Un informe del Financial Times reveló que Irán habría adquirido en secreto un satélite espía chino, identificado como TEE-01B, a finales de 2024.
Según documentos filtrados, el satélite fue operado por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y utilizado para vigilar bases militares estadounidenses en Medio Oriente.
Imágenes satelitales habrían guiado ataques con drones y misiles contra instalaciones clave, como la base Prince Sultan en Arabia Saudí.




China rechazó las acusaciones, mientras Washington mantiene silencio oficial sobre el caso.
Imágenes satelitales habrían guiado ataques con drones y misiles de Irán contra instalaciones clave de EU
El satélite chino permitió vigilar bases militares estadounidenses mediante coordenadas precisas, imágenes y análisis orbitales que facilitaron la planeación de ataques con drones y misiles de Irán en distintos puntos.
Entre los objetivos monitoreados se encuentra la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudí, donde se registraron impactos confirmados por autoridades estadounidenses el 14 de marzo.

También se habrían observado movimientos en la base Muwaffaq Salti en Jordania, así como instalaciones cercanas a la Quinta Flota en Baréin y el aeropuerto de Erbil.
El acceso a estaciones terrestres comerciales, operadas por la empresa Emposat, habría permitido a Irán gestionar datos satelitales desde distintas regiones, ampliando su capacidad operativa.
Hasta el momento, Reuters no ha podido verificar de forma independiente la información difundida por el Financial Times sobre el uso del satélite en ataques militares.
Autoridades como la Casa Blanca, la CIA y el Pentágono no han emitido comentarios oficiales, mientras que China rechazó las acusaciones y las calificó como desinformación.
El caso añade tensión geopolítica al conflicto, al sugerir cooperación tecnológica internacional en operaciones militares, lo que podría escalar las disputas entre Estados Unidos, Irán y China.
