A nadie sorprende la doble moral de los norteamericanos. Desde quien lleva las riendas del vecino país, acusado en los expedientes de Jeffrey Epstein por abuso y acoso sexual, entre otros delitos muy delicados, involucrando a menores de edad.

La aplicación desigual de normas éticas se vuelve más evidente, y adquiere un matiz insultante cuando es ese mismo personaje quien se erige como el modelo moral a seguir, paladín que lucha contra el malvado y pernicioso “comunismo que amenaza con destruir todo a su paso”. Hay que señalarlo: el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica es el fiel reflejo de su dirigente.

Déjenme decir algo: no es común que en la industria aeronáutica de los Estados Unidos se reúnan todos los actores involucrados, pues cada uno cuenta con una agenda particular. Por eso llama poderosamente la atención que hoy veamos juntos a agencias de viajes, aerolíneas, pilotos, aeropuertos e incluso fabricantes de aviones.

Una coalición que representa a todos los sectores que acabo de mencionar, están solicitando al Congreso estadounidense que aprueben 20 mil millones de dólares para modernizar los sistemas de control de tráfico aérea (ATC, por sus siglas en inglés), a raíz de los incidentes y accidentes que en fechas recientes se han presentado, y que amenazan con seguir sucediendo.

En el supuesto primer mundo, que se auto percibe como la primerísima potencia mundial, su aviación tiene un serio problema. Tan serio que no podemos ignorarlo, ni mucho menos voltear para otro lado simulando que no existe, mientras alimentamos la idea de que los vecinos del norte -a diferencia de nosotros- todo lo hacen bien.

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Esa es una idea “chabacana”, que vende bien y es fabulosa para “cabecear” las notas. No es casualidad que en México haya muchos pseudo analistas a los que les fascina escribir y declarar que la aviación mexicana está mal y de malas.

Que sea fácil decirlo no significa que sea real. Antes de hacer una aseveración como esa debe analizarse que somos un país que cuya industria ha sido constantemente frenada por los Estados Unidos, por lo menos desde los años 50´s.

Regresando a lo que hoy pasa en la Unión Americana, ¿por qué este grupo de actores de la industria aérea pide dicho presupuesto? Pues bien, pónganse cómodos y les platico la historia. El año pasado la Agencia Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) recibió 12 mil 500 millones de dólares.

Esto llevó a los distintos actores a cuestionarse: para qué quería tanto dinero la FAA. Uno de los motivos fue subsidiar aeropuertos; sí, como lo leen, resulta que la FAA acaba de invertir 24 millones de dólares para el Aeropuerto Dallas Love Field.

Esto fue dado a conocer el pasado jueves por el propio secretario del Transporte de dicha nación, Sean P. Duffy, quien anunció que se había comprometido a invertir 23.7 millones de dólares en esa terminal aérea.

Este subsidio es a través de una ley de inversión en infraestructura y empleo que se promulgó bajo la presidencia de Biden, y que ahora la FAA lo justifica diciendo que facilitará el abordaje y el desembarco de las aeronaves de forma segura, en especial para aquellos que viajan con niños pequeños.

En el comunicado se puede leer: “Esta administración se centra en hacer que viajar sea más placentero y cómodo para las familias estadounidenses. La Edad de Oro de los Viajes incluye una agenda que prioriza a la familia… Estamos transformando los aeropuertos en espacios acogedores para que padres e hijos se relajen y recarguen energías antes de abordar”.

Sí, mientras a miles de kilómetros los Estados Unidos destruyen la infraestructura del Líbano y gastan millones de dólares en una guerra estéril contra Irán, creando una inestabilidad que afecta a todo el mundo por el cierre del estrecho de Ormuz, pretenden crear una narrativa de una supuesta “era dorada” dentro de la industria aérea estadounidense, enfocada en revivir los años 50´s, aunque todo mundo sabemos que eso es imposible.

Ante este subsidio realizado por la FAA, el actual administrador Bryan Bedford expresó a través de un comunicado que: “Estos proyectos contribuirán a crear una experiencia de viaje más acogedora y accesible para las familias, a la vez que demuestran nuestro compromiso con la mejora de los aeropuertos estadounidenses a una velocidad récord”.

Se tiene registro que, en un par de meses, la FAA ha subsidiado a 45 estados de la unión norteamericana con una inversión de 970 millones de dólares, distribuidos en 133 proyectos.

En el caso del Aeropuerto de Dallas Love Field, el subsidio que le acaba de dar la FAA servirá para modernizar su infraestructura, enfocándose principalmente en un nuevo edificio terminal, así como en un nuevo estacionamiento.

Mientras, la infraestructura para monitorear los vuelos y hacer de los despegues y aterrizajes procesos seguros continúa siendo equipo viejo y obsoleto. Al grado que se ha tenido que conformar una coalición para demandar al Congreso que se invierta en la modernización de los equipos para el control de tráfico aéreo.

Esta coalición está integrada por la Asociación de Viajes de los Estados Unidos, la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA, por sus siglas en inglés), Boeing, Airlines for America, Airbus, y una docena más de organizaciones, quienes el pasado 15 de julio enviaron una misiva al Congreso Norteamericano, advirtiendo que el sistema se encuentra en un punto “crítico”.

De hecho, en la carta se puede leer: “El sistema de aviación de nuestra nación es un activo nacional clave, pero está sometido a una presión cada vez mayor en los últimos años; los viajeros han sufrido retrasos cada vez mayores, escasez de controladores, fallos en los equipos e interrupciones tecnológicas reiteradas. Una serie de incidentes que estuvieron a punto de convertirse en accidentes graves y otros fatales han generado titulares impactantes”.

Mientras la FAA subsidia aeropuertos, con la idea de volver a viajar como se hacía en la “época dorada de la aviación”, la realidad es que algunos de los equipos con los que actualmente operan los controladores de tráfico aéreo son tecnología de la década de los años 80’s.

Estamos hablando de equipos de comunicación, vitales para brindar una operación segura, y más cuando dentro del trabajo de la FAA está supervisar los sistemas de control de tráfico aéreo. Sepan ustedes que uno de los puntos más vulnerables dentro de las operaciones aéreas es precisamente el área del control del tráfico aéreo.

Administraciones van y vienen prometiendo la tan ansiada modernización y sigue sin hacerse. Esto se debe a la imposibilidad del Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) de lograr políticas de continuidad, cada que llega un nuevo encargado, cambia las políticas, los programas y se inicia todo de cero, dejando atrás el trabajo que se realizó en la gestión que antecede.

Han ralentizado la implementación de protocolos, procesos, así como de actualizaciones en equipos, dejando una situación complicadísima para quienes día a día tienen que gestionar una torre de control de tráfico aéreo.

Sumemos la falta de controladores aéreos que se siguen teniendo, y que las jubilaciones no se pueden parar eternamente, y tendremos un bonito caldo de cultivo que solo huele a desastre.

Ojo, no basta con meter más tecnología y ya. Porque podría resultar muy seductor que en el control de tráfico aéreo quieran suplantar al personal con inteligencia artificial.

Estados Unidos y la FAA deberían de dejar esa doble moral, que los hace sentirse como los policías del mundo, dando calificaciones a otros países, cuando en los hechos ellos son incapaces de procurar que se opere de forma segura en su propio espacio aéreo.