Bajo el sistema dinástico, el gobernante no es más que el heredero de un patrimonio familiar, no el servidor de un pueblo.
Benito Juárez, abogado y expresidente de México
La protección, influencia y capacidad de operación política atribuida al llamado Grupo Tabasco obliga a mirar mucho más atrás de la Cuarta Transformación. Sus antecedentes pueden rastrearse hasta el garridismo, la estructura política construida por Tomás Garrido Canabal en Tabasco entre 1919 y 1934: un régimen regional caracterizado por la concentración del poder y la movilización política.
La conexión familiar con Andrés Manuel López Obrador existe: su tío abuelo Manuel Obrador Revuelta, hermano de su abuelo, José Obrador Revuelta, estuvo casado con Jacinta Garrido García, prima hermana de Tomás Garrido Canabal.
López Obrador reivindicó en distintos momentos la experiencia política de Garrido. La frase “hay que tabasqueñizar a México”, pronunciada en 1934 por Francisco J. Múgica al elogiar la experiencia tabasqueña, fue una referencia recurrente y en más de una ocasión mencionó la idea de Tabasco como “laboratorio de la Revolución”.
La presencia de Tabasco
Carlos Alberto Madrazo, quien posteriormente sería gobernador de Tabasco y presidente nacional del PRI, fue garridista y participó en la organización Camisas Rojas, y luego en el bloque que se conformó en la Ciudad de México, vinculado con los grupos juveniles.
Manuel Gurría Ordóñez, fue secretario de Gobierno de Carlos Madrazo entre 1959 y 1964 y posteriormente desarrolló una estrecha relación política con Carlos Hank González. Ocupó cargos en el Departamento del Distrito Federal y en el gobierno federal bajo la influencia del Grupo Atlacomulco.
En 1992, Gurría gobernó Tabasco como sustituto de Salvador Neme Castillo, quien dejó la gubernatura luego de la crisis política provocada por las movilizaciones encabezadas por López Obrador.
Durante el gobierno de Gurría también se formaron cuadros que posteriormente aparecerían en el entorno político de AMLO. Entre ellos Adán Augusto López Hernández, quien tras ocupar cargos en el gobierno estatal abandonó el PRI para incorporarse al PRD y, finalmente, convertirse en uno de los hombres más cercanos a AMLO.
Se expande la red
Con la llegada de AMLO a la presidencia, muchos políticos tabasqueños alcanzaron posiciones relevantes.
La red incluyó a personajes vinculados por parentesco con las antiguas élites del sureste. Josefa González-Blanco Ortiz-Mena, descendiente de Tomás Garrido Canabal, quien fue secretaria de Medio Ambiente al inicio del gobierno y embajadora de México en Reino Unido. Su abuelo materno fue Salomón González Blanco secretario del Trabajo con López Mateos y su padre, Patrocinio González Garrido, exgobernador de Chiapas y secretario de Gobernación, con Salinas de Gortari.
Otro caso es Humberto Mayans Canabal, quien participó en la política tabasqueña y fue designado consejero independiente de Pemex en el sexenio de AMLO. Mayans es cuñado de Adán Augusto López Hernández.
Están también la generación de los hijos de López Obrador y su círculo de amistades y negocios. Donde aparecen nombres como Abraham David Alipi Mena, amigo de Andrés López Beltrán y quien ocupó cargos directivos en Pemex y Cenagas.
Investigaciones han revelado contratos de Cenegas por alrededor de 2 mil millones de pesos entre 2022 y 2024 otorgados a empresas vinculadas con personas cercanas al Grupo Tabasco.
Un caso que refleja hasta dónde han llegado las redes tabasqueñas es el de Hernán Bermúdez Requena. El exsecretario de Seguridad de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto fue detenido y vinculado a proceso por asociación delictiva, secuestro agravado y extorsión; además enfrenta acusaciones relacionadas con delincuencia organizada y otros delitos.
Aunque Bermúdez niega ser dirigente de La Barredora y ha denunciado persecución política la controversia toca a los herederos del Grupo Tabasco.
Según escribió en Milenio, Ricardo Raphael tomando como fuente la publicación que hizo @Vampipe en relación a la boda de la hija de Hernán Bermúdez Requena, aparecieron grandes invitados, entre ellos Amílcar Olán,
En las fotos están Raúl Bermúdez, sobrino de Hernán Bermúdez, quien entre 2019 y 2021 fue responsable de los tramos 4 y 5 del Tren Maya y junto con su padre, le fueron asignados contratos millonarios del gobierno de Tabasco, además de participar como socio de uno de los principales contratistas de Dos Bocas.
Aparece también Jaime Humberto Lastra Bastar, amigo de Adán Augusto López, fiscal general en los primeros años de su gobierno y luego diputado federal. Y otro, que no figura en las fotos, pero que seguro participó, fue el yerno de Hernán Bermúdez, Pablo Jiménez Pons que se desempeñó en la secretaia de Energía de Tabasco y en la de Obras con Daniel Arturo Casasús Ruz, también amigo de Andrés junior.
Al entramado se suman las controversias alrededor de Amílcar Olán y otros empresarios cercanos a los hijos del expresidente, señalados en investigaciones periodísticas por presuntos vínculos con negocios de combustibles y contratos públicos.
Aparte del reciclaje de élites, el Grupo Tabasco exhibe que el poder público sigue funcionando como patrimonio de unos cuantos, donde la lealtad y el poder son negociables.
X: @diaz_manuel




