Hay un grupo de opinadores, analistas y demás fauna literaria, que siempre hablan de lo mal que le va a la nueva Mexicana de Aviación. Y ustedes saben que yo pertenezco a un ecosistema que, antes de afirmarlo, me pregunto “¿esto es cierto?”, y lo hago porque hay en el pasado muchos ejemplos de que es una narrativa manejada para que en el público permee la idea de que la aerolínea del Estado Mexicano es un perfecto, rotundo e insalvable fracaso.

Ya lo sé, parezco disco rayado, pero es que no hay día que no me tope con una columna hablando de las “pérdidas millonarias” que sufre el país por el “capricho de López”, y que ese dinero se pudo haber ido a otros rubros “más importantes”.

A este grupo pertenece una columna reciente, en la que el autor se queja de que, a pesar de haberla solicitado, no le han entregado el plan de negocios actualizado de Mexicana. Y lo que el mismo columnista refiere, es que la respuesta fue “ese documento que pide, no existe”.

“En el pedir está el dar”, dice el refrán. Y tenemos que ser muy puntales: nadie niega que el derecho a la información pública es un derecho humano. Pero no podemos alegar que si mi petición no es resuelta en los términos que la hice, en automático se trata de un embate que vulnera el ejercicio del derecho a la información, que transgrede los derechos ciudadanos fundamentales para conocer, acceder, vigilar y controlar el poder estatal. No hay que ser catastrofistas, porque puede tratarse de que la petición simple y sencillamente estuvo mal planteada.

Tal vez, solo tal vez, podríamos estar ante el caso en que la persona que solicita una información determinada sea experta en temas financieros y económicos, pero que no alcance a distinguir -por ejemplo- a las diferentes regiones aeronáuticas.

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Eso podría provocar que involuntariamente esta persona mezclara con total desfachatez la región de Norteamérica, donde se ubican las aerolíneas de Canadá y los Estados Unidos con la región de América Latina y el Caribe, que es donde se encuentra México.

Cabría la posibilidad de que haya aseverado que la mayoría de los accidentes aéreos se han suscitado en la región de “Norteamérica y el Caribe”; pero la imprecisión se vuelve evidente cuando sabemos que esa región aeronáutica no existe.

Busquen ustedes mismos, y verán la manera oficial de catalogar las regiones de la aviación comercial, tanto por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) como por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés).

Ahora bien, tenemos que partir de algo básico como saber si para el autor de la columna catastrofista las palabras “inversión” y “gasto” son lo mismo que “pérdidas”; en lenguaje simple y llano son cosas totalmente diferentes, y en términos económicos cada uno representa un flujo de dinero o un impacto financiero totalmente diferente, y así hemos de considerarlos.

Sabemos que, desafortunadamente, existen personas que pueden confundirlos, pero lo verdaderamente grave es que hay quienes a sabiendas de que son cosas diferentes, no le importa usarlas como sinónimos, con la finalidad de confundir, y que todo suene a “pérdida”.

Con ese uso de las palabras, aprovechan para tejer toda una narrativa negativa acerca de que lo que se invierte en una aerolínea del Estado, haciendo comparaciones absurdas con líneas aéreas que en el mercado tienen 20 años, o más de 90, como es el caso de Aeroméxico.

Tampoco se fijan en el modelo de negocio; no se pueden comparar a Aeroméxico con Viva o Volaris, porque son modelos distintos. La primera es una aerolínea tradicional y las otras dos son del modelo de bajo costo. Otra que “era” un híbrido entre estos dos modelos de negocio era Interjet, que hoy ya no está dentro del mercado.

Ustedes lo saben bien, amables lectores, ese tipo de columnas de opinión “aman” hablar de cifras y de millones y millones de pesos o dólares, y con ello hacer más contundente su “statement” en contra la nueva Mexicana de Aviación.

Lo hacen porque la gente no suele contrastar los datos, y muchas veces no tiene idea -o el tiempo- para pensar en dónde buscarlos.

Con un poco de suerte, la consulta más profunda que realizan para afirmar sus dichos la hacen a través de la inteligencia artificial, que no es más que un compendio de datos, sin ningún análisis y que muchas veces arrojan datos falsos. La gente que utiliza la IA no se da ni siquiera el tiempo para verificar que los datos entregados son verdaderos o falsos.

Y sobre eso tengo una anécdota qué contar: hay una idea errónea en la gente en general, de que la antigua Mexicana de Aviación quebró porque los trabajadores estallamos una huelga. Si consultan a la IA, les va a salir ese “dato”; sin embargo es falso. Se los digo yo, que en el momento de la bajada de Mexicana, y hasta el día de hoy, sigo siendo parte de Compañía Mexicana de Aviación. Y les puedo decir con todos los pelos de la burra en la mano: ninguno de los tres sindicatos estalló una huelga. ¡Jamás existió una huelga!

Pero mucha gente tiene la peregrina idea de que quebró por la culpa de una huelga estallada por los trabajadores. Eso es lo mismo que ahora quieren hacer con la narrativa negativa de que en la nueva Mexicana todo, absolutamente todo, son “pérdidas”, y que el dinero de nuestros impuestos se está yendo a un barril sin fondo.

