Tuve la gran oportunidad de hacer un recorrido en las instalaciones de Aeroméxico Formación. Es un espacio que para mí es un viejo conocido, pues ahí precisamente me tocó tomar varios adiestramientos, y ahora les explico un poco de su historia.
Nació en 1996 como la Universidad Aerovías, y posteriormente ese nombre cambió a Alas de América; así lo conocí, pues ahí se brindaba adiestramiento tanto al personal aeronáutico de Mexicana de Aviación como de Aeroméxico. Ahí hice mi primer “ditching”, un procedimiento de emergencia para el caso de que la aeronave aterrice (un “amarizaje”, propiamente dicho) en agua.
Posteriormente, a raíz de la quiebra de Mexicana, se transformó en Aeroméxico Capacitación, y hoy se le conoce como Aeroméxico Formación, y les comparto un dato importante: ahí se imparten alrededor de 125 mil horas de capacitación al año.
Quienes conocemos a profundidad la industria aérea, sabemos que la aviación no descansa nunca. A diferencia de un trabajo “godín”, ni el personal técnico de tierra ni el aeronáutico trabajan la llamada semana inglesa, ni tampoco “de lunes a sábado”, y esto se debe a que las operaciones aéreas son los 7 días de la semana, y las 24 horas del día.
Con esa misma lógica se trabaja dentro de Aeroméxico Formación, porque la ley exige que pilotos, sobrecargos, mecánicos, ingenieros aeronáuticos y técnicos en mantenimiento tengan licencia para poder trabajar, expedida por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), y para obtenerla, el trabajador debe capacitarse cada año.
Por ello Aeroméxico Formación trabaja 24/7, y 130 instructores son los responsables de capacitar a todo el personal de la aerolínea. En la actualidad en este centro de adiestramiento también imparten las carreras para la formación de pilotos aviadores, sobrecargos y mecánicos aeronáuticos.

Les puedo decir que la visita a este viejo amigo fue reveladora. Me da muchísimo gusto darme cuenta cómo ha crecido este centro de adiestramiento, pues en la actualidad cuenta con 5 simuladores de vuelo para los pilotos. Puedo platicarles que hace muchos años, el adiestramiento de pilotos se tenía que llevar a cabo en el extranjero, porque en México no contábamos con simuladores de vuelo.
Hablo de sistemas informáticos y mecánicos que recrean la experiencia de pilotar una aeronave. Son vitales para que los pilotos se puedan recalificar o para hacer un cambio de equipo, por ejemplo cuando de ser pilotos de la alimentadora Aerolitoral (Aeroméxico Connect) volando equipos Embraer, pasan a la aerolínea troncal Aeroméxico, que vuela con aviones B737NG o B737MAX.
Aeroméxico Formación cuenta con 5 simuladores de vuelo, con los que cubren la totalidad de su flota actual; tienen uno para el Boeing 787Dreamliner, 2 para el Boeing 737MAX, 1 para el Boeing 737NG y 1 para el Embraer 190.
La razón de tener dos simuladores de vuelo del modelo B737MAX, responde a que es el caballito de batalla de la aerolínea troncal, esto es, son la flota más grande con la que cuentan; ergo, más pilotos requieren este adiestramiento.
Otro dato importante que deben de saber es que estos simuladores trabajan las 24 horas del día, los 365 días del año; durante las madrugadas se les da mantenimiento, porque todos los días tienen programados adiestramientos, que empiezan muy temprano, y generalmente duran 4 horas, en promedio.
Ahí, lo pilotos entrenan despegues, aterrizajes en cualquier aeropuerto del mundo, así como turbulencias, fallas de motor, fugas del hidráulico, fuego en cabina, “vuelo por instrumentos”, o sea cuando no se ve nada por el mal clima; así como cuando una parvada de pájaros se estrella en el avión, o se presenta una despresurización explosiva, que son solo algunos ejemplos de las muchas emergencias que pueden suceder en una cabina de pilotos.
En este lugar aprenden del ensayo y error, pero de una forma segura y controlada, porque cada emergencia tiene un procedimiento específico, y lo normal es que existan dos o más factores de riego en una emergencia. Por ello los pilotos deben estar preparados para cualquier situación, por más estrambótica que pueda parecer, y que desafía a las imaginaciones más creativas.
Sin duda las fases más críticas del vuelo son el despegue y el aterrizaje, pero no se descarta que puedan presentarse también en las fases de ascenso y descenso, o en vuelo recto y nivelado; por eso estos simuladores están diseñados para que puedan replicar perfectamente cualquier fase de un vuelo.
Por eso Aeroméxico Formación nos invitó a vivir la experiencia de volar. En mi caso, me tocó despegar y aterrizar de forma normal en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y pude percatarme de algo: se requiere bastante fuerza para levantar la aeronave B737MAX. Puedo compararlo porque me tocó el mismo ejercicio cuando Airbus me invitó a sus simuladores del A320. En esta ocasión, sentí cómo -literalmente- uno lleva el avión. Definitivamente es una sensación muy distinta.
