Frantzdy Pierrot, delantero de Haití en el Mundial 2026, recuerda sus inicios jugando descalzo en las calles con balones improvisados de naranjas y bolsas de plástico.
Su historia refleja la resiliencia de un país golpeado por la violencia, pero unido por el fútbol. Tras mudarse a Estados Unidos a los once años, encontró oportunidades que cambiaron su vida.
Hoy, representar a Haití significa devolver esperanza y orgullo a su pueblo, que celebró con emoción histórica la clasificación mundialista después de décadas de ausencia.

Sin un balón, así empezó la historia de Frantzdy Pierrot en el futbol
En entrevista con la FIFA, Frantzdy Pierrot recuerda que en su infancia, muchas veces ni siquiera tenían un balón de verdad para jugar.
Usaban cualquier cosa para jugar y el fútbol les daba felicidad y libertad. Era más que un juego. Unía a la gente y les daba algo con lo que soñar.
“El fútbol lo significa todo en Haití. Cuando la selección nacional tiene éxito, la gente vuelve a sentir alegría y conexión. Que Haití juegue el Mundial pone una luz positiva sobre el país y su gente”
Frantzdy Pierrot, jugador de Haití
El día que Haití clasificó al Mundial 2026
Frantzdy Pierrot no olvida el día que Haití se clasificó al Mundial 2026. Miles de personas estaban en las calles celebrando, cantando y bailando.
Antes de eso, todo el mundo estaba dentro de sus casas, con miedo a salir por culpa de las bandas y la violencia.
“Ese día la gente olvidó todos los problemas y dificultades que afrontaba el país. Estoy orgulloso y feliz de representar a mi gente porque nos necesita. El fútbol lo representa todo para el pueblo haitiano”
Frantzdy Pierrot, jugador de Haití
Clasificarnos para el Mundial después de tantos años fue algo muy emotivo para todos. Algo más grande que el fútbol.
“Es historia para nuestro país y algo que el pueblo haitiano merece celebrar de verdad. Por primera vez, muchos haitianos en todo el mundo estarán apoyando a su país de origen y no a Brasil, Argentina o Francia”
Frantzdy Pierrot, jugador de Haití
Devolver a Haití algo de lo recibido como futbolista
Con apenas once años, Frantzdy Pierrot se mudó a Massachusetts, Estados Unidos, dice que fue el mejor día de su vida porque sabía que todo estaba a punto de cambiar para siempre. Lejos de Haití, también siguió su camino en el futbol.
Ya no tendría que trepar a los árboles para coger naranjas y usarlas como balones. Podía comer todo lo que quisiera y, lo más importante, tendría la oportunidad de convertirse en alguien.
“Tendría mejores oportunidades, educación y estabilidad. Como muchas familias inmigrantes, mis padres se sacrificaron muchísimo por nosotros”
Frantzdy Pierrot, jugador de Haití
Dejar Haití a esa edad fue difícil porque era todo lo que conocía. Tuvo que dejar atrás a sus amigos, familia y cultura.
Por eso, ahora que puede representar a su país Haití, intenta devolverle algo de lo que la vida le ha dado como futbolista profesional.





