“En el espacio nadie puede oír tus gritos”.

Lema promocional de Alien, el octavo pasajero

En Mexicana de Aviación, usted compra un boleto y sus impuestos compran los demás. El pasajero invisible no aparece en la lista de abordaje, no documenta equipaje ni recibe cacahuates. Es el contribuyente: viaja en todos los vuelos, paga los asientos vacíos y jamás llega a ningún destino. En términos aeronáuticos, correspondería lanzar la llamada de auxilio más grave: “Mayday, Mayday, Mayday”. En términos de la 4T lleva a… comprar más aviones.

Claudia Sheinbaum asegura que Mexicana alcanzará el punto de equilibrio cuando complete su flotilla de 20 aeronaves. Nadie ha explicado qué traerá la número 20: pasajeros, rentabilidad o un extraterrestre especializado en devorar presupuesto. Hasta ahora, lo único que crece dentro de Mexicana es el apetito.

La explicación de la presidenta científica confunde un hecho económico básico, trivial, probado: capacidad con demanda, flota con mercado y punto de equilibrio con punto de quiebra. Es como anunciar que un restaurante vacío finalmente será rentable cuando ponga otras 20 mesas. En Palacio acaban de descubrir una nueva ley económica: mientras más grande sea el agujero, más cerca estará de cerrarse. Ridículo.

Encima lo anuncian con orgullo, mariachis y Jarabe Tapatío.

La Cuenta Pública 2025 —cifras del gobierno de la propia presidenta— aporta el parte del accidente. Mexicana transportó 434 mil 299 pasajeros, obtuvo ingresos operativos por 462 millones de pesos, pero costos por mil 403 millones. Entiéndase: perdió (perdimos) 941 millones en un año; alrededor de 2.58 millones diarios. CADA pasajero dejó un ingreso promedio de mil 64 pesos, pero transportarlo costó aproximadamente 3 mil 231. La diferencia —2 mil 167 pesos— ¡la cubrió ese octavo pasajero que nunca sale en la foto: usted!

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Así, Mexicana no vende boletos baratos. Vende boletos incompletos. Una parte se cobra en la taquilla y otra, mucho mayor, en los impuestos. Socialismo aeronáutico de altura: unos vuelan; todos cooperan.

Tampoco existe evidencia de que los aviones actuales estén reventando de pasajeros. El propio Programa Institucional de Mexicana reconoce una ocupación de 49% como línea base de 2024 y se propone llegar a 71% en 2030. Para entonces pretende transportar 2.63 millones de personas. Eso significa que tendría que multiplicar por seis la cifra de 2025. ¡Ni en sueños! Esa no es una proyección sustentada. Es una carta a Santa Claus redactada por militares.

Y todavía falta sumar lo de las aeronaves. Los 20 Embraer fueron contratados ¡por 750 millones de dólares! por GAFSACOMM —sorpresa—: el conglomerado militar que controla aeropuertos, trenes, hoteles y ahora también milagros financieros. Y los nuevos aparatos no llegarán solos: vendrán acompañados de tripulaciones, seguros, mantenimiento, turbosina, refacciones y derechos aeroportuarios. O sea, los costos sí tienen asiento confirmado. Los pasajeros siguen en lista de espera…

Quizá a sabiendas o por ignorancia de todo lo anterior, Sheinbaum aclara que la aerolínea NO fue creada para obtener ganancias, sino para cubrir sus costos de operación... Ta’ bien. El pequeñísimo detalle es que ¡tampoco cubre sus costos. ¿De cuándo acá “no buscamos utilidades” significa “aceptamos cualquier pérdida”? Una empresa estatal puede cumplir una función social, pero debe acreditar qué comunidades conecta, cuánto cuesta atender cada ruta, cuántas personas antes aisladas se benefician y si existía una opción menos onerosa para montar toda esta farsa. De otro modo no es política pública. Es un capricho con alas.

Aquí aparece el problema sistémico. El economista János Kornai lo llamó “restricción presupuestaria blanda”: una empresa protegida por el Estado sabe que nunca enfrentará realmente las consecuencias de sus errores. Si falla el pronóstico, Hacienda / usted aporta. Si sobran asientos, se compran aviones. Si crece el quebranto, se va corriendo la fecha para alcanzar el equilibrio. La empresa del Estado (del Ejército, en este caso) aprende que no necesita corregirse; únicamente debe esperar el siguiente rescate.

Una aerolínea privada que se equivoca cancela rutas, vende activos, sustituye directivos o quiebra. Mexicana eliminó ocho de sus 17 rutas en enero de 2025 y el gobierno llamó a aquello “revisión estratégica”. En el lenguaje de quienes arriesgan su propio dinero eso se llama equivocarse a lo gacho. En el idioma de la 4T, equivocarse con recursos ajenos es planeación de largo plazo. ¡Háganme el favor!

Pero no es como que Mexicana fuera creada para conectar ciudades. Se ideó para justificar al AIFA. Y el AIFA sirve para justificar a Mexicana y ambos sostienen la ficción de que las obras de Andrés Manuel López Obrador funcionan. Es una economía circular muy peculiar: no circulan las utilidades, circulan los subsidios. Véanlo de esta manera: Mexicana es, en realidad, la agencia militar de colocación de pasajeros del AIFA. Ya está; no más, no menos.

Ese es el modelo completo de los proyectos prioritarios de la 4T: ninguno fracasa, ninguno se cancela y ninguno termina de costar. El Tren Maya transporta menos de lo prometido: “se está consolidando”. Dos Bocas produce menos de lo anunciado: “está en proceso”. Mexicana pierde: “le faltan aviones”. El éxito siempre llegará después: en la siguiente etapa, el siguiente trimestre o el siguiente presupuesto. La promesa despega; los resultados permanecen en tierra. La pérdida se reparte entre todos; la responsabilidad no la aborda nadie. Ningún funcionario paga la turbosina, la nómina ni los errores de planeación con su patrimonio. El único accionista condenado a recapitalizar eternamente la empresa es el contribuyente.

Así que Mexicana ya encontró su punto de equilibrio: cada explicación oficial pesa exactamente lo mismo que la pérdida que pretende ocultar.

El punto que jamás alcanzará es el de la vergüenza.

Giros de la Perinola

(1) La línea aérea recién anunciada, Fly2Galicia, pretende iniciar operaciones el 1 de diciembre con un solo Airbus A320 mediante arrendamiento ACMI: avión, tripulación, mantenimiento y seguro incluidos. Luego, si existe demanda, incorporará una segunda aeronave en 2027. Eso no garantiza su rentabilidad, aunque revela una diferencia elemental con Mexicana de Aviación: primero prueba el mercado y después amplía la flota. Mexicana comprometió 20 aviones y ahora saldrá a buscar a quién sentar dentro…

(2) Todos ponen: Hacienda, el dinero; los contribuyentes, la paciencia; los militares, la “administración”; Claudia, las fechas. Mexicana solo pone los asientos vacíos.