El pasado jueves la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM) ofrecieron disculpas públicas a las víctimas de los abusos sexuales, físicos y psicológicos ocurridos en 2018 en el Jardín de Niños “Marcelino de Champagnat”, en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México.

Estos lamentables hechos ocurrieron en 2018, cuando padres de familia denunciaron que al menos 18 criaturas, de entre tres y cinco años, habían sufrido los más terribles vejaciones, que dejaron en ellos huellas imborrables.

Este caso ha resonado profundamente en la sociedad mexicana. Padres y madres del Jardín de Niños “Marcelino de Champagnat” iniciaron una ardua batalla legal en busca de justicia para sus hijas e hijos, quienes fueron víctimas de abuso. Tras un largo y difícil proceso el juez federal de juicio oral, adscrito al Centro de Justicia Federal en la Ciudad de México, Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, dictó una sentencia que incluía medidas de reparación, además se exigió a la SEP realizar un reconocimiento de responsabilidad y ofrecer una disculpa pública a todas las víctimas.

Se impuso también una multa de más de 3 millones de pesos y una reparación del daño superior a los 24 millones 650 mil pesos, montos que deberán ser cubiertos por la Secretaría de Educación Pública, a cargo de Mario Delgado, presente en el evento, quien dijo:

“Con profundo respeto, empatía y solidaridad, ofrecemos nuestras más sinceras disculpas a cada niño y niña que sufrió estas atrocidades”.

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Pese a que fueron varios los involucrados en esta tragedia solo hay una sentencia penal contra el principal agresor, condenado a 495 años de cárcel. Otro más, purga una sentencia menor de seis años. La SEP también fue declarada penalmente culpable por el juez, quien determinó que la dependencia no protegió adecuadamente a las y los niños, quienes fueron abusados dentro de las instalaciones por personal técnico, administrativo y docente de la institución educativa.

Las familias denuncian que muchos responsables siguen libres, algunos sin siquiera haber sido detenidos o investigados formalmente.

En estos lamentables hechos se dictaron también medidas de reparación integral para las víctimas y sus familias, incluyendo becas educativas y apoyos para la inserción laboral de las víctimas indirectas.

No obstante, para las familias y organizaciones que han acompañado este proceso, este acto representa solo un paso en la ardua búsqueda de justicia. Nada es ni será suficiente para sanar su dolor.

En el corazón del acto, las voces más puras y vulnerables encontraron una forma conmovedora de hacerse oír. No fueron discursos elaborados ni palabras grandilocuentes, sino dibujos sencillos, llenos de color y significado, presentados por el psicólogo Samuel Acosta, los que tocaron las fibras más sensibles de los presentes.

Cada trazo, cada color, cada figura plasmada en el papel era un grito silencioso, un anhelo profundo por un lugar seguro donde crecer, aprender y soñar. En esos dibujos, niñas y niños expresaron con la sinceridad que solo la infancia posee, su deseo ferviente de que las pesadillas vividas no se repitan jamás.

Frases como “Que se escuche mi voz” y “Los niños necesitamos protección” emergían de entre los colores, resonando como un eco en el alma de quienes escuchaban. Era un recordatorio desgarrador de la fragilidad de la infancia y de la responsabilidad que tenemos como sociedad de proteger a nuestras infancias.

Uno de los dibujos, en particular, conmovió profundamente: Gokú, vestido de abogado. Una imagen poderosa que nos recuerda que la justicia, la defensa legal, también puede ser un acto heroico, una forma de luchar por aquellos que no pueden hacerlo por sí mismos.

Sin embargo hay que señalar que el caso del Jardín de Niños “Marcelino de Champagnat” no es un hecho aislado, sino un reflejo de una problemática alarmante en nuestro país. Así se lee en el informe “Es un secreto”, elaborado por la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI), donde se documentó al menos 25 casos de violencia sexual en escuelas preescolares y primarias de la Ciudad de México, Jalisco, Estado de México, Oaxaca, Morelos, Veracruz, San Luis Potosí, Tabasco, Coahuila y Baja California. Esto, entre 2021 y 2023. Todas las víctimas eran criaturas de entre 3 y 6 años, que fueron víctimas de violencia grupal, encubrimiento de personal educativo, además de que los menores mostraban signos de sedación.

Extrañamente, la mayoría de los casos se han mantenido ocultos y la información que sale a la luz es menor o está maquillada. Esto trae como consecuencia invisibilizar el problema y obstaculizar la justicia.

La disculpa pública en el caso del Jardín de Niños “Marcelino de Champagnat” nos recuerda la imperiosa necesidad de proteger a nuestros niños y niñas en las escuelas. Las autoridades deben garantizar su seguridad y asegurar que se haga justicia para las víctimas de estos actos atroces.

Este es un tema que nos duele y nos debe llamar a la acción. Todos debemos hablar de lo que sufren nuestras infancias, visibilizar la problemática de la violencia sexual en las escuelas de México y la necesidad urgente de tomar medidas para proteger a los más inocentes de nuestra sociedad.