La industria automotriz mantiene la atención sobre el futuro de dos procesos de contratación que, en conjunto, contemplaban entre 22 mil 472 y 36 mil 107 vehículos para distintas instituciones públicas, luego de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) declararan desiertos sus respectivos concursos.
El volumen involucrado coloca el tema como un asunto de relevancia comercial para fabricantes, distribuidores y proveedores vinculados con la cadena automotriz. El procedimiento de la CFE comprendía entre 12 mil 50 y 17 mil 890 unidades durante 48 meses, distribuidas en 60 partidas.
La flota incluía camionetas pick-up, sedanes de combustión e híbridos, vans, camiones de tres toneladas y media, cuatrimotos y motocicletas. El resultado quedó asentado en el acta correspondiente al 4 de agosto de 2026, cuando la Gerencia de Abastecimientos determinó el rechazo de las propuestas presentadas.
CFE y SHCP cancelan procesos para adquirir hasta 36 mil vehículos
El 31 de julio, la SHCP declaró desierto el arrendamiento de entre 10 mil 422 y 18 mil 217 vehículos destinados a más de 90 dependencias y entidades. La convocatoria, identificada con la clave LA-06-400-006400001-N-11-2026, estimaba un contrato plurianual de 48 meses. La licitación oficial estableció como objeto una contratación consolidada de servicios para las instituciones participantes.
En este segundo proceso participaron 11 empresas. De acuerdo con la documentación del concurso, seis propuestas quedaron fuera durante la revisión legal-administrativa, mientras que ninguna de las cinco restantes acreditó los requisitos técnicos de al menos una de las partidas en las que participó. Ante este resultado, la autoridad canceló la etapa de Ofertas Subsecuentes de Descuento y dejó sin efecto el calendario previsto para el inicio del servicio.
AMIA y AMDA siguen de cerca el impacto en la industria automotriz
Para la industria automotriz, el volumen de ambos procesos adquiere especial relevancia en un mercado que enfrenta un entorno internacional complejo y una competencia cada vez mayor. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), que encabeza José Rogelio Garza Garza, ha señalado la necesidad de preservar la competitividad y la certidumbre comercial para el sector, mientras que la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), dirigida por Guillermo Rosales Zárate, mantiene un seguimiento permanente sobre el comportamiento de la demanda y las condiciones del mercado interno.
El interés de ambos organismos se acentúa ante el desempeño desigual de los distintos segmentos. En el mercado de vehículos pesados, por ejemplo, AMDA reportó una caída anual de 15.6 por ciento en las ventas al menudeo durante mayo de 2026 y un descenso de 26.3 por ciento en el acumulado de enero a mayo.
Desde la perspectiva industrial, los procesos de contratación de gran escala pueden representar una fuente relevante de demanda para fabricantes y distribuidores, además de generar actividad para empresas de financiamiento, seguros, mantenimiento, equipamiento y servicios asociados.
Por ello, la definición de nuevas rutas para atender las necesidades de las instituciones tendrá efectos que pueden trascender la simple renovación de sus flotillas.
Industria automotriz espera nueva ruta para las compras consolidadas
El esquema de compras consolidadas concentra los requerimientos de distintas dependencias en un solo procedimiento para establecer condiciones homogéneas entre los participantes. En el caso de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la convocatoria reunió las necesidades de más de 90 instituciones mediante 30 partidas para distintos tipos de vehículos.
Ahora, la industria automotriz espera conocer cuál será la ruta que seguirán la CFE y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para atender sus requerimientos vehiculares y si los nuevos procesos mantendrán el esquema de compras consolidadas, debido al impacto que una contratación de esta magnitud puede tener sobre la demanda interna del sector.





