Jostein Gaarder, el escritor noruego, dijo: “es importante preguntar, pero no siempre hay que tener prisa por contestar”.

Para nadie es un secreto la opinión que me merece el actual Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés), hoy a cargo de Sean Duffy. Su titular, además de ser un incompetente sin la más remota idea sobre la gestión de la industria aeronáutica, es obvio que solamente sigue las instrucciones de su jefe en la Casa Blanca, Donald J. Trump, quien con ahínco cada día demuestra más su senilidad y locura.

No lo digo yo, Donald Trump fue declarado culpable en 34 cargos penales por falsificación de registros comerciales, y en el ámbito civil un juez federal le acaba de ordenar pagar más de 5 millones de dólares a la escritora E. Jean Carroll por difamación.

A pesar de que las riendas del vecino país las lleva un decrépito criminal, hay muchas voces dentro de la aviación que siguen creyendo que el gobierno de los Estados Unidos tiene razón en la famosa discusión sobre si México violentó o no el acuerdo bilateral que tenemos firmado con ellos.

Vale la pena preguntar: ¿por qué este grupo de “analistas” de nuestro país le dan peso a las palabras de las autoridades norteamericanas? Fundo mi respuesta en las pruebas existentes: porque son unos verdaderos vende patrias; todos los días Estados Unidos deja claro que no tiene palabra, y para ejemplo cito el caso de la “paz” con Irán que firmó en el Palacio de Versalles, pero que ahora que está en una reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dice que sigue la guerra con ese país, llamándolo la “República Islámica de Japón”. Si no me creen, vean los videos que ya circulan en las redes sociales.

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Sobre el litigio que en materia aeronáutica tenemos con los Estados Unidos, ¿de verdad alguien puede confiar en estos políticos gringos, que muy poco o nada saben sobre gestionar la aviación? Lo digo con los pelos de la burra en la mano, porque estuve leyendo por completo el famoso Acuerdo Bilateral entre Estados Unidos y México, y fijense que, ¡jamás incumplimos con las cláusulas del documento!

La decisión del DOT norteamericano de oponerse a los vuelos a la Unión Americana saliendo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) responde más bien a un capricho de nuestros vecinos del norte, y quienes por desgracia (para nosotros) tienen el sartén por el mango.

Por esta razón es que la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes (SICT) espera se destrabe este asunto con el DOT, y eliminen las sanciones impuestas a nuestro país por el supuesto “incumplimiento” del Acuerdo Bilateral de Servicios Aéreos. Porque no sucedió, no se incumplió nada, no me crean a mí, el documento lo pueden descargar de internet y darle una lectura, para que lo vean y juzguen ustedes mismos.

Desde octubre del año pasado el DOT impidió la operación de 11 rutas de tres líneas aéreas del país a su territorio, afectando a Aeroméxico, Viva Aerobus y Volaris, y por supuesto a sus clientes, al restringir la conectividad entre ambas naciones, ¿la razón? un supuesto incumplimiento por parte del gobierno mexicano, pero nuestro país no solamente ha presentado pruebas y argumentos de que no fue así, sino que además ha dejado claro que en caso de que exista tal incumplimiento, los Estados Unidos no pueden cancelar unilateralmente esas 11 rutas.

Más bien, lo que el gobierno norteamericano pretende es intervenir directamente en el manejo que tenemos de la aviación en nuestro país, y que sean ellos los que tomen las decisiones, como aumentar los slots por hora (los horarios de despegue y aterrizaje) en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), para que pasen de 44 a 61 slots por hora.

A ellos nada les importa que la reducción de los slots se hizo para no saturar el espacio aéreo de dicha terminal aérea; ¡más claro imposible!, quieren meterse en donde no les llaman, atentando contra nuestra soberanía.

No me sorprende la lógica estadounidense de sentirse dueños del mundo. Lo que no puedo pasar desapercibido es que existan plumas de compatriotas que aplaudan la decisión de los gringos. No encuentro eufemismos válidos, y solo puedo llamarlos por lo que son: entreguistas y antipatriotas, además de malinchistas, que incluso llegan a afirmar en sus columnas que en Estados Unidos la aviación se gestiona muy bien, cuando en los hechos, es todo lo contrario.

