Núremberg: El juicio del siglo, dirigida por James Vanderbilt, se propone dramatizar uno de los momentos más decisivos de la historia contemporánea; los juicios de Núremberg celebrados entre 1945 y 1946.

Si bien Núremberg: El juicio del siglo tiene varios fallos en el guion y su narrativa, es gracias a su puesta en escena y actuaciones poderosas que logra mantenerse como una obra relevante.

Te dejamos nuestra reseña de 5 puntos:

  1. Núremberg: El juicio del siglo tiene una propuesta interesante
  2. Las actuaciones destacan en Núremberg: El juicio del siglo
  3. La puesta en escena de Núremberg: El juicio del siglo es muy buena
  4. Núremberg: El juicio del siglo no apuesta por el rigor histórico
  5. La narrativa a veces tiene problemas en Núremberg: El juicio del siglo

Núremberg: El juicio del siglo tiene una propuesta interesante

Empezando por la historia, podemos decir que Núremberg: El juicio del siglo tiene una propuesta interesante que agradará a fans de los dramas históricos, por lo menos en su premisa.

El filme se inspira en el libro El nazi y el psiquiatra de Jack El-Hai, que narra la relación entre el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley y Hermann Göring, el segundo hombre más poderoso del Tercer Reich.

Con esta base, la cinta busca explorar no solo el aspecto jurídico del proceso, sino también la dimensión psicológica y humana de los acusados. Qué es lo que los llevó a cometer actos tan atroces.

No busca que empatices con los líderes del Nacional Socialista, pero sí que se comprenda lo que hubo detrás de ellos, que es más allá de maldad pura y caricaturizada, como siempre se ha querido vender.

Núremberg: El juicio del siglo

Las actuaciones destacan en Núremberg: El juicio del siglo

Sin lugar a duda por lo que vale la pena la película es por su elenco, pues las actuaciones destacan en Núremberg: El juicio del siglo, hablando sobre todo de sus dos protagonistas.

La interpretación de Russell Crowe como Hermann Göring logra transmitir la mezcla de carisma, manipulación y brutalidad que caracterizaba al líder nazi, convirtiéndolo en el eje dramático de la película.

Su presencia en pantalla es magnética y genera tensión en cada diálogo, especialmente en los enfrentamientos verbales con el psiquiatra Kelley.

Por su parte, Rami Malek en el papel de Kelley ofrece una actuación intensa, aunque en ocasiones sobreactuada. Aún así, su personaje encarna la obsesión por comprender la mente criminal.

Así como el dilema ético de enfrentarse a un hombre que, pese a su monstruosidad, conserva una inteligencia aguda y un poder de persuasión inquietante.

Núremberg: El juicio del siglo

La puesta en escena de Núremberg: El juicio del siglo es muy buena

Otra cosa a destacar del filme es que la puesta en escena de Núremberg: El juicio del siglo es muy buena, realmente te transporta a mediados del Siglo XX.

La producción se esfuerza en recrear con detalle la solemnidad del tribunal de Núremberg. Los escenarios, el vestuario y la ambientación transmiten la magnitud del acontecimiento histórico.

Se apuesta por un tono visual sobrio, con iluminación que subraya la gravedad de los juicios y planos cerrados que enfatizan la confrontación psicológica entre acusados y jueces.

En ese sentido la película no decepciona en ningún sentido, siendo una de las mejores en términos de representación estética, se que ha visto alrededor de los dramas históricos.

Núremberg: El juicio del siglo

Núremberg: El juicio del siglo no apuesta por el rigor histórico

Algo que hay que dejar en claro es que más allá de la puesta en escena, Núremberg: El juicio del siglo no apuesta por el rigor histórico, omitiendo muchas cosas del hecho como tal.

La película se mantiene fiel a los hechos documentados, aunque inevitablemente simplifica algunos aspectos para adaptarlos al formato narrativo.

El guion se centra en la relación entre Göring y Kelley, dejando en segundo plano otros acusados y debates jurídicos que también fueron fundamentales en el proceso.

Esta decisión narrativa otorga cohesión dramática, pero limita la amplitud del retrato histórico. Sin olvidar que no se trata de una revisión como tal del hecho, sino de una adaptación de un relato que ya diluye la misma historia.

Núremberg: El juicio del siglo

La narrativa a veces tiene problemas en Núremberg: El juicio del siglo

Se puede decir que la narrativa a veces tiene problemas en Núremberg: El juicio del siglo, siendo este su principal dilema.

Por momentos, la película alcanza una intensidad dramática notable, especialmente en los diálogos entre Crowe y Malek, que funcionan como duelos verbales cargados de tensión.

Sin embargo, en otros pasajes el guion se percibe fragmentado, con escenas que parecen más diseñadas para impactar que para profundizar en la reflexión sobre justicia y memoria.

La película promete una exploración psicológica profunda, pero se queda a medio camino. El conflicto interno de Kelley, atrapado entre la fascinación intelectual y el rechazo moral hacia Göring, no termina de desarrollarse.

Asimismo, la representación del tribunal, aunque solemne, carece de la densidad jurídica que podría haber enriquecido la narrativa.

Núremberg: El juicio del siglo

¿Vale la pena Núremberg: El juicio del siglo?

Núremberg: El juicio del siglo es una obra ambiciosa que intenta revivir un episodio crucial de la historia moderna. Su mayor virtud reside en la interpretación de Russell Crowe y Rami Malek.

Sin olvidar que la puesta en escena transmite la solemnidad del momento y el guion, aunque irregular, logra generar tensión en los enfrentamientos psicológicos.

No obstante, la película se queda atrapada entre la fidelidad histórica y la necesidad de espectáculo, lo que limita su profundidad. Funciona más como una introducción accesible al tema que como una reflexión exhaustiva.

Para quienes buscan un retrato dramático y visualmente impactante, la cinta cumple; para quienes esperan un análisis más incisivo, puede resultar insuficiente.