Mientras la incertidumbre -políticamente hablando- sea lo que nos conduzca, la aviación seguirá sufriendo de los estragos. Y el reporte de tráfico de Viva, correspondiente al mes de junio, nos sirve para poner las cartas sobre la mesa.
Sé que hay muchos analistas que solamente mencionarán las cifras, y se ahorrarán el trabajo de ahondar en cuáles son los factores que están detrás de ellas, porque la idea de dejar en el imaginario de la gente que una empresa es un “fracaso” por que va a la baja, es algo muy sencillo y simple.
Pero, si además se puede aprovechar ese discurso como plataforma en contra del gobierno actual, entonces la fórmula se vuelve más atractiva para “quedar bien” con algunos factores reales de poder.
Pero yo no podría llamar “fracaso” a una línea aérea que ha demostrado en los hechos que no tiene dudas, y se arriesga por la aviación del país. Sí, nadie puede ocultar que la industria de la aviación comercial en México es sumamente pequeña, pero es un hecho contundente que, a pesar de ello, en diferentes momentos ha dado cátedra a gigantes aéreos como los Estados Unidos.
En México somos expertos, y Viva Aerobus no es la excepción, en ver a las dificultades como enormes áreas de oportunidad, y a no tenerle miedo a explorar nuevos mercados; esa es una actitud que aplaudo como no tienen una idea.
No podemos tapar el sol con un dedo, y no debemos callar lo evidente, la guerra declarada en contra de Irán por parte de los gobiernos de Estados Unidos e Israel está pasando factura, no solo a nuestra aviación nacional, sino a nivel mundial y nadie se escapa. Hoy hablo concretamente de Viva, y del decrecimiento que han observado.
Y no debería “espantarnos”; es un fenómeno esperado dada la incertidumbre alrededor del precio de la turbosina, porque un día se abre el estrecho de Ormuz y al día siguiente se cierra, con una paz que existe un día y al siguiente ya no.
Porque está documentado que es el mecanismo que Trump usa para llenarse sus bolsillos, especulando con el alza o baja de precio del barril del petróleo; en esas circunstancias, y con precios de boletos de avión tan inestables, es más que evidente que la gente deja de viajar.
Durante el mes de junio, Viva registró que su tráfico de pasajeros disminuyó en un 2.4% comparado con el mismo mes, pero de 2025; en esta ocasión transportaron a 2.4 millones de pasajeros.
La capacidad de asientos para Viva en el mes de junio tuvo un decrecimiento del 4.1% (comparado con junio del 2025). Puede medirse por separado: una reducción del 4.8% dentro del mercado nacional y para el internacional la reducción fue del 1.2%.
Es importante señalar que su factor ocupacional para el mes de junio de manera integral fue del 84.6%; mientras en el mercado nacional el factor fue del 85.9%, en el pasaje internacional la cifra de ocupación fue del 78.6%. Debo decirlo, son excelentes márgenes si observamos cómo se encuentra el clima político internacional.
Juan Carlos Zuazua, director general de Viva, menciono:
“Durante junio, mantuvimos un enfoque disciplinado en la gestión de capacidad ante un entorno macroeconómico más moderado y mayores precios del combustible, mientras que los patrones de demanda también se vieron influenciados por las tendencias de viaje asociadas con la Copa Mundial de la FIFA.
En línea con la tendencia observada en la industria, el volumen de pasajeros disminuyó 2.4%, mientras que nuestro factor de ocupación se ubicó en 84.6%. Hacia adelante, continuaremos priorizando la confiabilidad operativa y ajustando nuestra red a las condiciones prevalecientes de la demanda, mientras la puesta en tierra de motores Pratt & Whitney continúa limitando la disponibilidad de flota”.
Y no me hagan hablar de la federación que organiza el evento futbolístico del verano, que también tiene metida la mano en esto. Ustedes deben saber que estuvo reservando habitaciones en diferentes hoteles de las sedes mundialistas de nuestro país para crear una escasez artificial, y generar un alza de precios; y en el momento preciso cancelarlas para que se desplomaran, al más puro estilo de los buitres financieros, o “especuladores”, para decirlo suavemente.
En fin, a pesar de las adversidades, Viva demuestra con hechos -no con palabrería y mucho menos politiquería- que una línea aérea de bajo costo puede ser muy exitosa, aunque tenga todo en contra.
Ellos saben perfectamente que un importante nicho de mercado los busca, porque les gusta la marca, la forma en que operan sus aviones, porque son una aerolínea que refleja juventud y desenfado.
De sobra sabemos que al final del día, Viva va a transformar todos estos “escollos” en grandes éxitos, de mí se acuerdan.





