La agencia de noticias Reuters informó recientemente sobre las fuertes tensiones entre la fabricante de aviones norteamericana Boeing y la francesa Airbus, todo derivado por un préstamo que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) hizo a la empresa gala. La armadora estadounidense tacha de “inusual” dicho apoyo, e incluso ha pedido a la Unión Europea que intervenga ante ese préstamo otorgado en “en tiempo récord”.
Aquí la historia: resulta que el BEI concedió un préstamo de 3 mil millones de euros a Airbus; hasta aquí no hay nada extraordinario que reportar, sin embargo, para la empresa norteamericana cualquier acción que vaya en contra de sus intereses la califica como competencia desleal; ya saben, el grave problema de creerse los dueños del mundo. Resulta que Boeing le ha solicitado al gobierno de los Estados Unidos que presione a la Unión Europea para que “transparente” este préstamo hecho a Airbus.
Boeing no ha entendido que cada uno tiene su lugar, e insiste en competir con Airbus. Esta lucha le ha llevado a tener -en su historia más reciente- dos accidentes fatales. Para no variar, estas “suspicacias” de la fabricante de aviones gringa surgen ante los planes que dio a conocer Airbus sobre un nuevo avión, para el 2030.
Esto podría dar pie -nuevamente- a una competencia descarnada por establecerse en el gusto de sus clientes. Sabemos que Boeing no ha pasado por sus mejores momentos, y según la nota de Reuters ambas fabricantes de aviones se han demandado mutuamente ante la Organización Mundial del Comercio, sobre todo en temas de “subvenciones”, (subsidios como los conocemos en México) desde hace por lo menos 17 años.
En tales litigios ambas partes han obtenido victorias parciales que terminaron provocando -tal y como cita la agencia informativa- “una oleada de aranceles transatlánticos que afectó a otros sectores”. Eso terminó en 2021, cuando las empresas Boeing y Airbus fumaron la pipa de la paz y acordaron una tregua de cinco años.
Mediante una carta, dada a conocer por Reuters, el representante comercial de los Estados Unidos, Jamieson Greer, de la United States Trade Representative (USTR), dejó entrever la molestia por parte de Boeing ante el préstamo autorizado a Airbus, considerándolo “el mayor préstamo corporativo de su historia”.
Por lo cual la USTR demandó que la Unión Europea diera “una explicación detallada de las condiciones de este préstamo y que aclare por qué es compatible con el acuerdo de tregua de 2021, que exigía un proceso abierto y transparente.”
Imaginen cómo está el asunto, que Greer considera que este préstamo es “desleal”. De verdad, esa visión de Boeing en la que solamente ellos deben liderar y se punteros en la industria aeronáutica resulta “risible”, por decirlo suavemente. Los tiempos han cambiado y con ellos las sinergias. Catalogar de “desleal” un préstamo por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI), no solamente es injerencista, es irrespetuoso de la soberanía de otros países.
¿Quién les dijo a los gringos que son los policías del mundo? ¿con qué autoridad moral señalan de ilegal un préstamo? El propio BEI lo considera “un préstamo normal, con intereses, que forma parte de la actividad financiera general del BEI”, tal y como Reuters lo recoge en su nota.
Eso sí, la agencia de noticias con sede en el Reino Unido, buscó tanto a Boeing como Airbus para hacer comentarios al respecto, así como a la USTR y a la Comisión Europea, pero no les respondieron de inmediato. Para Boeing este préstamo a Airbus es una afrenta que rompe la tregua que mantenían ambas fabricantes de aviones.
Y el tema se pone candente porque en estos momentos ambos están en Gran Bretaña, en la feria “Farnborough International Airshow (FIA)”. Ahí el director de Airbus, Guillaume Faury, habló sobre el sustituto de una gran aeronave que se convirtió en un verdadero caballito de batalla para las aerolíneas; el A320NEO; su llegada está prevista para el 2030, bajo el nombre del proyecto “eAction”.
Para Boeing, esto es más que competencia desleal, pues el anuncio “coincide” con el préstamo hecho por el BEI, y desde su óptica, actualmente no se cuentan con las condiciones de mercado para sacar una nueva generación de aeronaves comerciales.
Y es que debemos dejar claro que la Farnborough International Airshow (FIA) es el gran escaparate para que las fabricantes de aviones coloquen sus equipos, y hagan anuncios rimbombantes sobre ello. Es el espacio donde codo a codo luchan por ver quién termina con más pedidos de aeronaves. Por tal motivo, el préstamo contratado por Airbus le cae a Boeing como patada de mula.
Lo voy a resumir de la siguiente manera: Boeing es un mal competidor, pues en lugar de confiar en sus productos, señala a la competencia y la acusa de “desleal” por la obtención de un crédito. Si el financiamiento hubiese sido para la fabricante gringa, les podría apostar que no dirían “ni pío”.
Boeing no termina de entender que la peor competencia son ellos mismos. Tienen que superar las deficiencias en la fabricación de sus aeronaves. No ha podido sacar comercialmente el modelo B777X; lleva varios años intentándolo, y que todo indica que seguiremos esperando.
Debería enfocar sus baterías en sus fábricas, cuidando los procesos de seguridad y calidad de sus aeronaves en lugar de pasarse el tiempo manteniendo una inútil guerra comercial contra Airbus, porque el sol sale para todos y las líneas aéreas escogen una aeronave determinada, con base en sus preferencias y necesidades.
Mientras unas aerolíneas prefieren tener su flota con aviones de Airbus, otras se decantan por Boeing porque así les acomoda y son mejores para su operación. En eso debería de poner atención Boeing, en lugar de andar de metiche nadaqueveriento, solicitando una intervención gringa en la Unión Europea.





