La Asamblea General de la ONU aprobó con 164 votos una resolución impulsada por países africanos para promover representaciones cartográficas más precisas sobre las dimensiones continentales reales.
Estados Unidos fue el único voto contrario y calificó la propuesta como un proyecto ideológico radical, mientras 6 países se abstuvieron durante la votación realizada por los Estados miembros.
La resolución no elimina la proyección de Mercator, pero recomienda mapas de áreas equivalentes, como Equal Earth, cuando comparar tamaños territoriales sea relevante para comprender mejor las proporciones.
Estados Unidos cuestiona el trasfondo político del nuevo mapa mundial
El representante estadounidense afirmó que la resolución desvirtúa el propósito de la ONU y sostuvo que detrás de la propuesta existe un proyecto ideológico mucho más amplio.
Washington cuestionó especialmente las referencias a reparaciones y justicia cognitiva, conceptos incorporados al debate sobre las consecuencias históricas de las representaciones cartográficas y su influencia social.

El funcionario estadounidense consideró que este tipo de iniciativas perjudica el trabajo de la organización y contribuye, según su postura, a perder credibilidad institucional.
Francia adoptó una posición distinta. Jean-Noël Barrot anunció que París planea abandonar la proyección de Mercator para sus mapas mundiales y respaldar el enfoque africano.
El cambio francés implicaría que Francia, Estados Unidos y Rusia aparezcan relativamente más pequeños frente a territorios próximos al ecuador, sin modificar sus dimensiones reales.
Los mapas de áreas equivalentes no agrandan África; reducen la exageración visual que Mercator genera sobre las superficies ubicadas cerca de los polos.
El debate también cuestiona cómo las herramientas cartográficas influyen en la educación y percepción colectiva, especialmente cuando determinadas regiones aparecen visualmente sobredimensionadas durante generaciones.


