Puse el destino del pueblo checo y del país con plena confianza en las manos del Führer.
Emil Hácha, presidente del Protectorado de Bohemia y Moravia, subordinado al Tercer Reich.
¿Dónde termina la responsabilidad de gobernar y dónde comienza la subordinación política?
Esteban Villegas Villarreal llegó al gobierno de Durango en septiembre de 2022 por una coalición integrada por el PRI, el PAN y el PRD. Su triunfo representó la continuidad de una oposición estatal frente al avance de Morena. Sin embargo, desde el primer día, el priista dejó claro que su relación con Andrés Manuel López Obrador no estaría marcada por la confrontación, sino por la cooperación.
Villegas ha defendido su estrategia bajo la razonable premisa de que un gobernador no puede romper con la Federación porque de esa relación dependen recursos, infraestructura y programas para la población.
No obstante, una cosa es negociar presupuesto y gestionar obras y otra muy distinta es convertir la cooperación en acompañamiento al proyecto del partido gobernante. Cosa que no pasa con gobiernos emanados de la oposición en estados como Querétaro, Chihuahua o Coahuila, que han sabido marcar la diferencia.
En septiembre de 2026, Villegas Villarreal presentó a Claudia Sheinbaum como una aliada de Durango y destacó proyectos como la presa Tunal II, las obras de alcantarillado en Gómez Palacio y los programas de vivienda.
Pero las obras públicas no son concesiones personales de la presidencia ni favores a un gobernador. La posición del mandatario de oposición resulta, por decir lo menos, ambigüa, cuando privilegia el entendimiento con el oficialismo sin explicar qué límites no está dispuesto a cruzar.
Los acuerdos con el poder
Desde el inicio de su administración, Villegas buscó construir una interlocución directa con el gobierno federal, aun cuando su partido mantenía diferencias con Morena.
Su posición alimentó dudas entre sus propios correligionarios. Cuando en 2026, una publicación en El Siglo de Durango volvió a poner el acento en sus acercamientos con el obradorismo, en su defensa el gobernador alegó que puede mantener una buena relación con la Federación sin pertenecer a Morena.
En este escenario aparece Leticia Herrera Ale, integrante de una de las familias de caciques de la entidad con trayectoria política en Gómez Palacio. La relación entre Herrera y Villegas ha sido pública y políticamente relevante. En septiembre de 2023, cuando ella encabezaba el ayuntamiento, elogió al gobernador y destacó la coordinación entre los gobiernos municipal, estatal y federal y agradeció que los apoyos provenientes de la Federación hayan llegado a su municipio por intermediación estatal.
En una región donde los grupos tradicionales han conservado influencia durante décadas, este tipo de interlocución puede favorecer la gobernabilidad, sí, pero también la distribución de posiciones y el control territorial, y la Laguna ha sido escenario de grupos cuya prioridad no siempre es responder a las necesidades de la población.
El equilibrio, en todo caso, consiste en negociar sin someterse, sin convertir resultados en propaganda y ponderar los intereses de Durango.
Preguntas que no puede esquivar
Hay otro asunto que se vuelve más delicado: la presencia histórica del Cártel de Sinaloa y los señalamientos periodísticos sobre presuntas investigaciones en México y Estados Unidos por supuestos vínculos entre Villegas y el crimen organizado, que el gobernador negó.
Sin embargo, su relación con el obradorismo, los acuerdos con políticos regionales y las dudas sobre la seguridad de Durango, plantean preguntas como: ¿hasta dónde llega su autonomía política?, ¿qué controles existen sobre el ejercicio del poder? Y ¿qué garantías tienen los ciudadanos de que las instituciones actúan exclusivamente en función del interés público?
Villegas llegó al poder debido a que los duranguenses votaron por una alternativa a Morena y su cercanía con el oficialismo pone en entredicho la frontera entre oposición y colaboración.
Durango no necesita que su gobernador convierta cada diferencia en una confrontación, pero tampoco que la cooperación vuelva irrelevante la existencia de ser oposición.
Porque ante la permanencia de las mismas prácticas y los mismos grupos de poder, la alternancia termina siendo simulación.
X: @diaz_manuel



