El Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) acaba de hacer pública una estrategia que busca impactar a más de 28 millones de pasajeros al año, impulsando la economía circular en los aeropuertos que se encuentran bajo su gestión.

Al día de hoy OMA gestiona 13 aeropuertos en el país, y trabaja arduamente en que sus terminales aéreas sean sostenibles y amigables con el medio ambiente. Su plan lleva por nombre “Estrategia de Circularidad 2030”, que comenzará en el Aeropuerto Internacional de Monterrey, y de forma paulatina se irá trasladando a los demás aeropuertos que gestiona el Grupo Aeroportuario del Centro Norte.

Por esos 13 aeropuertos pasan más de 28 millones de pasajeros anualmente y detrás de cada uno de ellos, y de cada viaje que realizan, se generan miles de toneladas de residuos, que representan un reto ambiental para OMA, pero ellos son conscientes de que también es una enorme ventana de oportunidad para impulsar un nuevo modelo de gestión ambiental.

En el caso concreto, OMA busca un modelo que sea una “gestión basada en la economía circular”, tal y como lo plasmó en su página oficial. Se preguntarán ¿y cuál es la finalidad de esta nueva iniciativa? De entrada, reducir los residuos y aprovecharlos de mejor manera, involucrando no solamente a los pasajeros, sino también a los colaboradores, proveedores, concesionarios y por supuesto a las líneas aéreas.

Para llevar a cabo esta estrategia, en el Aeropuerto Internacional de Monterrey se colocaron más de 50 estaciones de separación de residuos; esto es el punto de partida del modelo integral, que busca sensibilizar a través de campañas permanentes, mientras evalúa de forma constante el desempeño ambiental de estas medidas.

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El director general de OMA, Ricardo Dueñas, dio a conocer a través de la página oficial:

“La economía circular no comienza cuando un residuo llega a una planta de reciclaje; comienza cuando cada persona decide separarlo correctamente. Con esta estrategia buscamos transformar la gestión de residuos en nuestros aeropuertos y convertir a millones de pasajeros en aliados de un modelo más eficiente, responsable y sostenible”.

Este tipo de acciones son importantes, sobre todo por parte de quienes gestionan las terminales aeroportuarias del país, pero antes de referirme a ellas debemos hablar del cambio climático, el fenómeno que está elevando las temperaturas en verano, haciendo que las lluvias sean cada vez más fuertes y que los eventos meteorológicos sean cada vez más mortales para la gente.

Uno de los grandes compromisos que tiene la industria aérea es precisamente el de trabajar para mitigar los efectos del dañino cambio climático. En la actualidad los aeropuertos no están aislados, sino todo lo contrario, son entes fundamentales de cambio, por ello este tipo de medidas van enfocadas en ayudar a gestionar los residuos de mejor manera.

Separación de residuos en el Aeropuerto Internacional de Monterrey

Yo aplaudo este tipo de acciones porque se traducen en un efectivo combate y mitigación del cambio climático, y las aplaudo porque no se reducen a ser mero “greenwahing”, como sucede en otras industrias.

Esta estrategia está fundamentada en 4 pilares, tal y como lo deja claro OMA:

  • Infraestructura, con estaciones que facilitan la separación de residuos desde su origen.
  • Participación, involucrando a pasajeros, colaboradores, aerolíneas, concesionarios y proveedores.
  • Valorización, mediante alianzas que reincorporen materiales reciclables y residuos orgánicos a nuevos ciclos productivos.
  • Medición y mejora continua, con indicadores que permitan evaluar resultados y fortalecer la toma de decisiones.

Por ejemplo, en el Aeropuerto Internacional de Monterrey se generan -según sus propios datos- poco más de 1,300 toneladas de desechos al año, los cuales podemos clasificar de la siguiente manera: poco más del 50% es de residuos orgánicos, restos de comida en general, que se suele consumir en las terminales aéreas, ya sea por los pasajeros o la gente que está esperando a algún viajero.

También por el personal sea del aeropuerto, o de empresas de servicios a terceros, o los de las líneas aéreas que trabajan y pasan por la terminal aérea. Los residuos orgánicos son todos aquellos que provienen tanto de origen vegetal como animal y que se descomponen rápidamente, que son excelentes para la fabricación de abono, por ejemplo.

Y con este ejemplo podemos comenzar a ver la circularidad de la que se habla en esta estrategia. Después de los residuos orgánicos le sigue con un 35% los que son de materiales potencialmente reciclables, como lo son las latas, las botellas de PET, y finalmente el 15% corresponde a residuos no reciclables.

Al separarlos desde inicio se genera un ahorro importante en el trabajo, lo que facilita su gestión, pero también -y este dato no es menor- se contribuye a mitigar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera.

De hecho, OMA reporta que al reducir el volumen de los desechos, ellos han logrado una reducción de más del 70% de GEI. Y eso que solamente estamos hablando de una sola terminal aeroportuaria.

Recordemos que OMA no está solo en esto, gracias a la asociación que mantiene con VINCI Airports, y con el compromiso que mantienen con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, buscará consolidar este modelo de gestión de residuos en sus 13 aeropuertos.

Al respecto el director general de OMA, Ricardo Dueñas opinó:

“Cada pasajero tiene la oportunidad de formar parte de esta transformación. Un pequeño gesto, como separar correctamente un residuo, puede generar un impacto extraordinario cuando existe un sistema preparado para aprovechar esos materiales. Ese es el cambio que queremos impulsar en OMA”.

Toda política ambiental se tiene que ver en el corto, mediano, pero sobre todo en el largo plazo. De consolidarse se podrá tener una red aeroportuaria mucho más eficiente, más sostenible y que además impulse la economía circular a través del manejo de residuos orgánicos, y de los que son susceptibles de ser reciclados.

Los aeropuertos de vanguardia tienen que ir de la mano con la sostenibilidad y un correcto manejo de residuos, el ahorro de energía eléctrica, el manejo de sus aguas residuales, la fauna silvestre y lo más importante: ser polos de desarrollo para las comunidades que los circundan.

Felicito ampliamente a OMA por esta nueva iniciativa, y por realizar trabajos y diseñar estrategias para que sus aeropuertos sean sostenibles, amigables con el medio ambiente y factores fundamentales para el desarrollo económico del país. Las próximas generaciones se lo van a gradecer.