Los terribles terremotos que azotaron la zona de La Guaira en Venezuela, dejaron a gente mal herida, muchos fallecidos, y lo peor es que la cifra de personas desaparecidas sigue creciendo; todo eso además de los daños materiales.

Es evidente que se requiere de mucha ayuda. Por eso les comentaba algunas columnas atrás que la ayuda humanitaria seguiría dándose, y que la aviación siempre pone su granito de arena.

En esta ocasión, la aerolínea a cargo de Juan Carlos Zuazua, VivaAerobus, se pone de nueva cuenta el traje de socorrista y realiza un segundo vuelo de ayuda humanitaria a Caracas, la capital de Venezuela.

Para apoyar a las comunidades más afectadas, Viva se coordinó con la Secretaría de Relaciones Exteriores de nuestro país, así como con la Embajada de Venezuela y con la Cruz Roja.

Realizaron toda la tramitología necesaria para poder hacer este segundo vuelo, y por experiencia propia les puedo compartir que no es nada sencillo; tiene que existir mucha disposición en todos los niveles de gobierno, y entendimiento con el sector privado, así que cuando se anuncia que “se pudo”, en verdad es un gran logro.

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El segundo vuelo humanitario sucedió el pasado 7 de julio por la noche, con el apoyo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), de donde despegó con destino al hacia el Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar” de Maiquetía, en Caracas, Venezuela.

Tuvo como objetivo primordial trasladar ayuda humanitaria; 9 toneladas, principalmente medicamentos e insumos como material de curación, que en estos casos son de extrema urgencia.

También transportó comida para bebés, pañales y materiales de higiene que hacen muchísima falta a los sobrevivientes de estos terremotos acontecidos el pasado 24 de junio.

A bordo de un avión de la familia A320/321, la aeronave con matrícula XA-VBJ despegó en la noche con la carga antes mencionada, y una vez llegado el avión, la ayuda se entregó a las autoridades correspondientes.

Este segundo vuelo trajo de regreso a 13 binomios caninos y 166 rescatistas, que estuvieron trabajando día y noche para recuperar con vida a personas enterradas bajo los escombros, y en casos extremos, ayudar a recuperar los cuerpos de las personas fallecidas, para que pudieran ser entregarlos a los familiares.

Después de una escala en el Aeropuerto Internacional de Cancún, el vuelo de regreso llegó al AIFA aproximadamente a las 5:00 de la tarde. A través de un comunicado, Viva dio a conocer su postura sobre este segundo vuelo de rescate, y aquí lo comparto:

“En estos tiempos de crisis, es el deber de la industria aeronáutica proporcionar apoyo a quienes más lo necesitan. A lo largo de los últimos 20 años de operación, Viva siempre se ha solidarizado con las comunidades afectadas por los diversos desastres naturales, tanto en México como en países de América Latina, transportando ayuda aprovechando su red de conectividad aérea conectando no solo destinos, sino también solidaridad y esperanza cuando más se necesita”.

A nosotros, que lamentablemente nos ha tocado vivir los sismos de 1985 y del 2017, sabemos a la perfección que toda ayuda es más que bienvenida, y celebro que Viva haya destinado recursos materiales y humanos para ayudar a quienes más lo necesitan.

Créanme cuando les digo que realizar uno de estos vuelos no es nada sencillo; las líneas aéreas planean sus operaciones con meses de antelación, así que disponer de un avión para realizar un vuelo humanitario, requiere un buen número de reajustes y reacomodos, para que su operación actual se vea lo menos afectada posible, y sus pasajeros no tengan consecuencias negativas; pero definitivamente, este tipo de ayuda debe llegar lo más pronto posible, pues no olvidemos que aunque se tengan los recursos, todavía deben obtenerse los permisos de diferentes entidades gubernamentales, nacionales y extranjeras.

Sé de sobra que un vuelo de este tipo lleva detrás un gran trabajo y mucho esfuerzo de todos los trabajadores; en este caso en especial de la gente de Viva, que deja patente que está dispuesta a ayudar. No dudo que más de una persona haya trabajado más allá de su horario normal para lograr que la ayuda llegara a su destino.

Se dice fácil, pero no lo es. Si sumamos las “horas-persona” invertidas para este fin, nos daremos cuenta de que no es una empresa sencilla de lograr. Sigamos apoyando a través de los medios y canales oficiales a la población de Venezuela. Nosotros hemos sido beneficiados con ayuda humanitaria internacional. Ahora nos toca ayudar.