Hace unos días se llevó a cabo una reunión de trabajo con la comisión de infraestructura de la Cámara de Diputados, con la finalidad de informar sobre las acciones en materia de infraestructura. Ahí, el titular de la SICT Jesús Esteva Medina, fue abordado por la prensa para saber si van a seguir las sanciones del DOT contra México.

A lo que el funcionario respondió: “Espero que sea antes. El acuerdo con ellos era responder y dar un término; se firmó un memorándum de acuerdos, que es el documento que se nos pidió, ambos lo hicimos público y estamos a la espera […] Recientemente, la subsecretaría tuvo comunicación con el subsecretario Dan Edwards y estamos en espera. En realidad, lo que nos correspondía prácticamente se atendió en cuanto a las solicitudes que nos hicieron. Muchas de ellas tenían que ver con los ajustes regulatorios normativos que se hicieron, tanto de la publicación del reglamento como de algunos decretos, pero ha avanzado y estamos en espera de respuesta”.

La SICT calcula que antes de que llegue el invierno se pueda destrabar este tema y que el DOT quite las sanciones al sector aeronáutico para que se puedan implementar las rutas que literalmente se quedaron “en el aire”.

Yo voy a ser muy sincera con ustedes, el gobierno norteamericano ha demostrado en los hechos que es completamente errático, y su actuar no se basa en acuerdos políticos, sino económicos. Ellos únicamente están velando por los intereses de quienes hoy manejan los hilos en ese país, pues ni siquiera están pensando en beneficiar a su propia población.

La forma en que se comporta el mandatario norteamericano, haciendo declaraciones que se contradicen, a veces declara la paz, y luego retoma sus aires belicistas, no es casualidad. Por eso yo no confío en que el país vecino nos permita avanzar en materia aérea.

Recién compartí con ustedes un ranking donde Volaris se coloca en la segunda posición como la aerolínea de bajo costo más puntual a nivel global; en ese Top 20, está otra bajo costera de México, Viva en el décimo puesto, mientras que Estados Unidos, que es un monstruo gigantesco hablando de aviación, solamente tiene 4 líneas aéreas “low cost” dentro del ranking, una en el séptimo lugar, y las otras tres en los lugares 15, 17 y 18.

No me refiero al tamaño de las flotas, pero en la atención al cliente y en el manejo de la aviación comercial, México es por mucho superior a Estados Unidos, pero esa es una verdad que no admiten los vende patrias. Con todo en contra, nuestro país destaca porque es excelente en lo que hace. Por supuesto, como en todo hay altibajos y a veces se puede ser inconsistente, sin embargo, en todas nuestras líneas aéreas la atención al cliente es -por mucho- superior a las gringas.

Ellos lo saben, y justamente eso es a lo que le temen, que los viajeros terminen prefiriendo volar por las aerolíneas de México y no por las norteamericanas. Lo digo con la convicción de tener 28 años dentro del medio aéreo. En mis años como sobrecargo de aviación me tocó presenciar la apertura de varias rutas en Estados Unidos (Fresno, Sacramento, Portland), y comprobar que los pasajeros estaban encantados.

A tal grado que, en Portland a pesar de tener muchísimo éxito con la ruta, se cerró porque Alaska Airlines hizo “berrinche” porque la estábamos dejando sin pasajeros, pues preferían viajar con nosotros; a mí nadie me lo cuenta, lo viví en carne propia. Por eso espero que el DOT deje su cerrazón y permita la apertura de nuevas rutas a su país, saliendo desde el AIFA.

La queja era que supuestamente la terminal aérea no contaba con conexiones terrestres; hoy no solamente se puede llegar en auto propio o de aplicación, sino también existen servicio de autobuses, Mexibus, taxis y por supuesto el nuevo Tren Urbano.

El AIFA es una excelente terminal aérea, moderna, sostenible y amigable con el medio ambiente y tan bien conectada que merece más vuelos, y si no los tiene, es por capricho de un gobierno errático, bélico y corrupto que tiene como presidente a un pedófilo, y no lo acuso yo, ahí están los millones de documentos en el expediente Epstein.