Al final, la posdata sobre la pandemia periodística de moda: dar lecciones de periodismo a Claudia Sheinbaum, algo que, por un lado, es pura arrogante altanería de columnistas y que, por otra parte, nomás no viene para nada al caso, ya que la presidenta, si a algo no se dedica, es al periodismo que Carlos Marín —cuando tenía buenas puntadas— describía con sabiduría como “chismerío en el mejor de los casos informado”.
Reivindicación de los chaparros
He leído en La Vanguardia, de Barcelona —el diario más serio de España, mucho más que El País, de Madrid—, el artículo “Quiénes son los ‘short kings’: los hombres que definen la nueva masculinidad”. Nunca había escuchado sobre tales personajes. Investigué y supe que el término short king (o rey bajito, o mejor todavía, rey chaparro) nació en internet como una etiqueta afectuosa para referirse a los hombres cuya estatura es menor a los 1.75 metros y que destacan no por su físico imponente, sino por su personalidad: carisma, simpatía, talento, seguridad en sí mismos.
Es un meme de redes sociales, sin duda, pero... así como los ricos también lloran, los chaparros también podemos ser tomados en cuenta si se dan ciertas circunstancias de inteligencia, afabilidad, buenaondez, etcétera. No es mi caso, pero me encanta la idea de que los chaparritos tengamos buena prensa ahora, ya que la hemos tenido muy mala en el pasado.
Y bueno, más me alegra esto porque nací y vivo en un país, México, en donde la estatura promedio de los varones es menor que la de otras naciones. Doy algunos datos de las medias masculinas:
- Alemania: aproximadamente 1.80 m
- Reino Unido: en torno a 1.78 m
- Estados Unidos: más o menos 1.77 m
- Francia: del orden de 1.77 m
- España: unos 1.76 m
- Argentina: por ahí de 1.74 m
- Brasil: alrededor de 1.73 m
- México: casi 1.69 m
Hay naciones con más chaparros que la nuestra (Timor Oriental, 1.60 m; Guatemala, 1.63; Islas Salomón, 1.64 m). Aclaración por si alguien pensaba que estamos en la parte más baja de la tabla.
Como sea, la idea del short king llevará de la inseguridad al orgullo a muchos mexicanos, como yo mismo (1.72 m). Es una reivindicación después de tanto tiempo de estar humillados.
Y es que los reyes chaparros de los memes no se acomplejan si andan con mujeres altas. Es el caso de Tom Holland (1.69 m), a quien su esposa Zendaya (1.78 m) supera por nueve centímetros.
Hay muchos más referentes en el espectáculo, como Cillian Murphy (1.72 m) o Bruno Mars (1.65 m). Entiendo que entre los short kings de las redes sociales hay un tipo más alto, Pedro Pascal (1.80 m), lo que confirma que siempre hay excepciones.
Esto me lleva a pensar que el ciclista más importante del momento, Tadej Pogačar, puede ser considerado un rey chaparro honorario con sus 1.76 m, ya que apenas rebasa el límite superior de 1.75 m. No es el caso de la joya mexicana Isaac Torito del Toro, quien mide 1.80 m. En cambio, Jonas Vingegaard (1.75 m) entra directo en la categoría, igual que el campeón belga Remco Evenepoel (1.71 m).
Pero el short king por excelencia en el deporte sería Lionel Messi (1.70 m), aunque ahora sea impopular mencionarlo por lo mal que se portó en la final del Mundial. Maradona, si viviera, sería también un rey chaparro indiscutible con sus 1.65 m.
En la política también los hay chaparros: el ucraniano Volodímir Zelenski (1.70 m), el chileno Gabriel Boric (1.68 m), el francés Emmanuel Macron (1.73 m) y el ruso Vladímir Putin (1.70 m).
El caso de Armando Manzanero es especial en el mundo del arte: enamoró con sus canciones a personas de todas partes y solo medía 1.54 m. Hace bastantes años, Grupo Multimedios —la empresa mediática de Francisco González, el famoso Don Pancho González o Panchillo, como le decían en Monterrey— organizó un concierto en Madrid con Manzanero para promover una estación de radio que él había adquirido en la capital española.
