Productores tradicionales y maestros mezcaleros de distintas regiones de México han alzado la voz contra el proceso de modificación de la NOM‑070, norma que regula la producción y comercialización del mezcal.
“Si no les ayudamos a que se preserve y continúe ese conocimiento, eso en 10 o 20 años va a desaparecer en aras de la industrialización y el beneficio de las multinacionales”
José H. de Lucas. Moderniza IEPS
Denuncian que las mesas de revisión están dominadas por corporativos y certificadoras, dejando fuera a quienes resguardan el patrimonio cultural del mezcal.
Con el riesgo de una “industrialización” que desplace saberes artesanales, el gremio exige la intervención del secretario Marcelo Ebrard para garantizar representación real en las decisiones.
NOM-070-SCFI-2016 está en proceso de modificación
El Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026 contempla expresamente la modificación de la NOM-070-SCFI-2016, con el objetivo de actualizarla conforme a los avances tecnológicos, productivos y comerciales de la industria del mezcal.
En ese sentido, productores tradicionales y maestros mezcaleros de diversas regiones del país, representados por voces del sector como José H. de Lucas, de Moderniza IEPS, han alzado la voz para exigir una representación real en el proceso de modificación de la Norma Oficial Mexicana NOM-070, que regula la producción, envasado y comercialización de esta bebida tradicional.
Con el proceso de revisión ya en marcha bajo la tutela de la Dirección General de Normas (DGN) de la Secretaría de Economía, los productores han solicitado de manera urgente la intervención del secretario Marcelo Ebrard para asegurar que las comunidades campesinas no queden excluidas de las mesas de decisión.
A pesar de que el mezcal cuenta con una Denominación de Origen (DOM) desde 1994 que protege sus características únicas y el conocimiento tradicional de sus productores, los maestros mezcaleros denuncian que las mesas de discusión del anteproyecto de norma están dominadas por corporativos multinacionales y empresas certificadoras.

Una mesa sin los creadores del mezcal
De acuerdo con declaraciones de José H. de Lucas, aunque se abrió el periodo para enviar comentarios al anteproyecto de norma y estos ya han sido compilados por la DGN, en la actual fase de revisión técnica “hay puras multinacionales y certificadoras de por medio, pero no hay ni un solo maestro mezcalero”.
Esta situación ha encendido las alarmas entre los productores de base. De Lucas considera “increíble” que se pretenda modificar la NOM-070 de la cual dependen miles de familias productoras sin sentar a la mesa a quienes realmente viven de esta actividad y resguardan su patrimonio.
Ante la falta de certidumbre y garantías de que sus comentarios escritos sean tomados en cuenta en la consulta pública final, el gremio busca abrir un canal de diálogo directo con el titular de Economía, Marcelo Ebrard.
“Creo que es el momento de pelear ante la DGN... Creo que hay que voltear a ver a Marcelo Ebrard para que se escuche a la gente.”
José H. de Lucas. Moderniza IEPS

El riesgo de la “industrialización” y la pérdida del patrimonio cultural
La modificación de la NOM-070 está contemplada dentro del Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026. Oficialmente, la justificación del gobierno federal es actualizar la norma conforme a los avances tecnológicos, comerciales y de sostenibilidad del sector.
Sin embargo, de José H. de Lucas y los productores tradicionales advierten que la dirección de estas reformas amenaza con acelerar la “industrialización” de la bebida —un fenómeno similar al que experimentó el tequila—, desplazando de manera irreversible los saberes artesanales.
Este riesgo no es menor: el conocimiento de los mezcales tradicionales es considerado un patrimonio biocultural de México.
José H. de Lucas destaca un ejemplo de la fragilidad de esta herencia en San Luis Potosí, donde únicamente quedan cinco familias que producen el emblemático mezcal de campanilla.
“Si no les ayudamos a que se preserve y continúe ese conocimiento, eso en 10 o 20 años va a desaparecer en aras de la industrialización y el beneficio de las multinacionales”, advierte José H. de Lucas.

Los puntos críticos del debate de la NOM-070: azúcar, cristalinos y mezclas
La insistencia en que los maestros mezcaleros participen con voz y voto en las discusiones técnicas radica en que se están debatiendo aspectos que alteran la esencia misma del destilado.
En ese sentido, José H. de Lucas señala que es fundamental escuchar a los maestros mezcaleros en temas altamente sensibles como:
- Adición de otros azúcares: La posibilidad de permitir la adición de azúcares ajenos al maguey (como el azúcar de caña, el más barato) para abaratar costos de producción industrial.
- Mezcales cristalinos: La regulación o inclusión de categorías altamente procesadas y decoloradas bajo el término de “mezcales cristalinos”.
- Mezclas de destilados: Las reglas y especificaciones en torno a las mezclas de diferentes alcoholes o lotes.
Los productores insisten en que estas decisiones no pueden tomarse unilateralmente por entidades comerciales interesadas únicamente en el negocio, devaluando el mezcal campesino y tradicional.
Un frente unificado listo para el diálogo
A diferencia de coyunturas pasadas, los productores de las principales zonas de México ya se han organizado y cuentan con representantes listos para integrarse a las mesas de la Secretaría de Economía en cuanto se abra la oportunidad.
José H. de Lucas señala que ha estado trabajando con diversas organizaciones locales que ya se encuentran preparadas para postular a sus delegados:
- La Asociación de los Maestros Mezcaleros del Estado de México.
- La organización nacional Mujeres del Mezcal.
- Productores y maestros de estados clave con fuerte volumen de producción como Oaxaca, Michoacán, Durango y Guerrero.
El objetivo de este frente común no es frenar la modernización de la norma —cuya actualización reconocen como necesaria para combatir imitaciones y garantizar la calidad en mercados internacionales—, sino asegurar que la NOM-070 siga siendo un escudo protector de la identidad cultural, la sostenibilidad y el prestigio internacional del auténtico mezcal tradicional.







