Los objetivos de la industria de la construcción ya no pueden medirse exclusivamente por el número de obras terminadas o por la inversión, ahora también deben evaluarse por la eficiencia en el uso de los recursos y la sostenibilidad de los proyectos, destacó Mauricio Cueva Sada, director general de la inmobiliaria Trevalde.
En un entorno marcado por la urbanización acelerada y la escasez creciente de recursos naturales, Cueva Sada plantea qué tipo de infraestructura necesita una entidad para seguir siendo competitiva en los próximos años.
Durante las últimas décadas, construir significó crecimiento y desarrollo. Bajo esa lógica, las obras de infraestructura se centraron en reducir rezagos históricos y en conectar regiones mediante carreteras, puertos y redes de transporte.
Mauricio Cueva Sada, director general de la inmobiliaria Trevalde
Sin embargo, las necesidades actuales requieren otro tipo de respuestas. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor del 68 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades para el 2050. Este escenario provocará una mayor demanda de acceso al agua, a la energía, a los servicios públicos y a la vivienda.



En el caso de México, el crecimiento industrial ha generado la necesidad de fortalecer la seguridad hídrica y energética en zonas como el norte y el Bajío.
Casas para vivir, no solo para habitar: Mauricio Cueva Sada
Con más de 20 años en el sector de la construcción, Mauricio Cueva Sada considera que este panorama convierte al sector en una de las áreas en las que apostar por la innovación, no solo como necesidad, sino también como un distintivo de competitividad.
Esa visión ha llevado a Trevalde, la inmobiliaria que dirige, a apostar por proyectos que ofrezcan hospitalidad y experiencias conectadas con los espacios que los rodean. Así surgió la alianza con ONTO para crear una serie de inmuebles que se distinguen por ser espacios que acompañan la ciudad en lugar de competir con ella.
En este caso, la innovación no consiste en sustituir lo que ha funcionado, sino en hacerlo mejor. Trevalde combina ingeniería estructural con una planificación comprometida con el desarrollo de complejos urbanos respetuosos de sus entornos.
Infraestructura resiliente para entornos complejos
México, como muchos otros países, enfrenta sequías prolongadas, lluvias extremas y estrés hídrico. Esto hace que diseñar infraestructura capaz de incorporar soluciones basadas en la naturaleza deje de ser una buena práctica y se convierta en una condición indispensable para el desarrollo.
Según estimaciones del Banco Mundial, por cada dólar invertido en infraestructura resiliente se pueden generar hasta cuatro dólares en beneficios, al reducir pérdidas económicas, costos de reconstrucción y afectaciones a la actividad productiva.
Por ello, Mauricio Cueva Sada afirma que “construir infraestructura preparada para el futuro mediante la resolución de problemas complejos será, sin duda, el verdadero diferenciador”.



