“La mentira se convierte en el orden universal”.
Franz Kafka, El proceso
“Un hombre no puede ser llamado reo antes de la sentencia del juez”.
Cesare Beccaria, De los delitos y de las penas
Qué considerada la presidenta. A Taddei todavía le faltan explicaciones, pero Sheinbaum ya le consiguió culpables. Lorenzo Córdova. Somos por México. Los de enfrente, pues. El escándalo nació en casa y Palacio le está tramitando el “cambio de domicilio”. Faltaba más. La corrupción también tiene derecho a mudarse, así sea de mentiritas y solo para disimular.
La mudanza empieza con Juan Carlos Padilla. “Fue jefe de uno de los hermanos Hernández Casillas, los proveedores investigados. Hoy participa en Somos. Córdova también”. ¡Listo! Ya tenemos destino. Falta saber qué contrato gestionó ese partido. Qué dinero recibió. Quién se enriqueció. Minucias. Detalles molestos. La presidenta puso los nombres; que la investigación encuentre cómo acomodarlos.
Yo conocía la presunción de inocencia. Esta variante, producto de una mandataria que miente, tiene más gracia: la presunción de oposición. Si estás enfrente, algo habrás hecho. Si conoces a alguien que conoció a otro, mejor. Ya podemos dibujar flechitas. Con suficientes flechitas, hasta el directorio telefónico parece una asociación delictuosa.
Pero cuidado con seguirlas hacia Taddei. Ahí las flechas pierden señal. Nos recuerdan que llegó por tómbola y que su carrera electoral viene de antes. Como si la insaculación lavara afinidades. López Obrador celebró su llegada en 2023. Elogió a su familia. Entonces el apellido era garantía de integridad. Ahora resulta que la tómbola también expide actas de desconocimiento…
Esa es la regla de esta historia. Un antiguo jefe sirve para acercar la sospecha a Somos. Un presidente que elogia públicamente a Taddei no sirve para acercarla a Morena. ¡Qué prodigio de distancia selectiva! Al adversario lo alcanza hasta un conocido. Al propio no lo alcanza ni un abrazo.
También quieren cargarle a Córdova las compras de los organismos electorales locales porque el Consejo General del INE nombró a sus consejeros. Nombrar no es contratar. Si intervino, que lo documenten. Pero aceptemos por un momento la teoría presidencial: quien designa responde por todo. ¿De veras quiere Palacio abrir esa puerta? Porque detrás están los nombramientos de López Obrador. Todos. Con sus respectivos resultados. Solo digo, no es amenaza. Obvio tengo razón.
Hasta las cifras ayudan con el equipaje. En Palacio contraponen 2,094 millones de pesos de 2015 a 2023 con 646.3 millones de 2024 a 2025. Nueve años contra dos. Dividamos, aunque se arruine la escenografía: unos 233 millones anuales frente a 323 en épocas de ella, Sheinbaum. Eso no mide corrupción. Sí exhibe el truco de comparar acumulados desiguales. Ni siquiera separaron bien las gestiones: Córdova salió en abril de 2023. Le dejaron meses ajenos en la maleta.
Y llegamos al consabido “esto viene de antes”. Naturalmente. Por eso había que corregirlo. Presumieron transformar el país y ahora piden comprensión porque lo recibieron usado. La herencia maldita debe de ser el único patrimonio que la 4T conserva con semejante esmero.
Que nadie confunda mi rechazo a esta maniobra con una defensa de Taddei. Quiero explicaciones sobre los proveedores, su familia y el video de París. Quiero saber quién pagó. Quiero sanciones donde correspondan. Quiero saber a dónde es que huyó y por qué está escondida. Pero un monto contratado no es, por sí solo, dinero robado. Ni el secreto sobre unas cuentas demuestra una fuga. La indignación merece responsables. Inventárselos es otra forma de burlarse de ella.
La mudanza, además, deja un premio en Palacio. Sheinbaum propone que Talleres Gráficos produzca la mayor parte del material electoral. La empresa ya imprime boletas. Ahora tendría más encargos y un consejo ampliado. Habrá académicos, observadores y promesas de transparencia. Muy bien. Sigue pendiente lo esencial: por qué el escándalo del árbitro debe aumentar el negocio del gobierno cuyo partido juega en la cancha.
Aquí está la utilidad política que le encontraron a Taddei. Su escándalo permite golpear a quienes disputarán votos a Morena y reclamar más espacio para el Ejecutivo. Un desastre convertido en oportunidad. La presidenta recoge las ganancias mientras reparte las culpas. Ya quisieran los contribuyentes semejante rendimiento de su dinero.
A mí me indigna el escándalo. También que quieran usar mi indignación para venderme culpables por encargo. Investigar exige seguir contratos, pagos y decisiones. Eso puede llevar a Taddei, a sus proveedores o a quien resulte implicado. El destino no lo escoge la presidenta. Ni se vuelve verdadero por anunciarlo cada mañana.
Que devuelvan lo robado. Que respondan quienes deban responder. Pero que no pretendan dar por saneado el INE con una mancha sobre Somos. Después de tanta flechita, tanto apellido y tanta mudanza, queda una pregunta: ¿buscan dónde terminó el dinero o dónde les conviene que termine la culpa? La investigación debe seguir el dinero. Sheinbaum quiere que siga la boleta.
Giro de la Perinola
Trump ofreció 5,000 dólares a cada ciudadano adulto si los republicanos conservaban ambas cámaras. Perdieron las dos. Qué ingratitud: los votantes confundieron la democracia con el derecho a decidir.
En México también conviene recordarlo. Una pensión no es un pagaré electoral. El gobierno administra dinero público. La gratitud obligatoria se la inventó el cobrador.



