La traición nunca es fácil de digerir, pero cuando se sirve con una guarnición de poder, hasta el más noble se vuelve hambriento.
Shakespeare
El caso de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda y de la senadora Julieta Ramírez Padilla, resulta particularmente ilustrativo para analizar dos características del morenismo: la formación de grupos políticos y el paso del Grupo Atlacomulco al llamado Grupo Tabasco.
Y no solo eso. Ante la creciente presión estadounidense, las dos han pasado de ser prominentes ejecutoras del poder a convertirse en ”soplonas”, es decir, posibles colaboradoras de autoridades estadounidenses.
Del Atlacomulco a Morena
Desde el inicio del gobierno de Marina del Pilar quedó evidenciada su relación con el grupo de Jorge Hank Rhon, hijo del histórico líder del Grupo Atlacomulco, Carlos Hank González.
Tras ganar la gubernatura en 2021, mientras crecía su distanciamiento con Jaime Bonilla, Marina se acercó al hankismo, incluso durante la transición de poderes fue fotografiada con Juan Carlos Hank Krauss, hijo de Jorge Hank y figura de Grupo Caliente.
El vínculo se hizo más evidente en diciembre de 2023, cuando Morena, a través de la gobernadora, formalizó una alianza electoral con el Partido Encuentro Solidario (PES), fuerza política vinculada a Hank, que contemplaba posiciones para el hankismo en ayuntamientos y regidurías.
La relación ha tenido continuidad. En agosto de 2026, Marina del Pilar nombró como director de Relaciones Públicas del gobierno estatal a Miguel Ángel Badiola Montaño, quien durante años fue publirrelacionista de Grupo Caliente. Estos movimientos permiten hablar de una relación política entre el morenismo y el hankismo.
Y hay más similitudes. En 2009, Estados Unidos revocó a Jorge Hank Rhon la visa de entrada a ese país por sospechas de lavado de dinero y presuntos nexos con cárteles de la droga. En 2011, fue detenido por el Ejército Mexicano tras un operativo donde fueron encontradas 89 armas y más de 9 mil cartuchos de uso exclusivo en una de sus propiedades.
Por su parte a Marina del Pilar y quien fuera su esposo, Carlos Torres Torres, también les fueron canceladas las visas estadounidenses y, al igual que ocurrió con Jorge, enfrentan acusaciones relacionadas con investigaciones de la FGR y de agencias de inteligencia de Estados Unidos.
Carlos Torres, quien se desempeñaba como coordinador honorario de Proyectos Estratégicos del Estado, es señalado en una denuncia penal federal como parte de una presunta red criminal dedicada al tráfico de drogas, extorsión y tráfico de armas.
El clan de Marina
Para mantener el control político del estado, al viejo estilo priista, Marina del Pilar conformó su propio clan.
La relación entre ambas comenzó cuando Marina era diputada federal. Julieta Ramírez fue coordinadora juvenil de su campaña para la presidencia municipal de Mexicali y después del triunfo, entre 2019 y 2021, se incorporó al gobierno como secretaria particular.
Su ascenso ha estado ligado en todo momento a la estructura política de Marina del Pilar. En 2021 fue diputada federal por Morena y en 2024, senadora de la República. En apenas cinco años pasó de ser parte del equipo de la alcaldesa a convertirse en una figura con presencia nacional.
Julieta es el ejemplo más visible de que la estructura política de Marina ha producido cuadros propios. Actualmente entre las figuras que se disputan la sucesión para 2027, están Julieta Ramírez e Ismael Burgueño.
Soplonas
Pero en medio de la crisis política de Baja California aparece otro elemento: la lealtad. Todo indica que Marina del Pilar habría optado por tratar de salvarse y colaborar con las autoridades estadounidenses.
Según audios y reportes filtrados, la gobernadora sostuvo reuniones con agencias de seguridad e intermediarios de Estados Unidos en las que presuntamente habría sido informada sobre órdenes de extradición o procesos judiciales en su contra.
La propia gobernadora confirmó la autenticidad de las grabaciones en las que se le escucha mencionar que ofrecía compartir información de seguridad con funcionarios estadounidenses.
N+ publicó esta semana que Julieta también estaría vinculada a una investigación y que existiría un proffer agreement para proporcionar información al Departamento de Justicia.
Este asunto alimenta todavía más la división de Morena. Mientras Marina insiste en responsabilizar a su antecesor, el también morenista, Jaime Bonilla, la disputa por imponer a quien habrá de sucederla crece.
La jugada para mantener a Marina políticamente a flote, requiere del apoyo del Grupo Atlacomulco-Tabasco para impulsar a Julieta Ramírez o, en caso necesario, colocar al hijo de Jorge Hank Rhon.
Pero, ¿tiene el grupo el poder político para salvar a Marina del Pilar y a Julieta Ramírez y, a la vez imponer al próximo gobernador de Baja California?
X: @diaz_manuel




