Los problemas de la fabricante de aviones norteamericana todavía existen, y no parece que vayan a terminar en el corto plazo, a pesar de los resultados obtenidos en la Feria de “Farnborough International Airshow 2026 (FIA)”, donde se destacó como la empresa que más equipos logró colocar, con un total de 173 aeronaves, frente a las 154 de Airbus.
Estas “colocaciones”, como he mencionado con anterioridad, en realidad son cartas de intención de compra, en su mayoría por parte de empresas que se dedican al arrendamiento (leasing) de aeronaves, como la empresa SMBC Aviation (Dublín, Irlanda) que por igual adquirió cartas compromiso, un 50% a Airbus, y la otra mitad a Boeing. Recuerden ustedes que en la actualidad las líneas aéreas no compran aviones, sino que todo se renta.
A pesar de los números optimistas logrados, Boeing sigue enfrentando grandes retos y uno de ellos es su avión modelo B777X. Resulta que la línea de Medio Oriente Emirates acaba de rechazarle a la armadora norteamericana la entrega de sus primeros aviones B777X.
Nos referimos a las primeras aeronaves que salen de este modelo. Boeing lleva algunos meses haciendo vuelos de prueba, y conforme a las reglas establecidas, personal de la Agencia Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) va a bordo de dichos vuelos, por encontrarse en la fase final de la certificación de estas aeronaves, que tienen programado entrar a operar comercialmente a mediados del 2027.
Estas pruebas comenzaron desde el 2020; y hace seis años “ya iban tarde”, pues los planes originales de Boeing eran que sus naves surcaran los cielos justamente en 2020. Por lo menos así lo calculó en 2013, cuando anunció la llegada de los nuevos equipos B777X.
Evidentemente no fue posible, porque en 2020 apenas lograron sacar el prototipo de avión. Por supuesto entre el escándalo por los aviones de la familia B737MAX y la pandemia de Covid-19, toda la producción de Boeing sufrió fuertes retrasos.
El problema es que ya no es suficiente con preguntarnos ¿qué fue lo que pasó? Ha pasado tanto tiempo, más de 13 años, desde que se anunció el proyecto de un nuevo avión de Boeing, que hoy el mundo es totalmente diferente.
Tenemos que reconocer que en aras de ganar tiempo, la armadora norteamericana empezó a vender leche, antes de tener la vaca. Comenzó la fabricación del avión B777X, sin tener el certificado de aeronavegabilidad por parte de la FAA, y hoy enfrenta un reto aún mayor: la actualización que requieren esas primeras aeronaves, que son alrededor de 30 aviones.
Para Emirates no es opción esperar las actualizaciones en esos aviones. Aunque Boeing absorba el costo de las modificaciones necesarias a estos equipos, a la aerolínea ya le están generando una merma económica de algunos miles de millones de dólares, eso sin contar el tiempo que se llevarán en poder hacerlo.
Ante este panorama, Emirates decidió rechazar esos equipos. Imaginen cómo está el asunto, que el director ejecutivo de Emirates, Sir Tim Clark, externó que bajo ninguna circunstancia piensa aceptar ningún avión que haya salido de la primera producción de los B777X.
Y es que las actualizaciones mencionadas son de tal envergadura, que de plano sugirió que sería más rentable vender los equipos a la empresa Heinz para hacer latas de frijoles.
El encono no es menor. Esto me lleva a recordar un tema controversial que hoy la derecha de nuestro país sigue utilizando como estandarte, aunque sin entender la profundidad del problema. ¿Se acuerdan del famosísimo “avión presidencial” de México? Ese que pidió Felipe Calderón, aún sabiendo que dicha aeronave era uno de los seis prototipos que Boeing fabricó de su modelo B787Dreamliner, los cuales terminaron en deshuesaderos, o museos.
Ahí no termina la historia, después de estos prototipos, los siguientes 10 aviones que fabricó Boeing se ganaron un sobrenombre dentro de la aviación: “los terribles teens”, porque dieron muchísimos dolores de cabeza dadas las recurrentes fallas que presentaban, afectando su producción.
Sé perfectamente que aquí en México todavía hay nostálgicos que añoran tiempos pasados, y que jamás han reconocido que ese B787Dreamliner, el avión presidencial durante el gobierno de Peña Nieto era un verdadero peligro y prácticamente una bomba de tiempo para el Estado mexicano, justamente porque era uno de los 6 prototipos. Un equipo fabricado para ponerlo a prueba, y someterlo a condiciones extremas, en límites extraordinarios, solo para medir su resistencia y desgaste.
¿Ahora entienden la postura del director ejecutivo de Emirates? Y no solamente fueron los problemas con el modelo B787Dreamliner. No podemos olvidar los dos accidentes fatales de los B737MAX, relacionados con un cambio de software del que no alertaron a las aerolíneas, y en aras de “ahorrarse” un nuevo adiestramiento para los pilotos, Boeing decidió no decir nada, aprovechando que la FAA los había dejado “autocertificarse”.
En resumen, grandes problemas tendrá la primera camada de B777X, pues será más caro operarlos, y requerirán más tiempo de mantenimiento, lo que trae como consecuencia que se queden en tierra, y se convierta en una merma para las aerolíneas que acepten estos equipos.
Boeing está en un verdadero dilema: tratar de colocar en otra línea aérea estas aeronaves que ya fueron rechazadas por Emirates, o de plano hacer un gran descuento para que acepten estos aviones, o lo más extremo: llevarlos directamente al deshuesadero y ahorrarse futuros dolores de cabeza.
Esto en medio del berrinche que tienen contra Airbus, por un préstamo que un banco europeo les hizo a los franceses, que ya abordamos en una columna pasada. Sin duda Boeing es fiel reflejo de su país, una nación que no tiene pies ni cabeza y se pone a atacar a cualquiera que se le ponga enfrente, por el puro placer de demostrar el tamaño y vigor de sus gónadas.
Hoy, los Estados Unidos de Norteamérica tienen una autoridad aeronáutica más preocupada por complacer a Donald Trump, que en hacer correctamente su trabajo. Ejemplo de ello es que el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, en Florida, cambió oficialmente su nombre a Presidente Donald J. Trump International Airport (Aeropuerto Internacional Presidente Donald J. Trump).
Boeing equivoca su objetivo. En lugar de concentrarse en vigilar sus procesos de producción y seguridad aeronáutica, está más entretenida en querer ganar una carrera comercial contra Airbus. Los norteamericanos siguen creyendo que son ellos quienes “parten el queso”, pero la realidad se impone.
Sin duda el resultado de la FIA2026 puede parecer muy alentador, pues superó a Airbus en “pedidos”, y hoy puede salir con el discurso ganador, pero en realidad continúa con serios problemas de fabricación en sus aeronaves.




