En una nueva escalada de tensiones en Medio Oriente, Estados Unidos dio a conocer que el martes 17 de marzo realizó una serie de bombardeos dirigidos contra instalaciones estratégicas de misiles de Irán cerca del estrecho de Ormuz.

El operativo fue confirmado por el Comando Central estadounidense y tuvo como objetivo principal la eliminación de armamento iraní que ponía en peligro la seguridad de la navegación comercial por Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el suministro de combustible global.

Estados Unidos destruye instalaciones de misiles de Irán que apuntaban al estrecho de Ormuz

A través de un breve mensaje en redes sociales, el Comando Central de los Estados Unidos informó que ejecutó la denominada Operación Epic Fury, centrada en bombardear instalaciones de misiles de Irán cerca del estrecho de Ormuz.

Para esta misión, la aviación estadounidense empleó potentes bombas antibúnker de 5 mil libras, diseñadas específicamente para perforar y destruir infraestructuras reforzadas que se encontraban ocultas bajo tierra.

Aviones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos

Según los reportes, estas instalaciones albergaban misiles antibuque y de crucero, así como minas navales que Irán pretendía utilizar para controlar o bloquear el tránsito por el estrecho, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.

Este ataque ocurre apenas 36 horas después de bombardeos contra centros nucleares en territorio iraní y en un contexto de hostilidad creciente tras el cierre del estrecho de Ormuz, decretado por Irán el pasado 15 de marzo.

Por su parte, el presidente Donald Trump defendió la naturaleza unilateral del ataque, señalando que la falta de compromiso de los aliados de la OTAN no impediría que Washington actúe para garantizar la estabilidad económica y la libertad de navegación.

Pese a la contundencia de los bombardeos, el Pentágono aseguró que las acciones se limitaron estrictamente a objetivos militares, evitando daños colaterales a la infraestructura de producción petrolera para prevenir un impacto mayor en los mercados internacionales de energía.