Para muchos de nosotros, fue verdaderamente patética la actitud de los panistas ante la detención de Ernesto Ruffo Appel en días pasados. El exgobernador de Baja California fue acusado de huachicolero por el gobierno federal y, por lo que se dice, la FGR tiene las pruebas suficientes para encarcelarlo por mucho tiempo. No obstante, y como debería de ser, un juez tendrá la última palabra. Aunque, al parecer, los panistas piensan lo contrario, pues a grandes voces ya declararon que su correligionario es inocente.

Digo y sostengo que fue verdaderamente grotesco lo hecho por los panistas, pues ni siquiera le dieron el beneficio de la duda a las acusaciones de la fiscalía. En fast track y asumiendo el papel de jueces, los azules juzgaron y sentenciaron que su correligionario no es culpablede de las graves imputaciones que se le hacen. La única prueba que esgrimieron es su propio dicho.

Grotesca también fue la actuación y declaración de Vicente Fox, expresidente de México, en relación a esta detención. Creo que la alta investidura que tuvo este hombre, debería de llevarlo a actuar con más sobriedad y mejor inteligencia. Pero bien me decía mi maestro de ética en la universidad: si a la mediocridad le das vitaminas con la idea de hacerla brillar, lo único que vas a conseguir es hacerla más fuerte. Al expresidente se le nota lo deshilvanado, cada vez más acentuado, con cada declaración que hace.

No obstante, pareciera que Fox es la masa gris y el cerebro más sobresaliente del actual panismo. Si es así, flaco favor se hacen los de este partido. Salvo que alguien, con muy mala intención, haya querido hacerle una mala jugada al PAN poniendo a declarar a Fox. Si eso fue, a ese alguien le está saliendo de maravilla su estrategia. Pero por lo que se ve, el PAN se dio un auténtico balazo en el pie con su video de Vicente Fox a favor del exgobernador norteño.

Para un pueblo ofendido, lo dicho por la llamada chachalaca, mientras intentaba defender a Ruffo, raya en lo ridículo y queda muy por fuera de una realidad que desde hace rato ya alcanzó al oriundo de Guanajuato. Fox debería de darse cuenta de algo que fue y ya no es. Fue verdad que, ante el hartazgo del pueblo mexicano en contra del PRI, cuando este hombre andaba en campaña, encarnó una auténtica esperanza de cambio. La expectativa la generó cuando, vociferando promesas, dijo que, de llegar al gobierno, se deslindaría del anterior régimen. El pueblo supuso que eso implicaba castigar las trapacerías de los colorados. Esas ilusiones fueron las que luego traicionó después de recibir un voto masivo y legitimo. Recordemos esos ayeres. En aquellos años, el candidato panista afirmaba que, a ese pelón, refiriéndose a Carlos Salinas, lo llevaría ante la justicia. El pueblo aplaudía a rabiar al oír esas propuestas, pues era genuino el enojo popular en contra de los priistas corruptos. Esa traición es la que no se le perdona y, creo que nunca le perdonará el pueblo de México. Además, tampoco le perdonan que haya dejado que Martha Sahagún, mujer ambiciosa, corrupta y consorte de él, llevara el control de muchas de las políticas públicas durante su gobierno, sin olvidar el brutal enriquecimiento de los hijos de ella al amparo del poder del marido.

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Debería de entender este hombre que, al terminar su sexenio, así como en los tiempos actuales, los mexicanos lo siguen despreciando por el mal uso que hizo de la democracia y de la confianza que el pueblo de México puso en sus manos. El rechazo popular significa que la voz del expresidente ya no es y no ha sido una opinión digna de tomarse en cuenta y sus diatribas no son la más leve fuerza ante el actual régimen, aunque él crea lo contrario.

Veamos lo que dijo en un video que publicó: “Atención, yo meto la mano al fuego por Ernesto Ruffo. Y lo haré mil veces si es necesario. Creo en él. Le conozco. Sé la calidad de personaque es. Sé su integridad, su honestidad. Conozco a su familia. Conozco su vida. Conozco su gobierno”.

Como vemos, además de su muy limitada expresión gramatical, es un mensaje soso, pues entre otras cosas, en su introducción, ni siquiera un destinatario le puso a su declaración. Cualquier preparatoriano sabe que, ante la necesidad de grabar un mensaje, es necesario cuidar muchos detalles previos, incluido el contenido y el efecto del comunicado. Al oír el mensaje da un poco de risita pues también nos asalta la duda con forma de pregunta: ¿y quién de los mexicanos meterá las manos o la mano al fuego por este hombre?

