Madrid, julio de 2026. En la plaza Puerta del Sol, corazón de la ciudad, los inmigrantes africanos venden productos hechizos, sobre unas lonas armadas con unas cuerdas en los extremos, para jalar y llevarse rápido la mercancía en caso de que llegue un operativo policiaco. Ofrecen bolsas de imitación piel y de “marcas prestigiadas”, playeras de futbol, souvenirs, etc.

Se ve que las ventas tienen éxito. los ambulantes están rodeados, casi todos, de clientela en movimiento, inquieta, pero paciente. La gente se acerca, pregunta y compra. “Cash, sólo cash”, gritan los vendedores ambulantes.

En México, a este tipo de vendedores ambulantes le dicen “toreros”, porque para trabajar deben saber torear en la calle a los inspectores del gobierno municipal, porque, si no lo hacen, les decomisan las mercancias.

Tristemente, en el Metro se constata el uso mayoritario de teléfonos celulares inteligentes (acá les dicen móviles); y cada vez menos se nota el uso, por parte de los usuarios, de libros o periódicos impresos. La lectura tradicional sufre de bajas temperaturas acá.

Es un Madrid de verano con temperaturas que oscilan entre los 32 y los 38 grados, donde todo mundo quiere hacer su “pausa de hidratación” con una cañita.

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La gente en la calle está atenta a los acontecimientos del mundial de futbol de Estados Unidos, México y Canadá, FIFA, 2026. Hay playeras de la furia roja en todos lados, que viste mucha gente, sobre todos niñas y niños.

El viernes 17 de julio una tienda departamental, ampliamente popular en esta zona, publicó un anuncio en la entrada del mercado que decía: “Esta tienda, por motivo de la final de futbol, cerrará sus puertas el domingo 19 de julio, a las 20:30 horas”. El partido entre los representativos de España y Argentina será, ese día, a las 21:00 hrs., hora de Madrid.

Aquí viven migrantes de todas las nacionalidades: Lamine Yamal, de 19 años, del Barcelona, y otros jugadores de la furia roja son hijos de familias inmigrantes. Y de todas las nacionalidades proviene también el turismo. España multicultural, diversa, globalizada, aunque con datos de intolerancia racial dentro y fuera de los estadios.

Pinceladas de un Madrid caliente, cuya gente vive intensamente en las calles y en otros muchos espacios públicos, donde el calor obliga a sacar las camisetas o playeras, el short y las sandalias; la gorra y las gafas oscuras.

Hay calor sofocante, hay altas temperaturas; bastante calor en esta temporada de vacaciones de verano en España. Paradójicamente, este domingo el combinado argentino de Messi podría lanzar una cubeta de agua fría, si los jugadores españoles no se aplican en la cancha.