Eso sí, puedo decir que como sobrecargo tuve el gran privilegio de volar en varios modelos de Boeing, y todos distintos, desde el B727, pasando por el B757, el B767, En cada uno de ellos la configuración de su cabina es diferente; aunque el timón es muy similar, los pilotos que vuelan Boeing siempre se han ufanado que estas aeronaves son un desafío, pues el control que se requiere para operarlas es mucho más evidente.
Cada simulador cuenta con su sala de “Briefing”, que es como se le llama a la reunión previa al vuelo, en la que se alinea la tripulación, y se revisan las condiciones del clima, la ruta y los protocolos de seguridad. En el adiestramiento, esta junta es muy importante para que los pilotos, junto con el instructor y en su caso el interventor de la AFAC, detallen el plan de vuelo que van a ejecutar dentro del simulador, lo que le da más realismo al ejercicio.
Y si de realismo se trata, en ese ámbito también Aeroméxico Formación ha puesto mucho énfasis, y aplica tanto para el personal que está en la línea, y cada año “baja” a su adiestramiento periódico, como para los que son iniciales, y también para los alumnos que están estudiando alguna de las tres carreras con las que cuentan.
Por el momento tienen dos familiarizadores, esto es, réplicas de los aviones con los que vuela Aeroméxico, uno de un B737 y el otro es un B787Dreamliner. En ellos los sobrecargos pueden practicar de igual forma cualquier emergencia, y tienen que trabajar en ese espacio, tal y como si estuvieran en un avión real.
Las réplicas cuentan con todo lo que se requiere, como es el equipo movible de emergencia, los carros de servicio, los galleys (cocinas), tanto delanteros como traseros, los compartimentos superiores y por supuesto, los asientos de Clase Premier, los de Premier One, y los de clase turista, para tener una experiencia mucho más realista.

En estos equipos se puede recrear desde humo en la cabina, como una emergencia a bordo con un pasajero que se sienta mal, al que le tenga que brindar primeros auxilios. Eso sirve muchísimo para visualizar el espacio real con el que se cuenta, porque créanme que es muy distinto darle RCP a un dummie en un salón de clases donde tienes muchísimo espacio, a realizarlo entre los asientos de un avión; y sé de lo que hablo, porque ya lo viví.
Este tipo de prácticas y adiestramientos son fundamentales para incrementar la conciencia situacional del personal de seguridad a bordo; es básico saber dónde está el equipo de emergencia, con qué espacio real se cuenta para dar primeros auxilios, e incluso tener claro dónde está el carrito de servicio. Así sucede en la vida real, puede ser que la emergencia se presente en el momento que estabas “muy contento” dando las comidas.
Aeroméxico Formación espera que a finales de año tenga otro familiarizador, y en el 2027 otro más, con partes reales de aeronaves cuya vida útil “ya fue”, pero que son excelentes para utilizar en un adiestramiento de sobrecargos.
Un elemento más que no quiero dejar de mencionar, es que han integrado al adiestramiento periódico los lentes de realidad virtual para sobrecargos, gracias a una asistente virtual llamada Quetzalli, quien te va guiando. Nos hicieron una demostración, y me tocó “vivir” una despresurización virtual, y dar los comandos que se requieren en este tipo de emergencias. Tengo que reconocerlo, me hizo recordar la despresurización que me tocó a bordo de un B757, en un vuelo de ida y vuelta a Cancún.
Pero no crean que esto es solamente para pilotos y sobrecargos, también hay simuladores para el personal de tierra que maneja los carritos “push back”, porque los aviones no tienen reversa y requieren de ayuda para moverse “hacia atrás”.
Poner énfasis en esto, sobre todo para el personal que está en su adiestramiento inicial, disminuye los incidentes que en la vida real se pudieran dar, porque manejar estos carritos no es nada sencillo, es un trabajo bastante complicado y super importante.
En cuanto al tema de la impartición de las carreras, en el caso de los pilotos aviadores, toda la teoría la toman en las instalaciones y las horas de vuelo las hacen en Estados Unidos en la escuela de vuelo CAE que se encuentra en Phoenix, Arizona. La cual cuenta con altísimos estándares y les permite a los estudiantes de la carrera que se habitúen al nivel de inglés, el “listening” es fundamental.
Cada año se gradúan 20 pilotos. En el caso de los mecánicos aeronáuticos, egresan 10, y en la carrera para sobrecargo son 100 en promedio.
Eso sí, Aeroméxico Formación deja muy claros varios aspectos: antes de entrar y pagar por alguna de las carreras, a los aspirantes se les hace una evaluación, para saber si son aptos; porque en algunas escuelas de aviación aceptan a todo mundo y cuando van a la AFAC por su licencia resulta que no son aptos. Sin documentación no se puede trabajar en la aviación.
Además, deben saber que no hay “pase directo” a Aeroméxico. Quien estudie alguna carrera en sus aulas puede contratarse con cualquier empresa de aviación.
Reiterando que fue una experiencia inolvidable, cierro agradeciendo infinitamente las atenciones brindadas por el director de Aeroméxico Formación, Ernesto García Tapia; a la gerente de Capacitación de Sobrecargos, Perla González Morquecho; al gerente de Capacitación de Pilotos, Mauricio Sánchez Juárez y la líder de Simuladores, Celia Romo Arostico.





