Mientras las madres ya están organizando tandas, ventas de cochera o pidiendo préstamos para cubrir los gastos del verano y el regreso a clases, los “papitos corazón”, ésos que se sienten obstruidos y juran amar a sus hijos con sus poderosos $300 pesos semanales, ya se están quejando porque juran que los zapatos escolares cuestan $300 pesos y entonces de eso solo les corresponde $150, reniegan porque de los cuadernos y lápices solo les corresponden a lo mucho unos $200 (porque, mujer, no les vas a andar comprando libretas lujosas, de las de $10 pesos bastan); y así, ellos ya viven en su realidad alterada en la que con $500 pesos cubren “su mitad” de la lista de útiles.

Hay un tipito por ahí que se atreve a asegurar que las madres que exigen la pensión hicieron un negociazo, porque claro, con esos $300 semanales una mujer y su hijo pueden vivir en el absoluto lujo, pues tener hijos con miserables es una excelente inversión.

Estoy cansada de hombres que creen que sus hijos viven de aire y de $300 semanales. Harta de ver a mis amigas poner el 100% de sus salarios, de su casa, de su tiempo de cuidados, de labores domésticas al servicio del amor por los hijos mientras los otros hablan de rehacer sus vidas con el 80% de su salario libre para ello.

Harta de las leyes mexicanas que toman en cuenta el monto del salario del agresor alimentario para fijar una pensión paupérrima mientras a la madre custodia nadie le pregunta si le conviene poner el 100% de sus recursos o no.

El sistema esta diseñado para ser violento con las mujeres que eligen separarse. Es un martirio gestionar la pedida de la pensión y cuando se consigue siempre son porcentajes ridículos en beneficio del menor.

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El Estado es el principal deudor alimentario de las niñeces y el principal agresor de las mismas al negar un sistema eficiente y justo que garantice dignidad alimentaria a los menores sin contar con la esclavitud de la madre como un irrenunciable.

Entre $4,000 y $6,000 pesos en lista de útiles por niño, es el promedio que se gastan las madres en sus hijos en el regreso a clases, tomando en cuenta zapatos, tenis, uniformes, mochila, lonchera, toppers, consumibles escolares y material para el aula. Estamos hablando de escuelas públicas. Estamos hablando de un promedio real sacado de preguntarle a diversas madres de familia; y, sin embargo, en la pagina del gobierno de México dice que se gasta aproximadamente $622.45 en los materiales básicos por niño.

¿En qué mundo vive el gobierno de Mexico? Leyendo esto no me resulta asombroso que dicte pensiones de $300 a la semana, si cotizan una lista de útiles en $600, con tablita de la PROFECO y toda la cosa.

Las madres vivimos en el mundo real. Ése que le falta habitar a los señores. Ése donde los hijos cuestan meses para gestarse, reservas de energía y salud mental para lactarse. Ese mundo donde para criar hay que limpiar, trabajar y emprender y para divorciarse hay que ser no solo valiente, sino resignarse a la violencia del ex y del Estado.

En el mundo real el bienestar de las infancias no cuesta $300 a la semana, las listas de útiles no valen $600 pesos y la lucha es larga para que se reconozca la violencia bajo la que vive cada madre del mundo.

El mundo real obliga a las mujeres madres a luchar desde que se levantan, ya que el mundo real está construido sobre nuestros cuerpo, nuestro trabajo y el amor a nuestros hijos.

Las mujeres estamos habitando esta realidad cada vez con mas consciencia y con más ganas de modificar esta realidad en nuestro beneficio. No más madres esclavas. No mas madres precarizadas. No mas pensiones paupérrimas. No más hombres que habiten fuera de la realidad y se les permita. No más.