La afición

La afición está en la calle. Por estas tierras mojadas las pasiones están desbordadas. La localía de la Selección Mexicana de Futbol, en este 2026, se ha convertido en factor de triunfo, aparte de la altitud de la CDMX. La afición ha estallado con júbilo en las calles de ciudades y pueblos. La élite nativa, que puede pagar boletos carísimos, llena los estadios. Y si en algo hay que poner atención en este tipo de acontecimientos sociales es en el público, la gente, la afición, el pueblo que le da apoyo a su selección con su propio sabor, energía y color. Lo popular del futbol, hoy, no está en los estadios de la Ciudad de México, ni en Guadalajara y Monterrey, sino en las calles.

La prensa y los medios de comunicación

En el pasado la prensa nacional y los medios inflaban a la selección mexicana, decían que era “favorita” y que llegaría a las fases finales del torneo, sobre todo cuando jugaba en condición de anfitriona (1970 y 1986). Hoy, la prensa especializada es más prudente, más mesurada, crítica y equilibrada. Para las y los analistas del deporte de las patadas los aprendizajes han sido tremendos, duros, difíciles durante las decepciones futboleras convertidas en el lenguaje del “ya merito” o “jugamos como nunca, perdimos como siempre”.

La táctica

La defensa, según Javier El VascoAguirre, técnico nacional, es el principio y el fundamento del armado táctico de cada encuentro. Ante todo, primero hay que “meter al cero” en la portería. Eso se ha conseguido al pie de la letra durante los primeros cuatro partidos. Esta vez, en México, incluso, el dios mexica Tláloc se puso también en la defensa del equipo tricolor. Sin embargo, lo más importante es meter goles. Hasta el momento, la táctica ha sido efectiva: tres goles de Quiñones, dos de Raúl Jiménez, uno de Mateo, otro de Romo y uno más de Fidalgo. El lenguaje del futbol es con goles, no nada más con ceros en la portería.

Los adversarios

Jugadores africanos, otros provenientes lejano oriente, otros más europeos o sudamericanos han sido los adversarios de la selección nacional que han practicado el futbol con su propio lenguaje. Lo que se ha visto es una variedad de expresiones: la fortaleza física, la disciplina táctica, la valentía y la perseverancia en la cancha, la actitud de dar el máximo esfuerzo (todo por la nación, porque la mística del heroísmo patriótico va de por medio), el juego de conjunto sin individualidades que marquen la diferencia (con excepción del caso de Argentina, que por fortuna esta vez no se ha atravesado en el camino).

El VAR y las reglas

Polémica en dos reglas (la comisión de arbitraje entró con los tachos o tacos por delante): primero, el llevarse la mano a la boca es causa de expulsión, debido a expresiones antisociales o políticamente incorrectas. Segundo, la llamada “pausa de hidratación”, que disfraza a otra: “la pausa comercial”, se ha impuesto sin importar realmente el estado del tiempo.

Las columnas más leídas de hoy

El negocio

Se registra derrama económica sin precedentes en la industria turística, y en otras industrias, como en la venta de camisetas del equipo tricolor, tanto de marca como de no marca, con precios que oscilan entre los 3 mil pesos a los 250 pesos por playera del conjunto mexicano. ¿Quién dice que el futbol no es negocio?

La cosa no está de la patada para la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) que, entre otras cosas lindas, vende los derechos de transmisión de los 104 partidos en millones de euros. Tampoco les va mal a las y los empresarios que han hecho negocios (cientos o miles de comerciales por todos lados) con el futbol profesional sin meterse a la cancha.

Una finta: el “aztecazo”

Durante las primeras horas del pasado 29 de junio, previo al encuentro entre las selecciones de México y Ecuador, escribí lo siguiente: “Mañana, el ánimo social percibirá otra vez la rara relación entre la selección mexicana y el fantasma del aztecazo”. Me refería a la relación sentimental colectiva que va del optimismo y la esperanza, que representa el combinado nacional, al pesimismo y la derrota. La relación entre el júbilo y la tristeza; la dialéctica relación entre la alegría social y la decepción popular...

Y en relación con todo esto, me han preguntado: ¿qué es el “aztecazo”?

Según un famoso motor de búsquedas en la web, el «Aztecazo» es el nombre con el que se le conoce a la victoria de la selección de futbol de Costa Rica frente a la de México, que se llevó a cabo el 16 de junio de 2001 en el estadio Azteca de la Ciudad de México, en la cuarta jornada de la ronda final del proceso de clasificación para la Copa Mundial de Futbol de 2002.

“Ambos equipos llegaban a la jornada con cuatro puntos, y con derrotas como visitantes ante Estados Unidos. El partido terminó con una derrota sin precedentes por parte de México. Los mexicanos ganaban 1-0 en el descanso, con un cabezazo de José Manuel Abundis. Luego, Costa Rica remontó en la segunda mitad, con goles de Rolando Fonseca y Hernán Medford, que terminaron el partido 1-2.

El partido marcó la primera derrota sufrida por México en el estadio Azteca en un partido oficial y de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA. Este hito fue referido por La Nación como el «Aztecazo», y luego replicado en los medios locales de México. Después del suceso, Costa Rica pasó a clasificarse para la Copa Mundial de Futbol de 2002 en primer lugar con un récord de 23 puntos. Por su parte, México sufrió una segunda derrota consecutiva en su visita contra Honduras, lo que provocó la renuncia del técnico Enrique Meza.” Ese día nacieron también los abucheos del respetable.

El pasado martes 30 de junio, la Selección Mexicana de Futbol me cerró la boca, porque hace un mes había pronosticado que, con trabajos, “el tri” pasaría la fase de grupos (primeros tres partidos obligatorios) y que con seguridad sería eliminada en el cuarto partido. Me equivoqué, por fortuna. Fue una muy buena finta, con gambeta, sin duda, porque el fantasma del “aztecazo” no se presentó. Espero que los ecuatorianos hayan tenido un buen retorno a casa.

Mientras tanto, en el plano político, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), le metió un gol a la presidenta Sheinbaum, (mayo-junio) al solicitarle en las calles que cumpliera su promesa de abrogar la Ley del ISSSTE del 2007. “Pensiones sí, pero no así”. El marcador debió ser 0-1, pero quedó en 0-2, porque en mayo, Mario Delgado, titular de la SEP, fintó con suspender clases en educación básica y media superior pero la decisión se convirtió en autogol, porque el magisterio y la sociedad se opusieron a la medida.

Las frases, locuras o fantasías del Mundial 2026 en México:

“Quiere volar, quiere volar”.

“Vámonos al Ángel”.

“Este domingo, salsa inglesa contra salsa de chile morita”.

“¿Y si (esta vez) sí?.