En su 50 aniversario, el Tianguis Turístico regresa a su origen, el bellísimo Puerto de Acapulco, en el estado de Guerrero. La intención de la Secretaría de Turismo Federal, a cargo de Josefina Rodríguez Zamora, es devolverle el “esplendor” que merece, dejando claro que México -como país- “está de moda”. Además, se pondrá especial atención en un evento paralelo que destacará la diversidad culinaria del país, bajo el concepto 32 sabores 32 estados.
Todo esto es maravilloso para una nación como la nuestra, que es un crisol de culturas, biodiversidad, climas y gastronomía. Por eso mucha gente, cuando visita México, queda prendada de la gran belleza de sus riquezas naturales, de su arquitectura, de su historia y sobre todo de la calidez de su gente.
Sin embargo, se corre un riesgo enorme con el “turismo de postureo”. Vamos a ahondar en este tema, porque me parece importante. Al final son las nuevas generaciones quienes están aprendiendo a viajar de forma distinta, y es muy interesante saber y conocer cuáles son sus prioridades.
Hace muchos años, sobre todo antes de la llegada de las redes sociales, se solía decir la frase “los viajes ilustran”. Con anterioridad se creía que viajar ampliaba la visión de las personas, permitiéndoles empaparse de otras culturas, de otras formas distintas de entender la vida, ¡y claro! viajar era la mejor forma de incrementar la cultura general.
Hoy en día lo que se buscan son lugares “instagrameables”, el “hot spot” al que todo mundo quiere llegar solamente para dejar constancia, ya sea en fotografía o video, de que ya fueron y no están fuera del “hype”. Poco les importa el valor cultural, artístico, gastronómico o arquitectónico del sitio, el chiste es salir en la foto, o en el video, para subirlo a redes sociales.
Lamentablemente, muchas entidades que se enfocan al turismo terminan cayendo en las garras de las redes sociales y se suman a crear falsas expectativas del lugar, fomentando desde playas, ciudades coloniales o pueblos mágicos, como meros cicloramas para la foto y el video ideal del viajero.
Por eso me parece importante que se combata el “turismo de postureo”, ese que solamente está enfocado para subir reels en redes sociales, y se debe invitar y convencer a los viajeros a conocer de verdad y sumergirse en el destino a disfrutar.
Creo que el Tianguis Turístico México 2026 es una gran oportunidad para mostrar otra cara a todos aquellos viajeros que planifican su viaje buscando experiencias, pero sobre todo adquisición de conocimientos.
Veo que en las distintas redes sociales recomiendan “nuevos lugares” para viajar, y al final lo que te venden es lo mismo: la superficie y no la profundad. Hablemos, por ejemplo, del estado de Michoacán: se busca explotar la observación de la mariposa monarca, sin entender por qué estos insectos hacen un viaje desde Canadá hasta los bosques de Michoacán, ¿qué es lo que tienen en común los bosques canadienses con los michoacanos?, ¿qué tipo de biodiversidad compartimos?, ¿qué significa para la cultura local la llegada de las mariposas?, ¿cómo se representan en su cultura?, información que va más allá de perseguir la fotografía perfecta.
Hoy más que nunca el turismo y la aviación comparten un compromiso enorme con la sociedad: lograr que ambas industrias sean sostenibles y amigables con el medio ambiente; por eso suelo estar en contra de proyectos que solamente piensan en números y no en las consecuencias que un mal manejo de turistas puede traer a el destino.
Sin darle muchas vueltas y aunque me escuche procaz: no se trata de atraer hordas de turistas sin sentido, sino de planificar su llegada, de manera que aprovechen mejor el lugar, y su huella contaminante se pueda mitigar, de tal suerte que el destino siga siendo atractivo por muchos años más, y no solamente sea un boom de un par de años, y luego el lugar en cuestión caiga en el olvido.
Por eso se tiene que gestionar, y con reglas muy claras, atraer a los turistas nacionales e internacionales. Ojo con esto, porque a veces los encargados de impulsar el turismo solamente piensan en los extranjeros y no en los connacionales. Por eso muchos destinos entran en crisis, pues cobran como si todos los que llegan fueran pudientes extranjeros con grandes recursos económicos, y se olvidan de la gran diversidad de viajeros con los que uno se puede encontrar.
Por eso resalto mi gusto por que existan -dentro del Tianguis- distintos ejes para abordar lo complejo que es el manejo del turismo.
Por ejemplo, el programa “Ventana México” se enfoca en la riqueza cultural del país, lo cual me parece excelente, y si me preguntan, se deben formar más personas como “anfitriones del destino o del país”.
Porque ahora lo que hacen los viajeros es preguntarle a ChatGPT, sobre algún edificio o monumento, y no siempre tienen la información correcta; además de que no es lo mismo leerlo en la pantalla del teléfono móvil, a que un ser humano te cuente de forma interesante la historia de un monumento o edificio, que te ayude a saciar tus dudas y a conocer más a fondo el lugar visitado.
De esa forma es más probable que, además de buscar una foto, el turista se interese en conocer a fondo lo que sucedió en el sitio, y preguntarse por qué es relevante, y tal vez llegar a preguntarse ¿qué aportación hace esto a mi propio bagaje cultural?
Y esto está relacionado con el otro punto que se abordará dentro del Tianguis es la “Innovación y la Sostenibilidad: Fomento de nuevas rutas turísticas y productos de identidad”. Actualmente un destino se pone de moda y tienes a todo mundo yendo en masa a hacer filas interminables solamente para tomarse una foto o un video y subirlo a sus historias.
Sin pensar en el daño ecológico que el lugar pueda tener por la gran cantidad de turistas que llegan; sitios como Venecia han modificado muchas cosas para poner orden y no permitir que el turismo sin freno acabe con el destino italiano. Por eso cuando se planean rutas turísticas deben ir de la mano con la cantidad de gente que puede llegar sin afectar, o procurando que sea lo menos lesiva para el destino.
Otra arista que se tocará es la inclusión para el beneficio de artesanos, así como de productores locales, para beneficiar a las comunidades locales y hacer una economía circular, creando estos destinos como importantes polos de desarrollo.
Y por supuesto, no nos podemos olvidar de que México cuenta con una gran gastronomía, ya reconocida por la UNESCO, por eso la intención de invitar a viajar a la gente para conocer 32 distintos tipos de cocinas me parece más que fabuloso. La industria turística es un gran motor para el desarrollo económico del país, y va de la mano con la industria aérea, que acerca a los pasajeros a esos puntos que de forma responsable queremos destacar.
La Secretaría de Turismo federal, y sus homólogos locales, tienen un gran reto por delante: hacer de la actividad turística un detonante en la economía de la nación, sin descuidar el medio ambiente, y hacer que sea sostenible y amigable con el ecosistema, pero sobre todo, que se combata este tipo de turismo superficial que no abona al desarrollo de los lugares, sino que los sobreexplota.
Respetuosamente los invito a decir “no al turismo de postureo”, y sí a un turismo que nos permita cultivarnos como seres humanos, que nos alimente, y sobre todo nos permita acrecentar nuestro bagaje cultural.





