México había avanzado en la profesionalización del cuerpo diplomático, sin embargo, la designaciones dejaron de responder a trayectorias o experiencia comprobada y pasaron a depender de la cercanía personal y la lealtad política.

Embajadas y consulados dejaron de ser tratados como posiciones estratégicas en materia de política exterior para convertirlos en refugio de incondicionales, dando como resultado que los representantes del Estado mexicano actúen más como virreyes que como diplomáticos.

Embajadas, botín político

El caso de la prima de Carlos Salinas, Josefa González-Blanco, lo ejemplifica: sin carrera diplomática ni experiencia en política exterior, fue designada embajadora en Reino Unido teniendo como principal credencial su cercanía con López Obrador.

Josefa ya arrastraba con antecedentes polémicos incluyendo su salida de la Secretaría de Medio Ambiente tras detener un vuelo comercial.

Durante su gestión en Reino Unido, se documentaron denuncias por acoso laboral, abuso de autoridad y maltrato. Testimonios del personal describieron un ambiente de trabajo de humillaciones constantes, decisiones discrecionales y un trato “de sirvientes” al personal que distaba de cualquier estándar institucional. Incluso se reportó la existencia de mecanismos informales de castigo.

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A esto se sumó el uso intensivo de la representación diplomática para eventos sociales y actividades ajenas a la función sustantiva de la embajada, bajo una lógica de discrecionalidad, privilegio e impunidad. Y no fue el único caso:

Isabel Arvide, quien sin experiencia diplomática previa fue designada cónsul en Estambul, protagonizó conflictos internos, denuncias de maltrato y filtraciones que evidenciaron una gestión caótica.

Jorge Islas López, en Nueva York, acumuló señalamientos por acoso laboral y lejos de ser sancionado, fue promovido dentro de la estructura consular.

Ricardo Valero Becerra dejó su cargo tras un escándalo internacional y Pedro Salmerón ni siquiera pudo asumir su cargo en Panamá, luego de que su nombramiento fuera rechazado por acusaciones de acoso sexual.

Todos ellos perfiles sin trayectoria diplomática, nombrados por afinidad política y protegidos pese a los señalamientos acumulados.

Diplomacia ideologizada

La diplomacia mexicana también acumuló fricciones inéditas. Raquel Serur en Ecuador, María Teresa Mercado en Bolivia y Pablo Monroy en Perú fueron declarados personas non gratas o expulsados, derivado de posturas del gobierno mexicano.

También el Servicio Exterior ha sido usado como moneda de cambio político. Exgobernadores que se alinearon con el oficialismo fueron premiados con embajadas y consulados: Quirino Ordaz en España, Claudia Pavlovich en Barcelona, Carlos Aysa en República Dominicana, Carlos Joaquín en Canadá y Omar Fayad en Noruega.

Una red de representantes sin formación diplomática, operando sus espacios de privilegio con márgenes de discrecionalidad y una lógica de poder que los convirtió en unos virreyes modernos.

Filtraciones y vendettas

Otro elemento, es que los escándalos salen a la luz mediante filtraciones y disputas internas de poder.

El caso Ebrard revela que el propio régimen utiliza la información como herramienta para disciplinar, exhibir o debilitar a actores de forma coyuntural.

El tema no es el error de poner “como hijo” en la residencia (que no embajada) a su vástago (grave error) y quizá ilegal, el tema es debilitarlo ante su cercanía con Estados Unidos en las distintas negociaciones. Fuego amigo.

Una diplomacia servil

Las consecuencias son graves: deterioro, pérdida de credibilidad internacional y una representación exterior que ya no responde al interés nacional.

La Constitución es invocada en discursos solemnes y citada cuando resulta útil, pero en la práctica acaba siendo flexible para unos, rígida para otros.

La ironía se vuelve norma cuando parece haber una cláusula no escrita: cuando se trate de defender a amigos y colegas incómodos, intervenir; para todo lo demás, invocar la no intervención. Y todo, por supuesto, en nombre de los principios y la soberanía.

X: @diaz_manuel