Ante la escasa o inexistente calidad moral del expresidente, con sus declaraciones, ¿hubo un efecto positivo a favor del detenido en la mente de la mayoría del pueblo de México? La respuesta es un rotundo no. Por eso creo que es ridículo que haga lo que hace. Fox encarna únicamente una grotesca caricatura de lo que es su persona y el mismo PAN.

Sin embargo, creo que es bueno para México que el PAN siga usando a personajes cascajo como Fox, pues ellos le garantizan que siga construyendo y caminando por una ruta de lodo y de inmundicia.

Pero el pueblo honesto no debería de confiarse. Pues mientras siguen los tropiezos de personajes que aún dicen que encarnan a la derecha, la otra parte de esa corriente ya migró a otro partido político y, desde ahí, se prepara para intentar engañar otra vez al pueblo. Hay una especie de cargada a favor de ese nuevo partido político. Es ese bodrio salido de la marea rosa llamado, Somos México y que ahora encabeza Guadalupe Acosta Naranjo, partido al que le está apostando la derecha. La pudrición y la miseria ideológica que hundió al PRD, ahora aparece en este nuevo partido. Y es que detrás de este partido también están personajes que no han ocultado su profundo desprecio por el pueblo de México, aunque para engañar hablen de democracia y de justicia. Lo rosa es el nuevo rostro de los ultraderechistas Ricardo Salinas Pliego y Claudio X. González. Ya dependerá de los votantes si le creen a este nuevo engendro y a estos apátridas que lo dirigen.

Aunque habría que puntualizar que la otra parte del trabajo, es decir, que el pueblo de México no le crea a Somos Mexico, ni al PRI y ni al PAN, le corresponde a Morena. Para que los votantes rechacen de manera contundente a los mafiosos de la derecha, es necesario que Morena no se equivoque otra vez. Pues, como todos sabemos, dentro de este partido guinda, también hay oportunistas y estos son igual o peor que los de la derecha.

Si los dirigentes de Morena no me creen, nada más que se den una vuelta por cualquier territorio. Actualmente, con injustificables pretextos, aparece la foto de cientos de personajes en cientos de lugares públicos. Los motivos que ponen estos abusivos son ofensivos a la inteligencia del pueblo. Esas estrategias, ellos, las aprendieron en otros partidos políticos. Veamos sus ambiciones incontenidas. En algún lado, presumen de una entrevista en una revista inexistente, en otros sitios, dan a conocer su puesto público que tienen actualmente y, más allá, simplemente ponen su nombre con letras enormes para que las vea el pueblo pues, con esto, le apuestan a que sus rostros se den a conocer y, por ende, sean electos candidatos de Morena. Otros más, a pesar de sus pésimos resultados y su corrupción, se relamen los bigotes buscando la reelección. Quienes hacen eso, ven como un negocio el futuro puesto público que piensan alcanzar a través de Morena. Por eso le invierten dinero pues calculan recuperar la ganancia, claro, con buenos intereses.

Llegado aquí, no podemos evitar preguntarnos sobre quién le hace mas daño a la democracia popular y a los postulados del obradorismo; esos de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo: ¿aquellos que no ocultan ser de derecha y que aún siguen empeñados en satisfacer sus ambiciones de poder? O, ¿aquellos que se disfrazan de luchadores sociales pero que encarnan los mismos intereses nefastos de los primeros? Creo que son más malos los arribistas disfrazados de demócratas que los de la derecha. Y es que, si el partido oficial vuelve a poner a malos candidatos o, cierra los ojos ante la protección gubernamental que reciben otros, una parte del pueblo los va a rechazar por ser impostores, desleales o corruptos. Eso puede darle al traste a un auténtico proyecto de nación.

El verdadero pueblo, si no es escuchado, se va a llenar de desorientación o de rabia ante lo corrupto de los candidatos o, ante las ambiciones ofensivas de los funcionarios camaleones que ahí siguen y quieren seguir y, puede optar, incluso, por votar por la derecha ante la complacencia de los gringos y de su criminal intervencionismo. Eso puede suceder por no saber escuchar el clamor popular. Conste que, no digan que no lo advertimos.

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