Agradezco de antemano la invitación para estar presente en el vuelo inaugural a Chihuahua, saliendo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). De verdad, son experiencias irrepetibles, y aquí les voy a compartir los pormenores.

Más allá de cifras y datos, existe una falta de proporción, una disonancia, entre lo que en realidad vive hoy nuestro país, y la narrativa derrotista que mucha gente trata de implantar en las redes sociales: la cansina cantaleta de que México es un país inseguro al que más vale no visitar.

Ese discurso que leemos, vemos y oímos hasta la náusea; me queda claro que en el juego de la política manejar la narrativa, y ser dueño de ella, es de capital importancia. Sin escrúpulos de por medio, se pone al país como tablero, y dividido en feudos, se decide: “yo soy de un color, y yo del otro”, pero se deja totalmente de lado lo más importante: ¡todos somos mexicanos!

Por eso celebro aún más que se abra esta nueva ruta; no soy ajena a que en el país existen diferentes fuerzas políticas, pero celebro que se puedan dejar de lado las fastidiosas etiquetas partidistas, y comprobar que Chihuahua le abre los brazos a la aerolínea del Estado. Eso habla muy bien de la inteligencia emocional, y se puede palpar que todos vamos volando en el mismo avión, donde queremos que a México le vaya bien, a todas y cada una de sus entidades federativas, sin importar el color del partido que las gobierne.

La cita para el vuelo inaugural fue temprano, así que llegamos y aprovechamos para tomar algunas fotografías, antes de que comenzara la ceremonia protocolaria del vuelo; ahí participaron la directora de Turismo de Hidalgo, Elizabeth Quintanar Gómez; el director de Promoción Turística en el Gobierno del Estado de Chihuahua, Germán Orrantia Calderón; el director jurídico y representante legal del AIFA, Eleazar Ramírez Espíndola; director general de Planeación de la Secretaría de Turismo Federal, Rodrigo Cerda Cornejo, y por supuesto el director de Mexicana, el General Leobardo Ávila Bojórquez.

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Vuelo inaugural a Chihuahua, saliendo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles

Se anunció oficialmente que los vuelos serán los lunes, miércoles, jueves, viernes y domingo, saliendo a las 16:10 horas, para estar aterrizando en tierras chihuahuenses a las 18:05 de la tarde; los vuelos de regreso son los mismos días, pero saliendo a las 18:45 de la tarde para aterrizar en el AIFA a las 20:50 de la noche.

La experiencia a bordo del vuelo me pareció magnifica, y resalto que al hablar del estado de Chihuahua, no solo es referirse al más grande del país, sino que es un territorio que tiene mucho que ofrecer. Desde bellezas naturales como son las Barrancas del Cobre, la experiencia de viajar en tren en el “Chepe”, en cualquier temporada del año es una belleza y ahora que venga el invierno, ver paisajes nevados a bordo de ese tren, son para quitar el aliento.

Lugares llenos de historia, ciudades coloniales, lugares desérticos, y desde luego la mítica frontera que adoptó a Juan Gabriel como el “Divo de Juárez”, una leyenda dentro de la historia musical de este país. Además de contar con una naciente rama, que, aunque es muy joven todavía, Chihuahua ya se distingue por su “enoturismo”.

Y por si eso fuera poco, hace no muchas columnas atrás les hablé de la confianza que existe en este estado, al grado que Safran México acaba de ampliar su planta, y les dejo un dato cultural: los interiores de los aviones de la nueva Mexicana son de fabricación netamente hechos por manos chihuahuenses, pues Embraer fabrica sus interiores en dicho estado.

Dentro del avión se realizó una pequeña cata por parte de Casa Vazqueño, viñedo ubicado en el Valle de los Olivos; cuenta con 15 hectáreas y quiere ser referente para convertirse en una ruta enoturística, donde además de catas, ofrece recorridos por los viñedos, degustar la gastronomía local, y hospedarse en alguna de sus cabañas y vivir toda una experiencia.

Probamos una mezcla de Cabernet Sauvignon (50%), Shiraz (24%) y Malbec (24%), el vino se llama “Origen” y este vino define al viñedo, de acuerdo con la sommelier que estuvo a bordo de la aeronave guiando la cata,

“Origen” se caracteriza por resaltar el árbol del nogal, el ganado y la tierra, y siguiendo lo que dicta su etiqueta, deja claro de dónde viene. A la vista es de color rojo en tonos cereza, sin corazón pero con reflejos en tonos caoba, y con un ribete rojo oscuro; en nariz lo que encontré fue cereza, frutos rojos y sotobosque; la sommelier, que sin duda tiene más afinado el sentido del olfato también destacó notas a jamaica, tabaco e incluso cedro.

Eso sí, en boca coincidimos con que es un vino redondo, de suaves taninos, y para ser un vino joven está muy bien equilibrado; lo degustamos con una muestra de carne seca también de la misma Casa Vazqueño, quienes además de vinos y carnes, venden nueces.

Y es que a mi ponme un toro en la etiqueta y ya me ganaste; soy “un toro enamorado de la luna”, tal vez sea porque mi signo zodiacal es Tauro, pero de verdad, me encantan los toritos y las vacas. Regresando a la cata, este simple ejercicio a bordo del avión, por supuesto que genera muchísimo interés, y querer saber más.

Eso sí, les dejo tarea a los encargados de turismo de Chihuahua que proporcionen más indicaciones de cómo llegar a Casa Vazqueño, y -por ejemplo- que se requiere hacer un viaje de tres horas y media en coche para llegar, pero es importante saber que hay hospedaje allá, por lo que la experiencia se puede tomar como “una escapada de fin de semana”.

Yo le tengo un cariño especial al estado, pues mi abuela materna era de Parral; y una prima se fue a vivir allá tras contraer nupcias con un chihuahuense; ella tuvo una hija a la que le llevo cuatro años, que es mi sobrina con quien compartí parte de mi infancia, así que en vacaciones, de verano o de Semana Santa, solía dividirlas, una parte con la familia de mi papá y otra con la de mi mamá, ventajas de tener padres divorciados desde los dos años.

Me tocó estar muchas veces en Chihuahua, íbamos a Ciudad Juárez y paseábamos en El Paso, Texas; de hecho el único vuelo que hice a Los Ángeles de niña fue por American Airlines saliendo de Chihuahua, y es que en 1985 mi sobrina y yo fuimos a Disney.

Por eso en esta ocasión, cuando Mexicana me invitó a este vuelo inaugural, no dudé ni un segundo en acudir a presenciar un evento histórico. Celebro que la Aerolínea del Estado Mexicano vuele a tierras chihuahuenses, donde se come delicioso. Es un estado increíble, ligado con la aviación y además ahora tiene una industria vitivinícola floreciente.

Esta ruta es una gran oportunidad para los viajeros de negocios, de turismo de todo tipo y quienes quieren conocer al estado más grande del país. No dejen de visitar Chihuahua y ahora lo pueden hacer saliendo del AIFA. Ustedes lo saben, se ha convertido en mi terminal favorita, entre muchas otras cosas porque es amigable con el medio ambiente, es eficiente y ahora llegar en tren es una verdadera maravilla.