La realidad de la nueva línea aérea Mexicana de Aviación, es totalmente diferente.

Gracias a la gran e inteligente conducción de su director, el general Leobardo Ávila, se sigue fortaleciendo una línea aérea regional, sumamente necesaria para conectar al país; que no solamente transporta pasajeros, sino también carga.

La gente suele creer falsamente que la industria aérea está alejada de sus vidas, pero no es así; para ser beneficiado por la aviación no es forzoso hacer uso directo de ella. La aviación comercial, que también tiene su concesión para ser de carga y de transporte de correo, se dedica a llevar a los aeropuertos al interior del país, distintos tipos de bienes, como puede ser ropa, comida e incluso medicamentos, que van a ser consumidos por las poblaciones cercanas a la terminal aérea.

Esto es, no necesitas volar en avión para que la industria aérea te beneficie. Hoy gracias al enorme desarrollo que ha tenido el e-commerce, la gran mayoría de las compras que se hacen en línea llegan vía aérea, y si tu poblado está lejos de una gran ciudad, ese artículo llegará por avión, y más ahora que está cerrado el estrecho de Ormuz.

Quienes están empeñados en seguir con esta falsa narrativa de “fracaso y dispendio del erario”, nunca o pocas veces hablarán de que, en dos años y medio de operaciones, la aerolínea del Estado, Mexicana se ha colocado en el cuarto lugar en transporte de pasajeros.

Este no es un dato para nada menor, su competidor más cercano es Transportes Aéreos Regionales (TAR), con base en el Aeropuerto de Querétaro, y que opera desde el año 2014, esto es, tiene 12 años dentro del mercado aéreo.

Ellos transportaron a 96,198 pasajeros en el primer semestre de este año, con una flota de 12 aeronaves modelo Embraer ERJ-145, las cuales tienen en promedio una antigüedad de 26.6 años.

Mientras que Mexicana tiene actualmente una flota de 8 aeronaves modelo Embraer 190 y 195 E2, aviones recién salidos de la fábrica y su antigüedad es mínima, transportando en el primer semestre 245,739 pasajeros.

Ahora bien, TAR no opera carga, a diferencia de la aerolínea del Estado que sí se incorporó en este rubro del negocio, por lo que en este semestre transportó 219,477 kilogramos, superando incluso a la carguera AeroUnión que transportó en el mismo periodo 86,461 kilogramos de carga nacional, y superando a Aeroméxico Connect en carga internacional, que transportó 97,699 kilogramos.

La aviación como la vida, es muy diversa y funciona de maneras muy distintas. No todas las líneas aéreas hacen lo mismo, y me refiero al uso total de la concesión, aunque TAR tiene la venia del gobierno para la carga y el correo, no la usa, porque no le interesa para su modelo particular de negocio.

En cambio, Aeroméxico, Viva, Volaris y ahora Mexicana, operan carga. Solo como dato cultural, sepan que quien más transporta carga tanto nacional como internacional en este país, no es una aerolínea carguera, es Grupo Aeroméxico con Aeroméxico la troncal y con Connect, superando a Estafeta, MasAir y AeroUnión.

Y si la comparamos con las aerolíneas extranjeras, Mexicana está por encima de Alaska Airlines con 92,636 kilogramos, Taca (Taca International Airlines) con 110,535 kilogramos, Lanperu con 107,390 kilogramos, Neos Air (Neos S.P.A.) con 175,420 kilogramos y Orbest con 69,044 kilogramos.

La aviación deja claro que cada quien opera su modelo de negocio como mejor le acomoda, y en el caso de Mexicana, con dos años y medio operando como aerolínea de transporte de pasajeros, carga y correo, los números son excelentes: cuarto lugar en transporte de pasajeros, y en cuanto a carga supera a varias aerolíneas internacionales.

No podemos ser tan “simplistas”, porque si vemos a las inversiones como pérdidas, entonces todas las empresas salen perdiendo. Dentro de la industria aérea el margen de ganancias es sumamente reducido, y no lo digo solo yo, la IATA reconoce que a nivel global las ganancias de una línea aérea rondan entre el 2% al 3.9% como máximo. De hecho, en la actualidad hay muchas aerolíneas que vuelan con número rojos.

¿Por qué? Primero responde mi parte romántica y amante de la aviación: porque la aviación es adictiva; ahora, mi parte racional me hace decirles que la conectividad es parte fundamental que todos los gobiernos del mundo cuidan y vigilan. Por tal motivo la aviación se subsidia de distintas maneras en todos lados, no solamente en México y a Mexicana.

Así que podemos concluir que no, que a Mexicana no le va nada mal. Sí, va a llegar a su punto de equilibrio, y estoy segura de que lo hará antes de lo que se piensa, a pesar de todos los zopilotes y aves de mal agüero que solamente desean que fracase.

Voces y plumas que no se dan cuenta -o no les importa- toda la gente que trabaja y vive de esta nueva empresa. No son números, son vidas humanas, son historias, son futuro. Son gente que no solo quiere trabajar, sino que tienen perfectamente interiorizado que, con cada jornada cumplida, dejan en alto el nombre de México.