulantes como a las pasajeras, transportar -vía aérea- de más de 100 ml de leche materna, sin importar si viajan o no con un lactante.
Y detengámonos un poco para explicar; aunque la Ley Federal del Trabajo permite a las trabajadoras que durante su jornada laboral tengan periodos de descanso para amamantar, en el caso de las tripulantes que están lactando a sus bebés, (sean pilotos o sobrecargos) es evidente que eso es físicamente imposible para este grupo de trabajadoras.
Por eso, desde hace ya un par de años -si no mal recuerdo- la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), a través de su Secretaría de Género e Igualdad Sustantiva, solicitaron la reforma a la Ley de Aviación Civil que limita a transportar menos de 100 ml de líquidos, entre ellos larna.
No es un tema simple ni intrascendente. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), en México solo el 34.2% de los menores de seis meses de edad, reciben lactancia materna. Eso nos mantiene por debajo del promedio mundial que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las cifras son de miedo, a nivel general solamente lacta el 14.3% de mujeres que cuentan con un trabajo remunerado.
Incluso el gobierno de México reconoce, en palabras del propio titular de la Secretaría de Salud, el doctor David Kershenobich Stalnikowitz: “México aún no alcanza los niveles óptimos de lactancia y destacó la importancia de medidas concretas, como la expansión de lactarios y la protección de los derechos de las mujeres para amamantar en entornos seguros”.
Por esta razón, la propuesta impulsada por el gremio de pilotos aviadores toma aún una mayor importancia. Es de reconocerse el impulso que le imprime un gremio en donde solamente el 7% son mujeres, pero desde la Secretaría de Género e Igualdad Sustantiva de ASPA, a cargo de la capitán Yesica Camuñas, han dado continuidad a un largo trabajo que comenzó mucho antes, con la capitán Martha Vera Araujo.
Ellas vieron lo complicado que es maternar dentro de la aviación, y en aras de hacer menos difícil el camino para las compañeras que les siguen, es que se plantearon buscar la manera de incentivar la lactancia, tanto con las capitanas como también con el personal administrativo que trabaja en su sindicato.
Fue en 2017 que pusieron la primera sala de lactancia en la sala de reservas de los pilotos de ASPA, que se encuentra en su propio estacionamiento en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Imaginen a un gremio mayoritariamente masculino trabajando en pro de mejorar las condiciones laborales de las mujeres, tanto de las pilotos como de su personal administrativo; mientras en mi sindicato, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), un gremio mayoritariamente femenino, con agremiadas en edad reproductiva, pasaron 11 años de gestión de Ricardo Del Valle y 3 más que se perdieron con Ada Salazar, y no se hizo nada por impulsar mejoras laborales en pro de las mujeres lactantes.
Por ahora, gracias a la llegada del nuevo secretario general Rafael Munguía, se está retomando ese trabajo con el nombramiento de la Comisionada de Equidad y Género de ASSA. Porque debe quedar claro que esta modificación a la Ley de Aviación Civil no solo beneficia a las compañeras pilotos, también a las sobrecargos y a las usuarias del transporte aéreo.
Por eso se especifica que, si esta reforma avanza, se podrán pasar más de 100 mililitros de leche materna por los filtros de los aeropuertos, viajen o no con un bebé. Porque puede ser que las pasajeras viajen con su infante o sin él, pero en el caso de las tripulantes de cabina, si están trabajando es evidente que lo hacen sin la criatura.
El dictamen ya fue enviado a la Cámara de Senadores, para su discusión, análisis y en su caso, aprobación. Hago votos para que se termine de afianzar esta modificación a la Ley de Aviación Civil, pensando en el bienestar y el interés superior de la niñez, mientras se fortalece el derecho que tienen las mujeres al ejercicio de una maternidad digna, con todas las condiciones y herramientas posibles. Aunque aún no se aprueba, que salga de la cámara de origen y pase a la cámara revisora, lo considero un logro.

El siguiente logro al que quiero referirme corre a cargo del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM). El día 16 de abril, en un evento realizado en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, se hizo la presentación oficial de la “Licenciatura en Piloto Aviador”. Y es que dejen les cuento que, desde hace muchísimos años, se ha buscado la profesionalización del personal de cabina.
El encargado de dar a conocer esta gran noticia fue el actual presidente del CPAM Ángel Domínguez Catzin quien destacó “[…] este es un avance que representa una evolución necesaria para una de las profesiones más exigentes y estratégicas del país… Al otorgar este reconocimiento, no solo se autoriza un programa académico… es entender el momento que vive el país. Es apostar por su talento y reconocer que hay profesiones estratégicas que deben evolucionar y fortalecerse…, la aviación moderna exige estándares cada vez más altos de preparación técnica, disciplina y toma de decisiones”.
Y bueno, yo no puedo más que coincidir con sus palabras. Es un paso radicalmente importante que se da de la mano con la Secretaría de Educación Pública (SEP), quien además de avalar, reconoce la importancia de la profesión de piloto aviador que durante muchísimos años ha sido un pilar fundamental en el desarrollo del país.
La aviación comercial nació gracias al impulso que le dio la aviación militar; no se entendería sin la participación de ellos, quienes fueron grandes pioneros en nuestro país, y que después de volar como militares, vieron a la aviación comercial como una extensión de crecimiento personal, pero también como la oportunidad de aportar al país.
Hoy -y este es un dato importante- la aviación aporta alrededor del 4.7% del Producto Interno Bruto (PIB). Por ello, la profesionalización del personal aéreo va en concordancia con la actualidad. Esto permitirá que más gente se sume a las filas de la industria aérea, pues ahora la profesión de piloto no es una carrera “técnica”, es ya una licenciatura en toda regla.
El titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos y Regulación de la SEP, Eurípides Flores Pacheco, afirmó que “este programa fortalece el acceso a la educación especializada… Hoy garantizamos el acceso a la educación superior especializada en el ámbito de la aviación. La autoridad educativa no debe ser un obstáculo, sino un acompañamiento que garantice calidad”.
En el evento contaron con la presencia del director regional adjunto de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), Julio Siu; la directora de acreditación, incorporación y revalidación de la SEP, Thalía Concepción Lagunas Aragón; el senador de Morena, Emmanuel Reyes Carmona; el secretario general de ASPA, Jesús Ortiz; el director general de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), Emilio Avendaño García; el vicepresidente de operaciones de vuelo de Grupo Aeroméxico, piloto Aviador Gabriel Yee Sánchez así como el Tesorero y Presidente Electo del CPAM, Paul Castelazo, entre otros miembros destacados de la comunidad aeronáutica.
Grandes esfuerzos realizados para mejorar las condiciones, no únicamente laborales sino de forma integral de los trabajadores de la industria aérea; sé que es el principio de muchos cambios más y de una agenda propositiva para el crecimiento del país.





