No quiero que una noticia tan importante pase desapercibida, y se pierda en el mar de la información, porque es un tema sumamente delicado que merece pongamos atención.

Los señores tecno feudales que hoy mandan en el planeta tierra se quieren enriquecer aun más, a costa de los trabajadores; me refiero al caso de la aerolínea Spirit, en los Estados Unidos. Y es que estamos ante un panorama que, como humanidad, todavía no alcanzamos a dimensionar: lo peligroso que resulta que este puñado de personas tenga la información de todo el mundo.

Y no es para menos, si buscamos a estos personajes que hoy se encumbran en la tecnocracia, nos daremos cuenta de que poco les importamos. Hoy por hoy para ellos somos un “mal necesario”, y parte de un capital altamente desechable.

No podemos minimizar el hecho de que Microsoft y Google -entre otros- estén pidiendo los datos de los trabajadores de la aerolínea Spirit. ¿Cuál es el motivo real para tener dicha data? La aerolínea ya se fue a quiebra, pero los emporios comerciales no forman parte del gobierno, ni les van a “resarcir” nada a los trabajadores, ¿para qué quieren esos datos?

La Asociación de Sobrecargos-CWA (AFA-CWA, por sus siglas en inglés), publicó un comunicado al respecto, en el que externan su preocupación al conocer las intenciones de estos señores de obtener los datos de los trabajadores, y han manifestado lo siguiente:

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“AFA se opone rotundamente a la venta de sus datos. Hemos tomado medidas inmediatas con nuestros abogados especializados en bancarrota para oponernos a la venta de datos de los auxiliares de vuelo, y solicitar restricciones, así como mayor protección para los empleados en caso de que se apruebe dicha venta. También exigimos a Spirit que atienda directamente nuestras inquietudes. Lucharemos contra esto por todos los medios posibles”.

Y es que a través de un documento judicial Spirit anunció la intención de venderle a Google los datos de sus trabajadores como parte de la venta de los activos de la línea aérea.

Yo me pregunto ¿desde cuándo los datos personales de los trabajadores son parte de los activos de una línea aérea? ¿En verdad los trabajadores son rebajados a simples mercancías? ¿monedas de cambio? No sé ustedes, pero para mí esto es monstruoso.

Ahora, ¿qué datos son los que quiere adquirir Google? Entre estos se encuentran los datos confidenciales de los trabajadores de la línea aérea, así como registros laborales, correos electrónicos, nóminas, la información que esté en Microsoft Teams y SharePoint, que se usan para reuniones virtuales y que suelen ser grabadas. Así como información de los sistemas financieros, analítica web, los programas de fidelidad de la aerolínea, los datos de operación de las aeronaves, el software, así como el revenue management (gestión de ingresos).

La venta está pendiente, ya que la próxima audiencia judicial se llevará a cabo el próximo 9 de septiembre; ante esto los sobrecargos del AFA-CWA han interpuesto formalmente su objeción.

Desconocen si los archivos que pretenden vender a Google van a preservar la integridad del conjunto de datos, así como que no se haga pública esta información. El sindicato tiene la preocupación de que los utilicen para la persecución de los empleados de la línea aérea, al mantener los vínculos que permiten rastrear los registros entre los sistemas.

Y “el peine aparece” cuando sabemos que lo que a Google en realidad le interesa, es “educar” a su inteligencia artificial (IA, por sus siglas en inglés) con los datos de Spirit Airlines, y que la empresa de tecnología está dispuesta a pagar 10 millones de dólares. Como siempre, los tripulantes de cabina son los más combativos, y ya se empezaron a mover, a diferencia de los pilotos y el resto de los trabajadores, que están más que callados.

Imaginen la dimensión de las cosas: Forbes entrevistó a la gente de Spirit Airlines para saber de cuántos datos estamos hablamos, y cito textualmente lo escrito por dicho medio de comunicación: “Los datos en bruto incluyen casi 100 millones de nombres de pasajeros y casi 13 millones de direcciones de correo electrónico activas, así como casi 176,000 registros de empleados y 500 millones de mensajes de Microsoft Teams, según documentos judiciales”.

¿Sintieron escalofríos recorriendo su espina dorsal? Yo sí, porque es brutal la cantidad de datos. Esto es un verdadero escándalo, y por eso no podemos minimizarlo. Y no crean que Google es la única interesada, existe otra oferta que quiere los datos también para el entrenamiento de su IA, y se trata de Mercor, una plataforma de contratación y entrenamiento de inteligencia artificial impulsada por IA que conecta a profesionales, y expertos de diversas áreas, con laboratorios tecnológicos globales.

Tus datos personales a la venta, y se los llevaría el mejor postor para utilizarlos de formas inimaginables. Y si investigamos quiénes son los dueños de Google, más escalofríos me dan, porque son los tecno-oligarcas Lawrence Larry Edward Page, un norteamericano judío cuya fortuna está por detrás de la de Elon Musk, siendo la segunda persona más rica del mundo, y Serguéi Mijáilovich Brin, ruso nacionalizado estadounidense -también judío- cuya fortuna está colocada justamente detrás de su socio, es el tercer hombre más rico del planeta tierra.

Estos son los hombres que, pagando una miseria, quieren usar los datos de los trabajadores para “educar” a su IA, y alimentar sus data centers, que además de generar una cantidad importante de emisiones de CO2 a la atmosfera, y contaminar brutalmente el planeta, son cómplices del genocidio que hoy se lleva a cabo en Palestina y el Líbano.

En lo personal, a mí sí me da pánico lo que quieren hacer estos tecno-oligarcas. No hay dinero suficiente que pague por la privacidad a la que tienen derecho los seres humanos, y menos para que datos personales sean usados para “entrenamiento” de una inteligencia artificial, que busca el desplazamiento de la humanidad en aras de disminuir costos y aumentar las ganancias.

A estos personajes no les importa en lo más mínimo la raza humana, lo único que les preocupa es seguir inflando sus cuentas personales.

Curiosamente todos ellos tienen “bunkers”, previendo que el planeta tierra se irá a la fregada por su culpa. No es casualidad, y lo decía en la columna sobre el documental de Boeing, es momento de repensar la frase “Eat the rich”, antes de que ellos acaben con todos nosotros.