El análisis técnico y legal sobre el accidente del Tren Interoceánico confirmó que el percance se originó por una conducta operativa fuera de norma, y no por fallas estructurales en la vía o en el material rodante, de acuerdo con información oficial.
A través de un comunicado, se subrayó que los hechos relacionados con el accidente han generado versiones imprecisas y desinformación, por lo que se precisó que la rehabilitación de la Línea Z se ejecutó en estricto apego a la normatividad ferroviaria vigente.
Durante las obras se sustituyeron rieles, durmientes y balasto con materiales nuevos, además de la renovación del sub-balasto y la instalación de fijaciones de alta resistencia para asegurar el escantillón de la vía.
El trazo ferroviario entre Ixtepec y Matías Romero, incluida la zona de curvas, cumple con los parámetros técnicos vigentes y es apto para operaciones seguras, siempre que se respeten las restricciones de velocidad.
Asimismo, se destacó que dichas curvas existen desde la construcción de la vía a inicios del siglo XX y han permitido el paso de trenes de carga y pasajeros durante décadas sin incidentes graves.
Desmienten falta de instrumentos y medidas de seguridad en el Tren Interoceánico
En contraste con versiones que señalan la supuesta ausencia de instrumentos o medidas de seguridad, se informó que las locomotoras cuentan con velocímetro integrado, sistemas de radiocomunicación P25, pedal de hombre muerto y alarmas, lo que garantiza una operación segura.
Las vías también se encuentran debidamente señalizadas mediante placas kilométricas y se aplica un programa permanente de mantenimiento preventivo y correctivo para conservar los estándares mínimos de seguridad.
Casos como la curva de la “pera”, en Cuernavaca, fueron citados como ejemplos donde se mantienen ajustes técnicos para evitar afectaciones a las comunidades, situación similar a la registrada en este tramo.
En cuanto al equipo, se detalló que las locomotoras fabricadas en las décadas de 1980 y 1990 fueron sometidas a procesos de rehabilitación que confirmaron su buen estado operativo.
En tanto, los coches de pasajeros adquiridos en 2023 fueron modernizados en bogies y frenos, cumpliendo con las normas de la Asociación Americana de Ferrocarriles (AAR).
FGR confirma que el accidente fue provocado por exceso de velocidad
La Fiscalía General de la República (FGR) determinó que el accidente ocurrió por exceso de velocidad en la curva de Nizanda.
De acuerdo con reportes públicos, la caja negra del tren registró una velocidad de 65 km/h, cuando el límite permitido era de 50 km/h, lo que representó un 33% de exceso. Esta condición incrementó la fuerza centrífuga y provocó que la locomotora y cuatro vagones se salieran de la vía.
La investigación también concluyó que no se detectaron fallas en rieles, durmientes, balasto, ruedas ni frenos, y que todos los componentes cumplían con la normatividad ferroviaria.
Conforme a la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario, corresponde a la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI) verificar las características y especificaciones de las vías. Además, la NOM-EM-001-ARTF-2022 establece los procedimientos para evaluar la conformidad de los componentes ferroviarios.
La rehabilitación de la Línea Z se realizó bajo la supervisión de la ARTF y la Secretaría de Marina (Semar), autoridad a cargo del proyecto, y se reforzó con la certificación internacional del material rodante.
Finalmente, el Gobierno de México anunció que un tercero independiente evaluará todas las fases del proyecto y que se buscará una certificación internacional antes de reanudar el servicio de pasajeros.
La evidencia disponible hasta el momento, tanto de la FGR como de la ATTRAPI, indica que la causa del accidente fue una conducta operativa fuera de norma, y no deficiencias estructurales en la infraestructura ferroviaria.






