¿Cuándo se volvieron tan excesivamente proyanquis mis amigos, periodistas famosos, Ciro y Jorge? Leo lo que hoy publican en Excélsior y no reconozco en sus textos nada del nacionalismo que en otros tiempos les caracterizaba. ¿Es tanto lo que odian a la 4T que, para combatir al gobierno de izquierda mexicano, anhelan cualquier tipo de intervención ilegal de EEUU en México? Son solo dos ejemplos de una mayoría de columnas de este miércoles.

La postura de Jorge Fernández Menéndez y Ciro Gómez Leyva confunde deliberadamente la firme defensa de la soberanía de la presidenta Claudia Sheinbaum con una estrategia de confrontación y ocultamiento de la verdad.

El argumento de Fernández Menéndez, que califica de suicidio político la exigencia de aclaraciones a EEUU, asume una posición de subordinación que se acerca bastante a la traición. Defender el territorio nacional de operaciones encubiertas y exigir respeto al derecho internacional no es buscar un enfrentamiento; es una obligación constitucional que la presidenta ejerce con dignidad, buscando una cooperación bilateral genuina pero simétrica, alejada del imperialista modelo de otros tiempos de intervención inclusive armada que ha caracterizado al vecino del norte.

Es falso que Sheinbaum intente construir una narrativa de enfrentamiento. Lo que se exige a Washington es un principio elemental de transparencia respecto a la sustracción de Ismael “El Mayo” Zambada. Solicitar información precisa sobre un vuelo que despegó de suelo mexicano y las condiciones de dicha detención es solo exigir la verdad a un país vecino que se autonombra socio.

La verdadera grieta en la relación bilateral no la abre quien pregunta, sino el gobierno estadounidense al mantener el secreto sobre operaciones que vulneran leyes mexicanas.

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Por su parte, la afirmación de Ciro Gómez Leyva acerca de que el gobierno mexicano no busca la verdad y persiste en una lógica de opacidad resulta insostenible. Gómez Leyva intenta desviar la atención de la responsabilidad de las agencias estadounidenses, enfocando su crítica de manera localista. La investigación interna sobre los hechos de Sinaloa, incluyendo los lamentables sucesos en torno a Héctor Melesio Cuén, ha avanzado por vías ministeriales independientes en México.

El hecho de que cierta información de inteligencia o seguridad nacional se mantenga reservada conforme a la ley mexicana no equivale a un ocultamiento, sino a la protección del debido proceso en un caso de altísima relevancia en la defensa de la soberanía.

La insistencia de ambos columnistas en culpar exclusivamente a Palacio Nacional por las fricciones en temas como la prórroga del T-MEC demuestra una alarmante falta de rigor analítico. El odio a la 4T les ha llevado a perder la objetividad.

Es ruin usar el fantasma de que México caerá en un aislamiento como el de Venezuela o Cuba: un recurso retórico gastado e inmoral que ignora la realidad de México como el principal socio comercial de su vecino del norte.

Ceder a presiones externas aceptando la injerencia extranjera sin cuestionar sus métodos —como parecen sugerir Ciro y Jorge— sí pondría en riesgo la estabilidad de nuestro país al subordinar las leyes mexicanas a las prioridades de la Casa Blanca.

Finalmente, la descalificación que hace Fernández Menéndez sobre las expresiones culturales es una lectura tergiversada del discurso oficial. Enaltecer la raíz de los pueblos originarios no implica negar la cultura del vecino, sino reivindicar la riqueza histórica de México. Y criticar a Sheinbaum por haber tenido formación científica en EEUU es una canallada, ya que la hoy presidenta se ganó ese privilegio por sus méritos académicos.

El gobierno actual no miente ni manipula: busca una relación madura con EEUU, basada en la cooperación y el intercambio comercial, pero con la firme condición de que el respeto mutuo a la soberanía sea innegociable.

Este año, en noviembre, Claudia Shienbaum seguramente se encontrará en la reunión de la APEC con Donald Trump —y con otros hombres de gran poder, el ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping—. La presidenta mexicana no desaprovechará el encuentro para exigir que en las relaciones entre las naciones la soberanía sea siempre lo más importante.