“Qué responsabilidad la que tenemos hoy en día: asumir, entender, defender, vivir los principios del Humanismo Mexicano y demostrar que, pese a todo, es posible construir la paz, que es fruto de la justicia (y de la equidad)”.

Epigmenio Ibarra

En México en el año 2026, con el segundo gobierno surgido de la llegada democrática al ejecutivo federal -con mayoría en el Congreso de la República y en los gobiernos estatales y municipales- de la cuarta transformación de la vida pública del país, es donde se nota con mayor nitidez, tras muchas décadas de ladronaje y atraco prianista (por ende de un inmenso y despiadado abandono), que son de hecho -primero con Andrés Manuel y después con Claudia- los 2 gobiernos federales de izquierda progresista de la 4T, los que han empezado a reconstruir este país, ello -en primera instancia- con proyectos de inversión en movilidad e infraestructura pública de interconectividad sustentable.

Y lo ha dicho con claridad la presidenta Claudia Sheinbaum ¿qué se necesita? Justamente: más infraestructura de movilidad (carreteras, puentes, caminos, aeropuertos, puertos, vías férreas, trenes, metrobuses, transporte eléctrico, ciclovías, ciclo pistas, segundos pisos, etc), para mejorar la vida de las personas. Y al mismo tiempo tener conectado al país, generar empleos y avanzar en el desarrollo económico y social de México, y así se ha hecho.

Y no solamente es el parafrasear, sino el ir más a fondo de las palabras y del discurso de la presidenta Sheinbaum, es observar también los datos duros y las cifras e indicadores disponibles, ello con las acciones y resultados de impacto directo del nuevo modelo económico impulsado por la 4T, que ha demostrado ser eficaz para reducir la pobreza multidimensional en el país.

Por ejemplo, recientemente la OCDE reconoció avances relevantes justo en la reducción de la pobreza en México. Señalando que la pobreza disminuyó de 42% en 2018 a 29% en 2024 (en el primer gobierno progresista de la 4T con el ex Presidente Andrés Manuel al frente), mientras que la pobreza extrema pasó de 7% a 4% en el mismo periodo (es decir: 13.4 millones de mexicanos salieron de la pobreza multidimensional y casi 2 millones de la pobreza extrema).

Y es aquí (en su informe), donde la OCDE vincula estos resultados, con el fortalecimiento del ingreso salarial real, el dinamismo del empleo formal y la creación y ampliación -como nunca antes- de programas sociales en nuestro país. Más claro ni el agua.

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Por eso, también tenemos como algo muy importante, la construcción y expansión de infraestructura hospitalaria de calidad, en camino al objetivo de tener atención médica adecuada, dentro de un sistema consolidado de salud pública universal.

Sumado a ello, las becas universales impulsadas por la presidenta Sheinbaum, ya benefician a casi 13 millones de estudiantes de todos los niveles educativos del país, buscando garantizar su acceso, permanencia y desarrollo académico.

Y de igual forma, aquí viene el segundo engranaje dentro de estos pilares de éxito de la 4T, y es el de la relación de empleos formales -donde desde diciembre de 2018 hasta mayo del 2026, nuestro país, ha registrado una creación neta superior a los 2.6 millones de nuevos empleos formales- y los aumentos salariales por encima de la inflación anual proyectada, siendo un círculo virtuoso de la economía 4T, ya que en el mismo periodo 2018 al 2026, el salario mínimo ha aumentado 154% en términos reales, y eso es lo que más importa -siguiendo la visión de la presidenta Sheinbaum- porqué no sólo es el crecimiento económico, sino más empleos, mejor remunerados y con la inflación controlada, siendo que la inflación de la primera quincena de junio se ubicó en 3.55%, más baja que en EUA y dentro del rango inflacionario como objetivo/meta del Banxico.

Así, son logros en materia salarial y de empleo dentro de la 4T: el incremento no sólo salarial sino también -importantísimo- de la seguridad social, así como de la mejora en las pensiones y prestaciones, de la justicia laboral, la democracia sindical y la equidad de género salarial.

Además, no hay que olvidar que la presidenta Sheinbaum, firmo en mayo de este año, un acuerdo para velar que todos los trabajadores del Estado ganen, como mínimo, el salario medio de los cotizantes del IMSS de 2024 (que superará los $17 mil pesos por mes). Y además -como mencionamos antes- los incrementos salariales anuales serán siempre superiores a la inflación.

Y de igual forma, nunca olvidaremos en el otro vil lado de la moneda, que el desgobierno del panista Felipe Calderón, fue uno de los peores para los trabajadores mexicanos, pues se aprobaron (2012) contrareformas nocivas como la del outsourcing, que quitó la posibilidad de generar antigüedad en un trabajo, redujo salarios (contención salarial brutal -en estratos bajos y medios- como durante toda la larga noche neoliberal), precarizó prestaciones y afecto derechos como el reparto de utilidades (PTU).

Hoy podemos señalar con orgullo, que la 4T revirtió esa contrareforma: P. Ej. 3 millones de trabajadores fueron reconocidos por sus empleadores y regresó el PTU.

Con ello, es más que válida la crítica que realizó hace semanas la presidenta Sheinbaum a Calderón, no sólo por su brutal política anti-laboral (desvinculando -como desde muchos años atrás- el vínculo de ingreso laboral real, productividad, poder adquisitivo y demanda agregada), sino también por la única obra pública que realizó durante su desastroso gobierno: la llamada “Estela de la corrupción”, también conocida como la “Estafa de luz”.

Ampliando la crítica, básicamente se cuestionan duramente a todos los gobiernos derechistas, neoliberales y prianistas (1982-2018): por no haber construido infraestructura pública, eso a pesar de que contaban con presupuesto público.

Por esas razones y más, a veces es tan difícil de asimilar -desde este lado del cuadrante progresista- que haya aún prianistas de a pie (está vez los de abajo no los de arriba), que siguen siendo engañados por su mismo opresor, por lo cual, básicamente aman a su verdugo antes que a su mínimo sentido común.

Y el por qué es así, ya es ocioso compartirlo a estás alturas del partido (tras años y años de manipulación goebbeliana, insultante corrupción, concentración del ingreso y subdesarrollo imperante prianista), pero se explica con que los derefachos mencionados, cautivamente se desinforman desde hace años, seguido y de mala forma con los canallas de Alazraki, Ferriz, Alatorre, Loret y compañía, siendo de verdad unos analfabetas políticos contemporáneos (por fortuna la minoría hoy en día).

Así que, sin duda -regresando a los círculos no cautivos- mucho ojo con lo qué y desde dónde se comparte, en especial con estos sicarios -sumados a los Dóriga, Riva Palacio, Uresti, Micha etc- del hampa del pseudoperiodismo, en concreto: no les crean absolutamente nada a estos voceros de los medios -por ende a cualquier “página” prianista de derecha- de desinformación masiva.

X: @JorgeGarciaG26