Con puntos suspensivos empezaría mi columna...
Y es que entiendo que los que apoyan al presidente de todos los mexicanos lo apoyen fervorosamente y desplieguen un listado de acciones exitosas y afortunadas de AMLO.
La realidad es que yo que no soy su seguidora ni su fan ni mucho menos su aplaudidora. Veo difícil enumerar cosas que le hayan salido bien al presidente.
Lo que sí es digno de análisis es que “pudieron” haberle salido bien si hubiera tenido don Obrador un buen manejo de sus emociones, si la entraña o la visera no le hubiesen ganado y si hubiera sido más inteligente y más controlado.
Pero sus grandes obras que aún nadie entiende para qué servirán realmente las convirtió en capricho y eso hizo que al final todo colapsara. Por ejemplo, su juguete preferido, el gran Tren Maya, le hubiera salido bien si hubiera sido honesto al decir que no pocos, sino varios árboles serían talados.
Claro que él sabía de las consecuencias de aceptarlo y reconocerlo, así que optó por decir que ni un solo árbol sería talado.
Y es que él le habla de sus triunfos a la gente que menos entiende.
El mismo presidente lo reconoció alguna vez en su mañanera no hace mucho.
En psicología le llaman “Acting Out” que es como eso que tienes en la mente que no deberías de decir y lo terminas diciendo: Dijo que los seguidores de Morena eran gente muy ignorantes.
Ahí está su dicho. No fue fake... nadie lo inventó.
Entonces los triunfos que AMLO se inventa se los inventa para esa gente que realmente es escasa de conocimientos.
Obrador se está jugando todas las cartas que le quedan para terminar de manipular a las personas, engañarlas, y estafarlas, porque las personas de mala entraña tarde que temprano caen.
No… Yo no encuentro una sola cosa bien que haya hecho el presiente. Una sola buena, para el país y para el bienestar real de todos los mexicanos. Porque regalar dinero pues no es bienestar. Hay muchas cosas más de fondo que necesita un mexicano que solo estirar la mano para recibir. Pero todos sabemos que el presiente ha ido mentalizando a la gente que sin él no van a poder sobrevivir. En eso es un mago del mentalismo.
Lejos de eso nos encontramos con realidades que nos deberían de indignar hasta la médula. Como que él recibió tratamiento de primer nivel cuando tuvo Covid mientras que cientos de mexicanos morían por falta de insumos y espacios hospitalarios o porque de plano les dieron cajitas para los piojos.
Por supuesto los defensores, los AMLOVERS, dirán que esto es mentira, cuando todos sabemos que es verdad.
Ni qué decir al enterarnos que elementos del Ejército lo han usado para uso personal.
Saldrán a decir otra vez sus defensores: ¡No es cierto! Pero otra vez es imposible de no creer.
Por supuesto lo he dicho y lo sostengo, Andrés Manuel López Obrador tuvo la oportunidad de ser el mejor presidente, quizá por la manera tan arrolladora en la que ganó. Ganó por el descontento de cientos de mexicanos que vieron en él una esperanza de cambio. Y terminó siendo igual.
Al presidente nunca le habló nadie de la importancia de atenderse psicológicamente. Seguramente es de los que cree que ir al psicólogo es para los locos. Ojalá se diera el tiempo de acudir con uno. De corazón lo digo.
Aunque a sus mañaneras las ha convertido en un diván psicoanalítico matutino en donde descarga sus delirios y sus enojos, su sentimiento de persecución, su minusvalía, sus resentimientos. Ahí en la mañanera va y habla de ello y es como si en ello y por ello encontrara alivio todos los días.
Pero la psicoterapia no funciona así. Para sanar no nada más se trata de hablar y hablar como en el psicoanálisis. Sino que se trata de confrontar. Ahí es cuando interviene el psicólogo: para remover heridas y tocarlas para poder sanarlas. No evadiéndolas sino confrontándolas.
Pero el presidente no cree en la salud mental y esto es evidente también: No hay recursos federales para atenderla, la salud mental ha quedado detrás.
Si no se atiende él, menos se atenderán los demás.
Y ojo: no estoy hablando de que él esté mal. Es que todos lo estamos, todos necesitamos poder hablar y desahogar, sanar, sobre todo sanar todas esas heridas que supuran y que nos limitan a dar un paso más adelante.
Creo que si el presiente se atreviera a hablar de lo que le duele de su pasado con algún especialista, no con su séquito que le aplaude, tendríamos a un presidente mucho más poderoso y fortalecido.
Quizá la única cosa que le quede a don Obrador por hacer bien es mostrarnos un cambio en su actitud. Él cree que es chistoso hacernos enojar, lo disfruta creo.
No se ha dado cuenta del desgaste que esto está generando en su partido y entre su gente.
Si AMLO realmente quisiera hacernos rabiar tendría que comportarse como un verdadero estadista, para que entonces ya nadie tenga de que reírse de él.
Pero he pensado que don Obrador no cumplía con el perfil para ser presidente. Es decir sí le quedó muy grande la silla.
Y es qué hay profesiones a las que uno se quisiera dedicar y las capacidad nomás no se le dan a uno.
Es como aquellos cantantes que se esfuerzan en serlo pero la voz nomás no se les da para hacerlo. Aunque amen cantar. Aunque estudien canto. No se les da.
En fin… Veo venir ya un poco la luz y siento que no falta tanto como antes lo sentía para que termine este sexenio.
Pero si el presidente lo terminará enojado, agrediendo, manoteando, le deja una carga de odio muy pesada a Claudia Sheinbaum, quien ocupa el primer lugar en las encuestas para ser la sucesora.
¿En verdad eso es lo que quiere el presidente? ¿Que se gobierne desde el odio, desde el enojo y la polarización?
Algo que también todavía podría hacer bien este presidente es hacer una transición realmente amorosa y en paz. Dice que se retirará de los escenarios políticos, pero yo creo que el presidente no puede vivir sin que lo graben o sin salir en una foto tampoco me lo imagino habiendo fiestas y shows que tanto ama hacer sin que él sea la estrella principal.
Bueno pues que siga, pero conciliando, dejando de verter tanto odio porque ese mismo odio a permeado ya en la sociedad. A la gente en las calles la notas mal humorada.
La gente está enojada, alterada y neurótica.
No sé si sea buena idea que el presidente de nuevo se lea su cartilla moral. Pero es el que él tendría que poner el ejemplo de cumplirla cabalmente pero insisto, le gana el trauma y le gana el dolor; le gana el pasado, le sangra la herida.
En fin…
¿Ustedes creen que todavía tenga la oportunidad este presidente de realmente hacer algo bien?
Los leo.
Es cuanto.





