Empiezo agradeciendo enormemente a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) por la invitación a participar en este evento. El ASA SAF-MX SUMMIT 2026 se llevó a cabo los días 14 y 15 de octubre, en las instalaciones del Centro Internacional de Instrucción de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (CIIASA), Ing. Roberto Kobeh González.

El tema central de este primer foro fueron los combustibles sostenibles y amigables con el medio ambiente (SAF, por sus siglas en inglés). Y la verdad es que aprendí mucho, pero quiero que ustedes -mis lectores- conozcan la importancia de este tipo de foros.

Porque más allá de hablar de la descarbonización de la industria aérea, debemos tener claro que el desarrollo, fabricación y utilización de estos combustibles ecológicos, al final terminan impactando a la sociedad civil de distintas formas, aunque aparentemente -y a simple vista- no utilicemos el transporte aéreo.

El tema de los biocombustibles va de la mano con otro que está en boca de todos: el cambio climático. Sin embargo, es importante que nos detengamos a pensar que esa crisis climática es la que provoca lluvias atípicas, así como otros fenómenos naturales que terminan afectando a las cosechas de alimentos, tanto para el consumo humano y animal.

Algo que afecta a la industria aeronáutica es precisamente el cambio climático; esa es la razón por la que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha trazado una meta tan radical como necesaria: llegar al año 2050 con cero emisiones de carbono a la atmósfera.

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Esta meta es el detonante que empuja a toda la industria a “entrarle” en serio a la transición energética; esto es, pasar de los combustibles fósiles y finitos (en buen español, algún día se van a acabar) y migrar a combustibles verdes que sean renovables e infinitos.

Y fueron muchas cosas interesantes de las que me enteré, que quiero compartir, ¿ustedes saben cuántos actores están involucrados en el tema del SAF en nuestro país? Primero, para el desarrollo, fabricación y distribución de este tipo de combustible se requiere un marco regulatorio, lo que conocemos como normatividad, integrado por leyes y reglamentos establecidos.

Ahí podemos encontrar a la Comisión Nacional de Energía (CNE), por supuesto a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), a la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAT), a la Secretaría de Energía (SENER) y a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), tan solo por nombrar a algunos.

También se necesitan las materias primas, que pueden ir desde caña de azúcar y/o maíz que se requieren para la fabricación del etanol, el aceite de cocina, aceite de soya, palma o de colza (Brassica napus), y sus semillas ricas en aceite.

Un punto importante es que la materia prima debe ser muy abundante y con potencial de expansión, pero ¡ojo!, sin dañar otro tipo de cultivos necesarios para la alimentación de personas y animales. Los costos deben ser acordes y se debe contemplar que, cuando se siembre y coseche, esta deje una muy baja huella de carbono, esto es, que sean cultivos sostenibles.

Eso por un lado, y por el otro tenemos a los aceites y grasas residuales. En la actualidad en nuestro país quien acapara este tipo de materias primas son dos industrias: la de los jabones, y la de comida de mascotas.

Y miren, les voy a ser bien sincera. Si algo he aprendido a lo largo de la vida, es a no tirar el aceite usado de cocina al drenaje, porque por esta razón muchas veces las coladeras se tapan cuando llueve. Por desgracia hay mucha gente que tiene la mala práctica de hacerlo.

En estas mesas se habló mucho de la recolección del aceite de cocina, que es una de las principales materias primas para la elaboración de SAF, y no pude dejar de pensar en todos los frascos que tengo almacenados.

Y es aquí donde veo una enorme área de oportunidad. Aunque existen programas para la recolección de aceites de restaurantes como Kolibrie Energy o Biofuels de México, aun no existe ningún programa de economía circular para quienes cocinamos en nuestras casas.

ASA SAF-MX SUMMIT 2026

Esto va para nuestros gobiernos, local y federal; considero insuficiente que pongan un espectacular -o una barda- con un mensaje diciendo que puedes llevar a centros de acopio tu aceite de cocina usado. De entrada, hay solo 10 lugares en toda la ciudad: 7 concentrados en el centro y en mercados populares; el resto en Iztapalapa, Miguel Hidalgo y en Tlalpan.

Lo he dicho, uno de mis defectos más grandes es ser “publívora”, consumo todo tipo de campañas y anuncios; leo todos los promocionales que ponen en la calle, y puedo decirles que no, en la actualidad no existe una campaña de recolección de aceite de cocina usado en los hogares, que además remunere a la gente.

Nadie se va a volver millonario recolectando aceite quemado, pero es un incentivo para crear una especie de economía circular y fomentar la cultura de reciclaje, que tanta falta nos hace, en todo el país, pero urgentemente en la Ciudad de México.

En algunos países de Europa se incentiva el reciclaje del vidrio, y a cambio se da acceso a algún tipo de transporte público, o te pagan por ello. Y escuchando a varios de los ponentes, eso es justamente lo que hace falta, porque aseguran: “la materia prima ahí está, lista para usarse”, sin ocultar ni desconocer que la competencia por los aceites y grasas esta en la industria jabonera.

La pregunta es simple: así como en Europa se incentiva el reciclaje a cambio de algún beneficio, ¿por qué no implementarlo en nuestro país? Contribuir con el desarrollo poniendo nuestro frasquito de aceite quemado de cocina, y obteniendo algún tipo de recompensa, por mínima que sea, siempre será mejor que causar colapsos en nuestros sistemas de drenaje.

No importa, pueden acusarme de “ingenua”, pero para mí es una excelente oportunidad para involucrar a toda la sociedad y hacer consciencia de la importancia de combatir al cambio climático que nos afecta a todos por igual. Porque requerimos de las cosechas para alimentarnos, los animales requieren de su forraje y si seguimos alterando el clima, no habrá ni cosechas, ni comida para los animales; sigamos alterando sin ton ni son los ecosistemas, y los estragos aparecerán antes de lo que nos imaginamos. Les juro que no queremos saber lo que es una hambruna.

Sociedades enteras desaparecieron en la antigüedad; yo todavía no me quiero extinguir como dinosaurio; más vale que emprendamos acciones para ralentizar el daño que diariamente le hacemos a nuestra casa, el planeta Tierra.

El tema del SAF puede sonar alejado del día a día de la población, sin embargo, está más cerca de lo que creemos. Esto es importante: existen diferentes tipos de SAF, pero todos y cada uno recorren el mismo camino, ya sea el que se deriva de aceites y grasas residuales, así como el que se elabora a partir de cosechas de caña de azúcar, maíz, sorgo, soya, etc., o los que se elaboran con biomasa y residuos sólidos; incluso la electricidad limpia, agua y dióxido de carbono (Power to liquid).

Como pueden ver, es un tema tan extenso como apasionante. Más adelante les estaré hablando de los diferentes paneles que se presentaron, y sus temas tan interesantes.

Uno de los más grandes logros de este tipo de cumbres, es la posibilidad de escuchar y conocer de primera mano las experiencias extranjeras, tanto de España, como de Corea del Sur y Brasil, tan solo por mencionar a algunos de los presentes.

Fue una gran experiencia personal, que me deja mucho aprendizaje. Mi compromiso es compartir y difundir con ustedes, mis amables lectores, los grandes temas, y sobre todo las muchas preguntas que surgen con un tema relativamente nuevo e inexplorado.

Todos somos parte del ecosistema, y todos estamos obligados a participar. En ese sentido, mi sugerencia es que considero altamente positivo que más adelante se involucre al personal aeronáutico en el desarrollo y análisis de estos temas, porque son los que diariamente operan los vuelos, y lamentablemente muchas veces están “desconectados” del por qué migrar al SAF es imperante.