La empresa australiana DroneShield, especializada en tecnologías para detectar, identificar y mitigar amenazas provenientes de aeronaves no tripuladas, obtuvo un contrato de hasta 24.9 millones de dólares para respaldar las operaciones de la Joint Interagency Task Force 401 (JIATF-401), organismo del Departamento de Defensa de Estados Unidos encargado de coordinar el desarrollo y despliegue de capacidades antidrones.
El acuerdo contempla un monto inicial de 19.3 millones de dólares, con la posibilidad de ampliar el contrato en 5.6 millones de dólares adicionales mediante opciones que podrán ejercerse durante un periodo de cinco años.
El contrato incluye sistemas antidrones móviles y para instalaciones fijas, además de hardware, suscripciones de software, garantías, servicios especializados e integración de soluciones interoperables desarrolladas por terceros. Las primeras entregas están previstas para 2026 y 2027.

JIATF-401 coordina la estrategia antidrones del Departamento de Defensa de Estados Unidos
La Joint Interagency Task Force 401 (JIATF-401) fue creada en agosto de 2025 para centralizar y acelerar las capacidades de respuesta frente a drones pequeños considerados potencialmente hostiles.
El organismo sustituyó a la Joint Counter-small Unmanned Aircraft Systems Office y depende directamente del subsecretario de Defensa de Estados Unidos.
Además de coordinar la adquisición de equipos, la fuerza de tarea integra capacidades militares, inteligencia, guerra electrónica, investigación y desarrollo tecnológico para facilitar el despliegue de soluciones destinadas a proteger instalaciones estratégicas, infraestructura crítica y personal dentro y fuera de territorio estadounidense.
ONER participa en la integración de tecnología antidrones en México
El crecimiento del mercado de tecnologías antidrones también comienza a reflejarse en México, donde distintas instituciones, entre ellas la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), han incorporado sistemas de detección y mitigación electrónica para proteger instalaciones estratégicas.
En este proceso participa la empresa mexicana Soluciones Tecnológicas & Protección Aeroespacial (ONER), dedicada a integrar tecnologías desarrolladas por fabricantes internacionales como DroneShield y adaptarlas a las necesidades operativas de instituciones nacionales.
Asimismo, ONER estuvo a cargo de un proyecto para reforzar la protección de Palacio Nacional, mediante la instalación de un sistema especializado de inhibición de drones basado en tecnología de otro fabricante, el cual incluye una antena, un centro de comando y capacidades para bloquear frecuencias utilizadas por aeronaves no tripuladas.
La adjudicación del contrato a DroneShield confirma el crecimiento del mercado de seguridad antidrones, impulsado por la incorporación de sistemas que combinan sensores, inteligencia artificial, análisis de datos y mecanismos de respuesta coordinada para fortalecer las estrategias de defensa y protección de infraestructura crítica.