Manzanero llenó un teatro madrileño importantísimo. Yo estaba ahí; colaboraba en esa empresa y me tocaba dirigir los periódicos Milenio. Fui uno de los organizadores del show, por así decirlo. Manzanero contó un chiste esa noche: “No crean que en Yucatán todos son como yo... también los hay feos y chaparros”. La gente se soltó a reír. Rey de reyes entre los reyes chaparros.
Otras figuras masculinas del espectáculo también pertenecen a este club: Joe Pesci (1.60 m), Dustin Hoffman (1.66 m), Al Pacino (1.68 m), Daniel Radcliffe (1.65 m), James Cagney (1.65 m), Roberto Benigni (1.69 m), Tom Cruise (1.70 m), Ben Kingsley (1.72 m), Sean Penn (1.73 m) y Humphrey Bogart (1.73 m).
En la música popular podemos mencionar Prince (1.57 m), Paul Simon (1.60 m) y Bob Dylan (1.70 m).
Incluso en la música clásica encontramos genios de talla baja: Wolfgang Amadeus Mozart medía entre 1.50 y 1.52 m; Ludwig van Beethoven, entre 1.58 y 1.62 m, y Richard Wagner, unos 1.66 m (aunque habría que ver si Wagner era bajo para su época).
De Napoleón se decía que era muy bajito, pero en su tiempo no lo era del todo: medía 1.69 m, el promedio de su época. Los caricaturistas ingleses solo por joder le hicieron fama de diminuto. Aprovecharon que se rodeaba de una guardia personal (La Garde Impériale) integrada solo por soldados de élite de más de 1.80 m, lo que lo hacía lucir pequeño a su lado. Lo que sea, Napoleón no sería un short king, sino un Short Emperor.
Y bueno, el más grande general de la historia, Alejandro Magno, sí era chaparro: según algunos cálculos medía 1.57 m —del tamaño de Manzanero—, aunque otras estimaciones hablan de 1.60 m. Aníbal Barca rondaba los 1.65 m. Entre los filósofos griegos, Sócrates era chaparro con sus 1.60 m. En estos casos de la antigüedad se trata, desde luego, de estimaciones, no de mediciones plenamente comprobadas.
En fin: chaparros somos y en el camino andamos.
Posdata cinematográfica: Ulises, el protagonista de la película de moda, Odisea, también podría entrar en esta lista. Homero, el autor de la historia, lo describe como más bajo que Agamenón. Entonces, cabe pensar que el héroe de héroes tenía una estatura de más o menos 1.62 m. Es el cálculo que yo hago. Cada quien haga el suyo. Así que otro error del filme es el actor principal, de 1.78 m. Supongo, o quiero suponer, que eran más altas o más imponentes las sirenas cuyo canto resistió Ulises —en la obra original aves monstruosas con cabeza de mujer—. Que cada quien las imagine como se le pegue la gana.
Posdata sobre la pandemia periodística: Llevan bastantes días los y las columnistas dando lecciones de periodismo a Claudia Sheinbaum. Hoy lo hace Carlos Puig, en Milenio, recordando con una dosis elevada de sentimentalismo a Vicente Leñero.
Como dije al principio, tales lecciones son pura arrogante altanería de columnistas. Y nomás no vienen para nada al caso, ya que la presidenta, si a algo no se dedica, es al periodismo que otro amigo de Leñero, Carlos Marín —cuando tenía buenas puntadas—, describía con sabiduría como “chismerío en el mejor de los casos informado”.
Agrego a la definición: el periodismo es, en su peor práctica, la más frecuente en México, “chismerío sin información verificada que suele caer en la calumnia y el insulto”.
Las lecciones de periodismo, más que impartirlas a la presidenta de México, deberían entenderlas los y las periodistas de hoy, ya que tristemente una mayoría en nuestro país difunde lo que se le ocurre o lo que le cuentan, con total falta de ética.



