Estimados lectores, ustedes no tienen idea de cuánto tiempo llevaba esperando este resultado; y antes de referirme al magnífico trabajo del equipo legal, tanto de la aerolínea del caballero águila como de Delta, hablemos del secretario del Transporte de los Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés), ¡todo un personaje!, Sean P. Duffy.
Este señor, saltó a la fama por un programa de realidad -o sea de un “reality show”- de la muy conocida cadena de televisión MTV, llamado “The Real World”, concretamente la sexta edición, filmada en Boston. Y de una vez les adelanto, Rachel Campos-Duffy, su esposa, que es de origen mexicano por parte de sus abuelos, curiosamente también salió en la primera edición del mismo programa.
Ella participó en la versión que se filmó en San Francisco, y lo voy a decir así: fue un exitazo en 1994; sí, yo lo vi.
Actualmente, esta mujer es presentadora de noticias en Fox News, y para quienes no la ubiquen, es la persona que a cada rato entrevista a la senadora mexicana Lilly Téllez, cuando pide que nos intervengan los gringos.
Lo traigo a colación porque es importante que tengan toda la información y el contexto. Como podrán darse cuenta, al matrimonio Duffy les encantan las cámaras, ¡y bueno!, resulta que ahora en familia tienen un nuevo reality show llamado “Boston: Sueños universitarios y un regreso a casa”. En su segundo episodio, Sean Duffy le expresa a su hija Paloma, de 18 años, que no está de acuerdo con que ella quiera entrar a la Universidad de Harvard.
Hasta aquí, estos datos serían totalmente intranscendentes, pero se vuelven importantes para esta que escribe, cuando Sean Patrick Duffy sale con una declaración, opinando de la Universidad de Harvard, en los siguientes términos: “[…] profesionalizó el arte de descubrir cómo pueden captar a chicas jóvenes y buenas como tú y, creo, corromperles la mente”. ¿Corromperles la mente?, ¡un secretario de Estado de los Estados Unidos diciendo eso en televisión! Y la cereza del pastel aparece cuando nos enteramos de que éste show lo produce el DOT.
Paloma es una de sus nueve hijos, y el argumento que esgrime para estar en contra de la decisión de su hija es que ni él ni su esposa van a permitir que su hija, criada bajo valores cristianos, caiga en las perversas garras de la Universidad de Harvard porque la van a pervertir.
Así como lo leen; si tienen la oportunidad busquen el clip en algún reel o video corto, les juro que no se van a arrepentir, porque desnuda por completo la forma de pensar del secretario del Transporte de los Estados Unidos.
Es el mismo personaje que desautorizó el acuerdo comercial (“Joint Venture”) entre Aeroméxico y a Delta por considerar que era una práctica de competencia desleal que perjudicaba a American Airlines y a United. Es la misma persona que sin empacho desprecia la educación que se imparte en una universidad fundada en 1636, y parte de la Ivy League (grupo de ocho universidades privadas de élite en el noreste de Estados Unidos), y que a nivel mundial es una de las instituciones más reconocidas académicamente.
Veámoslo así, este personaje es quien lleva las riendas del transporte (de todo el transporte: aéreo, terrestre y marítimo) del vecino país. Ya bastante “chamba” tiene, pero se da el tiempo para llevar su vida privada a las pantallas, y no solo eso, sino que lo hace con cargo al erario, pues la producción está siendo financiada por el Estado. Sean P. Duffy estudió en la William Mitchell College of Law, de Minnesota, universidad privada fundada en 1956, pero que dejó de operar en 2015. ¡No, bueno!, supongo que por eso “pelusea” a Harvard.
Les digo que yo esperaba con ansias la resolución del Tribunal de Apelaciones de nuestros vecinos del norte, porque finalmente ellos iban a tener la última palabra. Cuando leí los argumentos que el DOT esgrimió para quitarle a Aeroméxico el joint venture celebrado con Delta, me di cuenta de la “fragilidad” de los mismos.
Y quien quiera puede buscar las columnas publicadas donde así lo dije, con todas sus letras. Y no es que yo sea una experta en tecnicismos legales, ¡para nada! Pero cualquiera con dos dedos de frente se daba cuenta de que nada estaba sustentado, y lo peor, aquí en México no faltaron las aves de mal agüero que salieron con teorías y posicionamientos que le daban la razón a Sean Duffy.
Por eso me dio muchísimo gusto la noticia de que el Undécimo Tribunal de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos dejase “sin efectos” la orden del DOT que prohibía el joint venture de Aeroméxico y Delta.
Además del respiro que representa para las empresas, es una gran noticia para los usuarios, que ahora tienen la certeza de que la alianza entre estas dos líneas aéreas continuará, pues independientemente de sus preferencias para volar, tendrán en la mano todas y cada una de las rutas, destinos y frecuencias que ofertan ambas líneas aéreas.
Gracias a esta resolución, los planes de crecimiento de la aerolínea bandera del país contarán con el respaldo y la fortaleza de esta alianza; y eso beneficia también a los trabajadores de la línea aérea a cargo del Dr. Andrés Conesa.
Hay que decirlo, el tiempo transcurrido entre la decisión del DOT de cancelar el joint venture, y la resolución que la dejó sin efectos fue suficiente para tener una realidad mundial muy diferente. El mundo no es el mismo, y hoy en el panorama de la industria aérea permea la incertidumbre. Por ello contar con esta alianza es la mejor manera de enfrentarla, haciendo fuertes a ambos, y que puedan dar pasos firmes en un crecimiento que el mercado demanda, a pesar de los conflictos bélicos.
Insisto, ¡enhorabuena al caballero águila! por esta resolución que ha dejado claro que siempre tuvieron la razón, y que Sean Duffy no tiene ni la más mínima idea de cómo funciona realmente la industria aérea. Para mi queda claro que la responsabilidad le queda grande. Lo suyo, creo, es que se siga dedicando a los reality shows, de preferencia sin cargo al erario público de los estadounidenses.




