Hace unos días pregunté a varios trabajadores de la empresa ABC Aerolíneas, conocida comercialmente como Interjet, si ya habían recibido su pago completo. La respuesta fue no.

Y quiero aprovechar el espacio para hacer un llamado a las autoridades laborales del país y la gente que está encargada de este caso, y le den celeridad al pago de los trabajadores de Interjet, quienes solamente han recibido un 47% del 100% del total que se consiguió para su liquidación.

Y es que, no queremos que se diluya este punto penoso en todo el maremágnum de información que hay dentro de la industria aérea, en general. Sabemos que la problemática más reciente es la de Magnicharters, y el 8 de mayo las autoridades publicaron un comunicado oficial hablando de mesas de coordinación, entre otras acciones.

Pero en el caso de los trabajadores de Interjet, no se ha vuelto a tener información por parte del sindicato, la Sección 15 de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), ni de los personajes que se supone son los actuales dueños -los Del Valle-, aunque en realidad solo funjan como “tapaderas” de la familia Alemán.

De acuerdo con los trabajadores de la aerolínea, la familia Del Valle está promoviendo juicios de amparo justamente para evitar la segunda dispersión, y yo voy a ser bien sincera con el gobierno: no se puede permitir que pseudo empresarios entorpezcan la impartición de justicia.

Las columnas más leídas de hoy

Yo esperaría que un gobierno de izquierda esté del lado de la clase trabajadora, para qué, en el marco de sus facultades legales, impidiera se siga dilatando la impartición de justicia. Más cuando sabemos que, y esto hay que decirlo fuerte y claro, lo que cobrarán los trabajadores es tan solo una pequeñísima fracción de lo que en realidad se les debe.

La familia Del Valle, que adquirió el 95% de las acciones de la aerolínea, se la ha pasado inflando la nómina para decir que “había aviadores” y con ello, retorcer la información, manipulándola para que las autoridades laborales no tengan certeza de quiénes sí eran trabajadores al momento del cese de operaciones.

Además, no podemos olvidar, porque sería un crimen hacerlo, el grado de compromiso de estos trabajadores, que estuvieron sin cobrar un centavo durante meses, y jamás abandonaron su trabajo, sacando las operaciones hasta el último minuto, y dando la cara para salvar a la empresa.

Los trabajadores pusieron dinero de sus bolsillos para no dejar el trabajo tirado. Y no solo ellos, también están los que renunciaron antes del cese de operaciones porque no contaban con los recursos económicos para seguirse presentando a laborar, a los que, hasta la fecha, se les adeudan los finiquitos correspondientes; de ellos, que quedaron en un limbo jurídico, hoy nadie habla.

¿Quién les responde a este grupo de trabajadores? Como bien me comentaron, cuando comenzaron a dejarles de pagar, metieron su renuncia y los trajeron durante meses “vuelta y vuelta”, y jamás recibieron su liquidación, estos trabajadores fueron mañosamente sacados de las listas por parte de la familia Del Valle, porque no estaban en “activo”, entonces pasaron literalmente a estacionarse en un limbo, del que nadie, ni autoridades, ni los supuestos dueños, se hacen responsables.

Es lamentable que este tipo de situaciones se sigan dando, porque no es la primera vez; tenemos varias décadas que las aerolíneas desaparecen de un día para otro. Sucede bajo distintos gobiernos, tricolores, azules o guindas, y en todos los casos, la historia siempre se repite.

Los dueños quedan completamente impunes y nunca pagan por las consecuencias de sus actos; y los trabajadores, proveedores y clientes siempre se quedan chiflando en la loma. Es larga la lista de todas las líneas aéreas que han pasado por esta misma historia.

Una cosa es cierta, mientras los dueños de las concesiones no tengan castigos ejemplares, las seguirán botando sin pudor alguno, ya sea por malos manejos administrativos, desinterés en la administración de la línea aérea, o cualquier otro motivo que provoque el incumplimiento de la concesión.

Y no estamos hablando de una industria “menor”, la aviación aporta al Producto Interno Bruto (PIB) del país el 4.9%, según el último informe de la “Aviation Benefits Beyond Borders basado en datos de Oxford Economics, Grupo de Acción de Transporte Aéreo, 2024”.

En la actualidad, tanto la salida del aire de la empresa mexicana Magnicharters como de la norteamericana Spirit Airlines han encarecido los costos de los boletos, y han contribuido a una disminución importante en cuanto al transporte de pasajeros. Por eso, es deber primordial del actual gobierno impedir que quiebren las aerolíneas, sobre todo por no poner la suficiente atención, cuidado y fiscalización de las concesiones.

Y si ya quebraron, pues que los trabajadores no esperen años por unas pocas migajas de justicia. En diciembre de 2020 Interjet cerró la cortina, y para el 2023 la quiebra ya se había decretado. Estamos a punto de llegar a la mitad de 2026, y el tema se sigue litigando.

Espero que no lo echen en saco roto y que le den celeridad al tema, y por favor, de la manera más encarecida les pido que, por la temeridad y mala fe de los artilugios legaloides de la familia Del Valle, estos sean desechados por las autoridades judiciales; no es posible que el tratar de conseguir un poco de justicia se convierta en un viacrucis.

Tengo el compromiso moral, y la convicción de que, con la misma fuerza que aplaudo los logros de la aviación del país, debo señalar los temas pendientes, y en el caso de los conflictos laborales de las empresas en quiebra, el saldo es francamente impresentable.

Hoy hablo de los compañeros de Interjet, pero al mismo tiempo les recuerdo que los de la antigua Mexicana de Aviación seguimos en espera de la segunda dispersión del pago de los bienes. En cuerda separada están los compañeros de Aeromar, y muy recientemente se agregan los afectados por el caso de Magnicharters. A todos ellos: ¡ánimo y fuerza!, que también estaremos pendientes de que resuelvan cuanto antes.