Stefano Volpetti, de Philip Morris International, señala que México ya muestra avances en la adopción de productos libres de humo, aunque la regulación y el acceso a información siguen siendo parte del desafío.
El cigarro tradicional comienza a dejar de ser la única opción dentro del mercado de la nicotina. En distintos países han ganado espacio categorías como el tabaco calentado y las bolsitas de nicotina, mientras las compañías buscan que los fumadores adultos cambien sus hábitos.
México no está fuera de esta transformación.
Por el contrario, Stefano Volpetti, Chief Global Growth Officer de Philip Morris International, destacó durante una entrevista que el mercado mexicano ya presenta señales de este cambio.
De acuerdo con el directivo, los productos libres de humo representan actualmente más de 7% del mercado en Ciudad de México, un dato que, según explicó, contrasta con la situación de hace cuatro o cinco años.
El avance, sin embargo, abre una discusión que va más allá de la llegada de nuevos productos: ¿qué condiciones necesita México para que más fumadores adultos puedan cambiar del cigarro tradicional a alternativas sin combustión?
El cambio no ocurre de un día para otro
Volpetti plantea que uno de los elementos determinantes es la evidencia científica.
Desde la perspectiva de Philip Morris International, los consumidores necesitan contar con información que les permita conocer las diferencias entre las distintas categorías antes de tomar una decisión.
La compañía basa su estrategia, explicó el directivo, en tres pilares: tecnología para eliminar la combustión, manufactura profesional y evidencia científica.
Actualmente, productos como IQOS, basado en tabaco calentado, y ZYN, dentro de la categoría de bolsitas de nicotina, forman parte de esta estrategia.
Pero el cambio de un cigarro convencional a una alternativa no necesariamente ocurre de manera inmediata.
Japón es uno de los ejemplos utilizados por Volpetti para explicar este proceso. Según los datos compartidos durante la entrevista, el porcentaje de población que utiliza cigarrillos tradicionales pasó de más de 20% a cerca de 10%, una reducción de más de la mitad desde 2017.
Para Philip Morris International, ese comportamiento muestra cómo un cambio de hábitos puede tomar varios años y depender de las condiciones que existan alrededor de los productos.
México ya muestra señales
El caso mexicano resulta particularmente interesante porque, de acuerdo con Volpetti, la Ciudad de México ya habría superado 7% del mercado en productos libres de humo.
La cifra no significa que el cigarro tradicional esté cerca de desaparecer, pero sí apunta a un mercado que comienza a incorporar nuevas categorías.
El siguiente paso, de acuerdo con los representantes de la compañía, dependerá en buena medida de que exista un marco regulatorio claro y estable.
Aquí aparece uno de los principales puntos de discusión.
Mientras algunos países han creado reglas específicas para las alternativas sin humo, otros han optado por restringirlas de manera más amplia.
Volpetti puso como ejemplo a Italia, donde, según explicó, se desarrolló un marco regulatorio para estas categorías. También mencionó a Francia, donde señaló que el incremento de impuestos al cigarro tradicional, sin una regulación equivalente para alternativas sin humo, ha coincidido con un crecimiento importante del mercado ilícito.
Estos ejemplos son planteados por la propia industria y deben entenderse dentro de su posición sobre la regulación.
¿El precio es realmente la principal barrera?
Otro argumento planteado durante la entrevista resulta especialmente relevante para México.
La compañía sostiene que el precio no sería actualmente el principal obstáculo para que un fumador adulto cambie a una alternativa sin humo.
Según sus representantes, las nuevas categorías pueden tener precios similares o incluso menores que el cigarro tradicional en determinados mercados.
Desde esta perspectiva, el problema estaría más relacionado con el acceso a información y con la existencia de datos contradictorios alrededor de estas alternativas.
Es precisamente aquí donde la discusión se vuelve más compleja.
Por un lado, la industria sostiene que sus productos están respaldados por evidencia científica y que eliminar la combustión representa una diferencia fundamental frente al cigarro convencional.
Por otro, las autoridades sanitarias y organismos de salud pública mantienen sus propias posiciones respecto a los riesgos, beneficios y regulación de las diferentes categorías de productos de nicotina.
Por eso, más que una discusión de blanco o negro, el escenario mexicano plantea una pregunta sobre cómo regular un mercado que ya está cambiando.
El mercado ilícito, otro desafío
Durante la entrevista también surgió el problema de los productos ilícitos.
Los representantes de Philip Morris International señalaron que la fabricación profesional y los controles de manufactura son elementos importantes para garantizar la composición y calidad de los productos.
La compañía también estimó que el comercio ilícito representa pérdidas de alrededor de 8 mil 500 millones de dólares anuales en América Latina.
Esta cifra, al igual que otros datos presentados durante la entrevista, corresponde a estimaciones de la empresa.
El argumento central es que un mercado regulado permitiría establecer controles sobre fabricación, comercialización, impuestos y acceso de los consumidores.
México frente a una transformación que apenas comienza
A nivel global, Philip Morris International reporta que los productos libres de humo representan alrededor de 42% o de sus ventas y proyecta que para 2030 alcancen aproximadamente dos terceras partes de sus ingresos.
Más allá de las metas de la compañía, el dato refleja hacia dónde está intentando moverse una de las principales empresas de la industria.
México forma parte de esa transformación y, de acuerdo con Volpetti, ya existen señales de adopción.
El reto será determinar qué papel tendrán la regulación, la evidencia científica, el acceso y la información en los próximos años.
La discusión ya no se limita a si el cigarro tradicional seguirá existiendo.
El verdadero debate para México será cómo responder a un mercado en el que millones de adultos continúan fumando mientras aparecen nuevas alternativas que buscan sustituir la combustión.






