Porque es algo importante, no quería dejar pasar este tema, y hoy lo traigo “a la mesa”. En julio pasado, el Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) presentó su reporte de “Sostenibilidad 2025” y tenemos que hablar muy seriamente sobre la importancia de la transición energética.

La industria aeronáutica es una de las más comprometidas con el medio ambiente y esto debe quedarle claro a mis lectores. No son acciones “de dientes para afuera”, eso se llama “greenwashing”. En este caso la diferencia la hacen los beneficios que se obtienen con la transición energética, al pasar de combustibles fósiles a energías verdes.

Grupo OMA es un excelente ejemplo, y aquí vienen unos datos que los van a sorprender, pues de entrada rebasó sus propias expectativas que tenía para 2025, y comparando sus cifras con las de 2018, redujo en un 88% las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera.

Rápidamente les cuento que existe el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol, en inglés), que es el estándar internacional más utilizado para medir, gestionar y reportar las emisiones de gases de efecto invernadero en empresas, gobiernos y organizaciones.

Fue creado por el World Resources Institute (WRI) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), para estandarizar la contabilidad de la huella de carbono a nivel mundial.

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El protocolo categoriza las emisiones en tres “alcances” para delimitar responsabilidades y evitar duplicidades:

Alcance 1, emisiones directas: generadas por fuentes controladas o propiedad de la organización, como vehículos propios o procesos de combustión.

Alcance 2, emisiones indirectas por energía: derivadas del consumo de electricidad, calefacción o vapor adquiridos.

Alcance 3, otras emisiones indirectas: producidas a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo residuos y transporte.

Pues bien, OMA logró su mayor reducción de emisión de GEI en los alcances 1 y 2 por pasajero. Para que les quede aún más claro, el 87% de la electricidad que se consumen en los aeropuertos que gestiona, provienen de fuentes renovables, y los 13 aeropuertos a su cargo obtuvieron nada más que la certificación de nivel 3 para la optimización del programa “Airport Carbon Accreditation”.

Esto es increíble, pues nada más con este logro avanzaron un 70% de la meta que tienen trazada para el 2030. Con esto demuestran el compromiso que OMA tiene para que la infraestructura aeroportuaria sea muchísimo más sostenible, eficiente, y sobre todo resiliente.

En las terminales aéreas de OMA pasan alrededor de 30 millones de pasajeros al año, por eso los encargados de su administración han estado trabajando en un plan para fortalecer su red de trece aeropuertos, con miras -por supuesto- en optimizar sus propios recursos, pero al mismo tiempo cumplir con las metas de su propio compromiso social, medioambiental y de gestión aeroportuaria.

Sepan ustedes que los aeropuertos utilizan muchísima energía eléctrica, desde los mostradores, pasando por todos los equipos electrónicos que se conectan, hasta la oferta que se le hace a los pasajeros para que puedan cargar sus dispositivos móviles; todo eso consume grandes cantidades de luz.

Para el director general de OMA, Ricardo Dueñas: “En OMA estamos construyendo una nueva generación de aeropuertos para México. La sostenibilidad es la forma en que diseñamos, invertimos y operamos nuestra infraestructura para que nuestros aeropuertos sean cada vez más eficientes, resilientes y preparados para responder a las necesidades de movilidad del país”.

En la página oficial de OMA explican que “El Reporte de Sostenibilidad 2025 fue preparado de conformidad con los Estándares GRI e incorpora revelaciones específicas por industria con base en los Estándares SASB (guías de divulgación enfocadas en la sostenibilidad financiera corporativa), reforzando la transparencia y la rendición de cuentas de la compañía frente a sus grupos de interés.”

Gracias a estas acciones con una visión a largo plazo, OMA puede seguir trazando una ruta, y a la vez va haciendo realidad que la infraestructura de sus terminales aéreas reduzcan el impacto medioambiental que generan, mientras sigue fortaleciendo la conectividad de las distintas líneas aéreas que recibe en todos los aeropuertos que administra.

Ahora sí, más allá de este discurso, ¿cómo es que OMA lo logró? De entrada, impulsaron la incorporación de energía verde en las 13 terminales aéreas que gestiona.

La cifra lograda no es menor: el 87% de la luz que se consumió provino de energías renovables, esto significa que solamente el 13% de su consumo eléctrico fue con energía no renovable o convencional.

Otro punto a destacar es la flota de vehículos de piso bajo, que facilitan el ascenso y descenso rápido de los pasajeros en sus terminales aéreas (llamados aerocares), pasaron de ser autobuses que utilizan combustibles fósiles, gasolina o diésel, a ser unidades eléctricas.

En el caso del Aeropuerto Internacional de Monterrey (MTY) el 100% de estos autobuses que te conectan con las plataformas remotas, o de terminal a terminal, son completamente eléctricas.

Además, el certificado de “Airport Carbon Accreditation” en su nivel 3, reconoce el manejo que se hace sobre la gestión de las emisiones de Co2 a la atmósfera dentro de la operación aeroportuaria.

Y sumamos la gestión que hace de otro bien vital para la humanidad: el agua; han reducido hasta en un 15% el consumo de este líquido vital en los aeropuertos, con el manejo de aguas grises, así como tener plantas tratadoras de aguas residuales.

Al final todo suma para tener una infraestructura mucho más amigable con el medio ambiente, que contamine menos, y sobre todo que coadyuve en la lucha contra el cambio climático, pues sabemos que el clima es uno de los factores que más les afecta a los aeropuertos y a las líneas aéreas.

Por eso nos da gusto que en México OMA esté tan comprometida en cambiar la forma de gestionar las terminales aéreas, convirtiéndolas en aeropuertos sostenibles. Ahora que viajen por un aeropuerto de OMA, sabrán que están trabajando por transicionar a las energías verdes en pro del planeta. ¡Felicidades!