Esta pregunta la hicieron durante el Simposio Mundial de Datos (WDS, por sus siglas en inglés) de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) llevado a cabo este año en Singapur.

Esta edición tuvo especial atención en los viajes sin contacto, en la tecnología y la revolución de la inteligencia artificial (IA). Las proyecciones manejadas mostraron que la industria aeronáutica ya está preparada para los viajes sin contacto, esto es, para que el usuario sea quien se documente solo, pase por migración sin asistencia, y si es el caso, llegue por sí mismo hasta la puerta de embarque, gracias a que todo esta digitalizado.

En el IATAWDS se presentaron los resultados de varias pruebas de concepto (PoC) de la identidad digital, que fueron utilizadas en líneas aéreas, aeropuertos, y en las que contribuyeron gobiernos tanto de las regiones de Asia y el Pacífico, así como de Europa y los proveedores de tecnología.

La conclusión de las pruebas realizadas es contundente: fueron un éxito en viajes internacionales “sin contacto”, gracias a la tecnología biométrica utilizada, sustituyendo la documentación en papel, siendo ahora la identidad digital la herramienta para poder volar.

Sepan ustedes que no se dejó nada a la casualidad ni a la improvisación. Esto fue gracias al “Programa de Alianzas Estratégicas” de la IATA, en el que varios socios colaboraron mediante carteras móviles para el almacenamiento de la identidad digital, que les permitiese utilizar sus datos biométricos para viajar. Con este ejercicio, se certificó que este tipo de herramientas digitales facilitan los viajes de los pasajeros, quienes lo viven sin interrupciones y sobre todo sin tener que estar usando sus documentos en papel.

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El director general de la IATA, Willie Walsh, mencionó sobre esta nueva forma viajar: “[…] para que los viajeros se beneficien de esta importante modernización, los gobiernos deben acelerar los esfuerzos para emitir y aceptar las Credenciales Digitales de Viaje (CDT), versiones digitales seguras de los pasaportes. El resultado será una mayor seguridad, viajes más fluidos y una mayor eficiencia”.

Ejemplo de ello, es que en México tenemos varios aeropuertos que ya están utilizando esta tecnología y varios más están comenzando a implementarla; todo ello pensando en que el usuario sea el centro de las operaciones, y tenga un viaje sin costuras, es decir, que sea lo más suave posible, disminuyendo las filas en áreas que generalmente generan estrés, como pueden ser los filtros de seguridad, las áreas de migración y aduanas.

Además del director general de la IATA, Willie Walsh, en este evento también participaron la vicepresidenta sénior de Información y Datos y Directora de Información y Datos de la IATA, Kim Macaulay, y la vicepresidenta senior de Sostenibilidad y economista jefe de la IATA, Marie Owens Thomsen, a quien siempre es un gusto escucharla, porque explica de una manera estupenda.

Entre otros temas también se abordaron cuestiones como los datos y la tecnología, así como la crisis energética por los suministros y el precio del combustible generada por la guerra en Medio Oriente.

Para Kim Macaulay “existen muchas otras áreas donde las aerolíneas ya están implementando la IA. Las compañías aéreas están invirtiendo en el entrenamiento de sus propios sistemas de IA para ayudar a calcular aspectos como la optimización de rutas, los programas de mantenimiento predictivo, la eficiencia de las ventas, la maximización de los ingresos y la previsión”.

Y es que, dentro de las áreas de operaciones y planeación de vuelos, la utilización de las inteligencias artificiales es una realidad, que les ayuda a optimizar la distribución de los vuelos, así como al personal de las aerolíneas.

Nuestro ejemplo más cercano es Aeroméxico, que utilizan la IA precisamente para la planeación de sus operaciones, optimizando recursos, porque el área de planeación de vuelos es sumamente compleja, pues hay que empatar muchas cosas, desde qué gente está disponible, hasta a qué aviones se les puede asignar ciertos vuelos.

Yo diría que es una delicada danza, donde todos deben de ejecutar sus pasos con precisión. Antes ese proceso tomaba muchísimo tiempo, pero ahora gracias a la tecnología incluso pueden predecir -y eso es fabuloso- dónde pueden toparse con problemas, y esto genera una mucho mejor gestión de la operación aérea.

La IA puede manejar una gran cantidad de datos, y además de hacer clasificación de textos, puede hacer reconocimiento de imágenes y la voz de las personas, y lo más maravilloso, puede hacer predicciones.

En tiempos anteriores se hacían proyecciones imaginándose que tal vez podrían darse ciertos escenarios, pero hoy ya no es así, ya hay mucha más certeza y es gracias a los avances de la tecnología.

De hecho, acabo de tomar el seminario “Del Aeropuerto Tradicional al Aeropuerto Digital: más de 200 sistemas y componentes en el Ecosistema Digital”, impartido por el Consejo Internacional de Aeropuertos de América Latina y el Caribe (ACI-LAC) y la IDOM, firma global e independiente de consultoría, ingeniería y arquitectura.

Y los puntos que se abordaron sobre la tecnología, fueron los siguientes:

Gestión y control de UAV (vehículo aéreo no tripulado), Ciberseguridad aeroportuaria, Torre Digital/Gemelo Digital, Sistemas y vehículos autónomos, Gestión aeroportuaria digital, Biometría e identidad digital, Inteligencia artificial, Tecnologías de la información.

Todo abordado desde la óptica principal de darle a los pasajeros una experiencia óptima, además de tener operaciones eficientes y fiables, que sean amigables con el medio ambiente, seguras y que protejan los datos de los usuarios, que además sean sostenibles de forma financiera y que exista una coordinación con todas las partes que interfieren en la operación aeroportuaria.

No cabe duda, de cierta manera las inteligencias artificiales están revolucionando la forma de viajar, pero como bien lo mencionaron en dicho seminario, la tecnología no se detiene y sigue avanzando, por lo tanto, no se puede delegar todo a ellas; se debe contar también con la gestión e interacción de un ser humano para una mejor toma de decisiones.

Esto es, aunque se pueden digitalizar los viajes y tener contacto cero, siempre será necesario contar con los seres humanos para toma de decisiones, no dejarlo todo a la tecnología, pues esta carece del criterio que sí tienen las personas.

Como dice un dicho ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre; se trata de generar un equilibrio entre las nuevas tecnologías y la experiencia a tratar con seres humanos.